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Una afirmación del vocero presidencial, Adrián Ravier, volvió a poner al dólar en el centro del debate político y económico. Durante una entrevista concedida al streaming Carajo, el funcionario sostuvo que “es una posibilidad” que el tipo de cambio alcance los $1.700 o $1.800 “dentro de unos meses”, una frase que rápidamente desató cuestionamientos por el efecto que puede tener sobre las expectativas de los mercados y la formación de precios.
Ravier aclaró que no prevé un salto cambiario brusco y defendió la estrategia económica del Gobierno nacional. Según explicó, la estabilidad macroeconómica continúa firme, descartó un escenario de crisis similar al de otras etapas y sostuvo que, si existiera una corrección cambiaria, sería limitada y sin un impacto significativo sobre el poder adquisitivo. Sin embargo, esa aclaración no alcanzó para contener la ola de críticas.
En ese sentido, economistas y analistas advirtieron que, tratándose del vocero oficial, cualquier referencia a un precio futuro del dólar puede ser interpretada por el mercado como una señal del propio Gobierno.
Entre los cuestionamientos más duros estuvo el del analista financiero Carlos Maslatón, quien sostuvo que ese tipo de declaraciones incentivan una mayor demanda de dólares como cobertura. “Ravier está incentivando una corrida, la gente se va a cubrir”, afirmó, al tiempo que opinó que el Gobierno “lo va a rajar”.
Posible impacto en la inflación
En la misma línea, la economista Natalia Motyl consideró que un vocero presidencial no debería fijar públicamente valores de referencia para la divisa porque eso puede terminar alimentando expectativas de devaluación. Por su parte, Christian Buteler señaló que un dólar de $1.800 implicaría una depreciación cercana al 20% respecto de los niveles actuales, con un probable traslado a precios e impacto sobre la inflación
Las repercusiones no quedaron limitadas a economistas. En redes sociales se multiplicaron las críticas de dirigentes opositores, analistas y usuarios que interpretaron las declaraciones como un reconocimiento implícito de una futura devaluación, mientras otros cuestionaron que un funcionario de esa jerarquía haga especulaciones públicas sobre una variable tan sensible para la economía argentina.
El episodio también habría generado incomodidad puertas adentro del Gobierno. De acuerdo con fuentes de la Casa Rosada, existe preocupación porque Ravier habló como economista y no como portavoz institucional.
En el oficialismo remarcan que cada definición del vocero es leída como la posición del Gobierno, especialmente cuando se refiere al mercado cambiario, uno de los indicadores más sensibles de la economía. Incluso, trascendió que funcionarios monitorearon de cerca las repercusiones de sus dichos y el eventual impacto sobre la cotización del dólar.
Reacciones del mercado
Las declaraciones llegan en un contexto de alta sensibilidad cambiaria y de permanente seguimiento del mercado respecto de la política económica del Gobierno de Javier Milei. En ese escenario, cualquier referencia oficial sobre el valor futuro del dólar adquiere una relevancia especial, ya que puede influir en las decisiones de empresas, inversores y ahorristas, además de incidir sobre las expectativas de inflación.
A su vez, las palabras del vocero fueron leídas por el mercado como una convalidación oficial sobre el atraso del tipo de cambio. Esto impulsó a diversos inversores a desarmar posiciones en pesos para cubrirse en contratos de dólar futuro y activos nominados en moneda extranjera.
El malestar también alcanzó de lleno al Ministerio de Economía. En ese sentido, trascendió una profunda molestia en los pasillos de la cartera económica, donde consideran que fijar un “piso” o “techo” implícito desde la portavocía contamina la estrategia de anclaje de expectativas e interrumpe la calma cambiaria registrada en las últimas semanas.