“Queremos un acuerdo, pero el cierre lo vamos a hacer con Mauricio (Macri)”. En el Gobierno no dan demasiadas vueltas a la hora de hablar sobre el vínculo con el PRO y la posibilidad de confluir de cara a 2027. Admiten que la intención de avanzar en una alianza electoral es concreta pero que la mesa de negociación no está abierta para todos. Es que si bien el vínculo con el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, mejoró y así lo dejó en claro Javier Milei cuando lo encontró en el Tedeum del 9 de Julio, la estrategia que persigue la Casa Rosada solo reconoce al ex Presidente como un actor imprescindible con el que conversar.
No significa que Karina Milei, que ya diseña la campaña nacional, haya cambiado su mirada sobre el fundador del PRO o que la relación siempre distante entre ambos haya mejorado. Es una cuestión de pragmatismo: Macri, el ex Presidente, es el único que, según la ecuación que hace la secretaria general de la Presidencia, puede complicar su objetivo de asegurar la reelección de Milei. “Es cierto que con Jorge ha mejorado la relación pero la candidatura que hay que bajar es la de Mauricio”, distinguen en LLA, donde persiguen el objetivo de unificar el voto antikirchnerista para que la primera vuelta oficie de balotaje. La expectativa es aprovechar un escenario de fragmentación de la oposición y la eventual división del kirchnerismo por la interna entre Cristina y Axel Kicillof.
La decisión de Karina de dividir aguas en el partido amarillo no es inocente. Sabe que entre los primos Macri hay tensión y apuesta a utilizar esa situación a su favor. Entiende que su lista de pretensiones puede tener más recepción si hay una sola contraparte.
“No es que lo quieren más a Mauricio. Ellos no quieren a ninguno de los dos y si pudieran evitarlo no habría acuerdo, pero a él lo respetan un poco porque les puede sacar votos por derecha y porque necesitan eliminar las PASO”, devuelven en la cúpula del PRO.
En efecto, en los últimos días un importante consultor que hace mediciones para el Gobierno entregó un informe a los estrategas libertarios que sitúa, en caso de que decida ser candidato, al ex mandatario con posibilidades de liderar una boleta con unos 10 puntos de intención de voto a nivel nacional. Se trata de un número bajo para competir pero que le alcanzaría para impedir un triunfo de Milei en primera vuelta. Al cabo, es el doble de lo que en el oficialismo le venían asignando a Macri. “Saben que son todos votos que irían para ellos, nosotros no tenemos un solo voto peronista”, remarcan en el entorno del ex mandatario.
Hasta hace unos meses, en el Gobierno estaban convencidos que Macri había quedado definitivamente corrido. De hecho hay quienes todavía plantean que su campaña del “Próximo Paso” es testimonial y descreen que se exponga a ser candidato si no tiene chances reales. Pero el derrotero de Manuel Adorni tuvo un impacto tan fuerte en la percepción de la gestión y en la imagen de Milei que en el Gobierno ahora aceptan que no tienen margen para arriesgarse.
El cimbronazo que se generó el año pasado en torno a las legislativas dejó un aprendizaje: no solo se trata de la cantidad de votos posibles de quien fue un aliado clave durante este mandato sino el escenario de incertidumbre que implicaría tenerlo lanzado en una carrera presidencial, más con los sectores de poder mirando con buenos ojos su regreso, como el caso de Paolo Rocca, líder de Techint.
Aunque aún no hay una mesa de negociación y en Balcarce 50 dicen no tener “ningún apuro” y que “recién a partir de agosto ó septiembre se va a empezar a hablar”, ya hubo conversaciones informales entre ambos sectores. Se dieron en el marco de la reforma electoral que tiene el jefe de Gabinete, Diego Santilli, como una prioridad. En el Gobierno ya escucharon la advertencia de que el PRO atará su postura a las garantías que tenga sobre la Ciudad y en ese sentido los tiempos pueden adelantarse.
El canal de diálogo más fluido está abierto con el diputado nacional Fernando de Andreis, del riñón de Mauricio Macri, y con Cristian Ritondo, jefe del bloque del PRO en Diputados. En esta ocasión no tiene participación Ezequiel Sabor, secretario de Gobierno porteño, uno de los hombres clave que en 2025 se sentó en la mesa en representación de la Ciudad.
Lo curioso es que mientras Jorge Macri abrió esta semana la puerta a un acuerdo entre ambos partidos, en LLA se mantienen firmes en auditarlo y marcarle el terreno, a la espera de lo que se acuerde con su primo. Por eso, Pilar Ramírez, referente karinista en la Ciudad, renovó sus críticas y, tras el recorte importante de cargos políticos que realizó el jefe de Gobierno, le pidió debatir la Ley Bases porteña. El contraste entre el apoyo del PRO a nivel nacional y la tensión contante que propone LLA en el ámbito local es profundo.
“No nos molesta Jorge, pero no nos vamos a meter en ninguna interna ajena. Mauricio dirá quién quiere que sea y nosotros acompañaremos a ese candidato”, apuntan desde LLA para despejar especulaciones y pasarle la pelota del lado del PRO: no pierden de vista que para Mauricio una decisión discrecional sobre Jorge puede generarle una rebelión interna con algunos sectores de poder.
Los primos no atraviesan un buen momento en su relación, más allá de que el alcalde aseguró públicamente que están “muy bien”. De ambos lados se escuchan críticas por lo bajo y hasta el propio Daniel “El Tano” Angelici parece haber fracasado en su intento por acercarlos. Quienes siguen de cerca el tema, aseguran que el operador todoterreno habría “tirado la toalla”, cansado de la intransigencia de ambos.
En el macrismo duro le cuestionan a Jorge varios aspectos de la Ciudad y por haber anunciado que irá por la reelección “sin hablar antes con Mauricio”.
En Uspallata se escuchan reproches al ex Presidente por las señales ambigüas que dio sobre su futuro político: “Si él decide jugar, vamos con todo para adelante. Pero no sirve que un día amague y al otro haga callar a la gente cuando le cantan ‘Mauricio Presidente’”, apuntan en el entorno del alcalde. Esta semana se verían para limar asperezas y unificar posiciones.