Un escenario de fuerte tensión con incidentes y choques entre policías y manifestantes enmarcaron este jueves la marcha frente al Congreso contra la Ley de Propiedad Privada, convocada por organizaciones sociales, culturales, de la sociedad civil, gremios y agrupaciones de la oposición. Los choques se iniciaron después de que un grupo de participaba de la protesta logró derribar una de las vallas de seguridad instaladas en el perímetro del Palacio Legislativo. Los efectivos de las fuerzas de seguridad (más de 2000 presentes) activaron el protocolo antipiquetes y utilizaron sus camiones hidrantes y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.
Empujones, gritos, corridas, llantos, sirenas y bombas. Lo que inicialmente había sido una protesta serena tiñó de humo gris la plaza del Congreso y lo que habían sido cantos políticos derivaron en ruidos de estruendos. Cayeron botellazos, piedras y hasta balas de goma. La protesta provocó un fuerte enfrentamiento entre los manifestantes y la infantería arrojó gases lacrimógenos cuando vio que un grupo de personas tiró una de las vallas del Congreso. Muchos de los manifestantes comenzaron a retirarse a medida que escalaron los incidentes, mientras otros desafiaron a las fuerzas de seguridad y avanzaron. Hubo al menos un herido y un detenido, según informaron las fuerzas de seguridad.
Antes de los incidentes, una multitud se acercó a la plaza. Las primeras columnas arribaron poco después del mediodía, cuando la lluvia aún incomodaba a los manifestantes en la esquina de Entre Ríos e Hipólito Yrigoyen. Allí, al igual que en todas las marchas opositoras, se encontraban distintas organizaciones gremiales y políticas como el Movimiento Evita, La Cámpora, el Frente de Izquierda, el Polo Obrero, entre otras tantas.
Lejos de la columna de La Cámpora, Axel Kicillof lideró la columna del Movimiento Derecho al Futuro frente al Congreso, acompañado por Andrés “Cuervo” Larroque y el intendente de Villa Gesell, Gustavo Barrera. “La ley entera se tiene que caer, no solo el capítulo tres”, insistieron en off dirigentes cercanos al gobernador. También estuvo presente Myriam Bregman y las diputadas Victoria Tolosa Paz y Cecilia Moreau. El jefe del bloque de Unión por la Patria de Diputados, Germán Martínez, conversó con Clarín sobre la eliminación del artículo tres de la ley: “El Gobierno sigue vendiendo los fracasos como victorias. Eso le funcionó los primeros dos años, ya no”.

“Estoy acá defendiendo a la gente del campo, a la gente que peleó durante décadas para conseguir sus tierras. Alguien tiene que defender lo que tenemos, no quiero que lo dejen de lado ni que quede en manos de extranjeros”, resumió de manera convincente lo que siente Aylén, de dieciséis años, estudiante del Instituto San Nicolás de Polvorines. Viajó con sus amigos durante dos horas -tren y subte mediante- hasta llegar con su piloto y sus zapatillas húmedas al Congreso. Algunos sueñan con estudiar biología, medicina. Ella quiere ser psicóloga y también quiere ver al país crecer.
No pertenecen a ninguna agrupación política, tampoco a un centro de estudiantes. Son adolescentes con convicciones sin banderas que desean lo mejor para su país y uno de los tantos jóvenes que se manifestaron esta tarde frente al Congreso y alrededores, junto a dirigentes políticos, gremiales y artistas en repudio a la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que, según ellos, implica una pérdida de soberanía sobre recursos estratégicos.
Si bien el polémico capítulo tres de la ley que se refería a la adquisición de tierras rurales por parte de capitales extranjeros se eliminó el miércoles, miles de personas salieron igual a la calle a manifestarse. Ni la lluvia ni el frío ventoso de agosto pudo frenar a cientos de movilizantes que sintieron la necesidad de expresarse en contra de la ley en la plaza del Congreso. No hubo tantos paraguas, pero sí muchas banderas cargadas de mensajes políticos.
Frente al Congreso se instaló una enorme gigantografía del país y del cono sur en el piso, de espaldas a la sede legislativa. Sobre las Islas Malvinas flameaba una bandera argentina, la única en esa calcomanía. Sobre el resto del territorio nacional colocaron gigantografías que representaban todas las tierras argentinas y distintas banderas extranjeras y del FMI.
En el escenario se ubicó una bandera celeste con la consigna “La tierra no se vende, no se quema ni se desaloja”. A pocos metros otra más grande, blanca, con letras negras y mucho más llamativa: “Las Malvinas son Argentinas. El agua y la tierra también”. Las Malvinas están muy presentes en esta marcha: ya sea en banderas, trapos, como también en pilusos, remeras y stickers. Por 15.000 pesos uno podía comprar cualquiera de esos símbolos.

“Lo que hicieron los jugadores de la Selección fue la acción política más importante de los últimos años. Nosotros ya habíamos presentado un amparo por la ley de tierras”, cuenta emocionado Hugo, ex combatiente de Malvinas y hincha fanático de Gimnasia. Se toma un respiro mientras sus amigos cantan el que no salta es un inglés o Patria si, colonia no, otro de los cánticos que suenan esta tarde. Hugo no puede creer todo lo que ocurrió desde el partido contra Inglaterra. Si bien siempre se sintieron acompañados por los argentinos, ahora se sienten contenidos, abrazados. Incluso le produce un shock ver cómo los jóvenes que ni habían nacido en ese entonces adoptaron ese lema.
Mientras en el Senado se debatían los capítulos que siguen formando parte del proyecto de ley, en la plaza la UTT realizaba un verdurazo y regalaban perejil, puerro, lechuga, espinaca, entre otras verduras. “Es un mensaje para el presidente Milei, que está hambreando a la sociedad”, contó una de las verduleras que reparte las hortalizas.
“Esta ley la volteó la presión popular, no hay que bajar los brazos porque hay más leyes nefastas”, se escuchó desde uno de los megáfonos del escenario. Hasta una mención al Indio Solari hubo y otra en una de las banderas: Todo fuego es político, en alusión a uno de los capítulos de la ley.

El momento de mayor concentración se produjo alrededor de las 15hs, cuando comenzaron a llegar a la plaza los manifestantes autoconvocados. Padres con sus hijos, trabajadores que salían de sus oficinas y jóvenes universitarios que se acercaron a las inmediaciones del Congreso.
La jornada de protesta se desarrollaba con tranquilidad y cierta calma hasta que aparecieron jóvenes autodenominados nacionalistas que, vestidos de sobretodos y trajes, llamaron la atención de los manifestantes. Mientras caminaban por Rivadavia frenaban y gritaban “viva la patria”. Provocadores, lograron que manifestantes les griten fachos, nazis y que haya empujones. Tuvieron que salir corriendo por Rodriguez Peña.
Leandro, de 28 años y uno de los nacionalistas, conversó con Clarín y le aclaró que no son libertarios “Vinimos al igual que ellos a protestar contra esta ley que es un desastre. Ya sabemos a qué extranjeros está dirigida”.
Del otro lado de la marcha, jóvenes del centro de estudiantes del Nacional Buenos Aires, manifestaron su preocupación por los capítulos de la ley, en especial el que hace referencia a los incendios “ahora cualquier incendio de la Patagonia va a quedar impune”. Son 100 adolescentes autoconvocados de distintos centros de estudiantes acercaron al Congreso para alzar su voz. “Nos preocupa que se venda el país a manos de extranjeros”. Frase que se repite durante la jornada.
Cómo se gestó la marcha
La convocatoria a la marcha creció con fuerza en el mundo de las redes sociales, donde el Gobierno solía tener el control de la conversación pública. Ahí mismo el oficialismo empezó a perder la batalla sobre el capítulo de extranjerización de las tierras. Músicos, actores, referentes de la cultura, influencers y distintas organizaciones no gubernamentales se sumaron a una masiva campaña contra la ley. El tema se instaló de manera profunda en la sociedad y pasó de las pantallas a la vida real.

Se trata de la segunda campaña digital luego de lo que fue la marcha federal universitaria de mayo. Si bien los temas que se están tratando son distintos la consecuencia es la misma: el despertar de una parte de la sociedad que no suele involucrarse en temas políticos y debates legislativos. Todo esto, claro, a tres semanas de la euforia nacionalista que provocó el mundial de fútbol.
Es más, la sesión originalmente había arrancado hace tres semanas, el 16 de julio. Precisamente un día después del partido contra Inglaterra y cuando los jugadores del seleccionado desplegaron la bandera por el reclamo de soberanía de Malvinas.
En ese momento Patricia Bullrich notó que faltaban votos para que se aprobara la ley y dispuso un cuarto intermedio.

Tini, Emilia Mernes, Lisandro Martínez, Lali, entre otros, compartieron reels de Amnistía Internacional en sus cuentas de Instagram y con consignas muy claras y contundentes “Defender la tierra” “La patria no se vende” “Las tierras argentinas no se venden”. En el caso de Tini impactó más porque la artista nunca se había pronunciado públicamente, al menos en la era Milei. Otros incluso fueron más lejos y abiertamente le pidieron a los jóvenes que se manifiesten, como es el caso de Nicki Nicole: “Necesito a todos los jóvenes que me siguen defendiendo nuestro futuro y nuestras tierras”.
Mientras en el Senado se debatía el proyecto, el llamado a movilizarse se alimentó en grupos de whatsapp, donde varias organizaciones civiles organizaron puntos de encuentro tanto en las inmediaciones del Congreso como en otras ciudades del interior.
La conversación en redes
Un informe de la consultora INGOB, dedicada a la política digital, midió cómo fue el impacto del debate sobre la ley de tierras en las redes sociales y arrojó números complicados para el Gobierno. El debate tuvo 3.5 millones de interacciones, más de 165.000 menciones y más de 100.000 usuarios postearon sobre el tema en sus perfiles. En total tuvo 31 millones de vistas y un sentimiento de 97% de negatividad. El 52% son mujeres y el 44% tiene entre 25 y 34 años. Las redes sociales X, Instagram y Facebook registraron la mayor cantidad de interacciones.