Los últimos datos de opinión pública reflejan un creciente malestar económico entre los argentinos. Según una encuesta de Management & Fit, más de la mitad de los hogares asegura que no llega a fin de mes, aunque una parte importante de la población continúa respaldando el rumbo económico del Gobierno. En ese contexto, el economista Gonzalo Martínez Mosquera analizó la situación durante una emisión de +Perfil.
Para el especialista, el deterioro del humor social está estrechamente vinculado con la falta de liquidez en la economía y el freno del crédito privado. Además, advirtió que la estrategia de mantener un superávit fiscal primario tiene consecuencias sobre el consumo, la actividad económica y las expectativas de cara a los próximos meses.
La falta de liquidez y el impacto sobre empresas y consumidores
Mosquera sostuvo que el freno del financiamiento está afectando tanto al consumo como a la producción. “El crédito privado venía creciendo de manera muy fuerte y hace unos meses ese crecimiento se frenó; ese empuje para la economía ya no existe“, explicó.
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En ese marco, el economista planteó una visión que calificó como polémica. “Lo que le está faltando a la economía argentina es déficit fiscal primario. Sé que esto es una mala palabra“, aseguró, al argumentar que el actual esquema fiscal está retirando recursos del circuito económico.
Según Mosquera, “si el Gobierno intenta tener superávit de pesos, lo que está tratando de hacer es extraer pesos de la sociedad“, una dinámica que, a su juicio, repercute sobre la capacidad operativa de empresas y familias.
Superávit fiscal, actividad económica y perspectivas electorales
El especialista consideró que la política fiscal tiene consecuencias directas sobre el capital de trabajo del sector privado. “Lo que nos está pasando es que estamos perdiendo nuestro capital de trabajo, o por lo menos el Gobierno está intentando que nosotros perdamos el capital de trabajo“, expresó.
Asimismo, vinculó esa situación con la evolución de distintos indicadores económicos. “Eso se refleja en los indicadores de actividad que vemos en la industria, en el comercio, en la construcción y, por ejemplo, en los índices de morosidad, que parecieran no tener techo“, advirtió.
De cara a los próximos meses, Mosquera no anticipó un cambio de escenario mientras se mantenga la actual estrategia económica. “Si el Gobierno sigue con esta política de intentar tener superávit fiscal primario, que obviamente va a seguir, veo muy difícil que se corrija este tema con el humor social“, sostuvo.
Finalmente, proyectó que el clima económico podría complejizarse aún más en el período previo a las elecciones. “Yo creo que va a ir dificultándose cada vez más, y ni qué hablar para cuando lleguemos a las elecciones“, concluyó.