Mientras el país sigue con atención el caso de Agostina Vega, la joven cordobesa hallada sin vida tras varios días de búsqueda, otra tragedia conmueve a Misiones. En Eldorado, una familia atraviesa horas de profundo dolor luego de que se confirmara que Dulce María Beatriz Candia, una adolescente de 17 años, murió de manera violenta y que su fallecimiento es investigado como un crimen.

La joven fue hallada sin vida el pasado 28 de mayo en una propiedad abandonada del barrio El Tucán, un sector caracterizado por la escasa iluminación y el poco movimiento de personas. Según fuentes consultadas por este medio, el cadáver fue encontrado dentro de una construcción inconclusa y yacía en lo que sería una cámara séptica. El lugar se encuentra frente al cementerio de Eldorado y es señalado por vecinos como un punto frecuentado por personas en situación de consumo problemático y delincuentes.
El dato que terminó de cambiar el rumbo de la investigación llegó con los resultados preliminares de la autopsia. El informe elaborado por el Cuerpo Médico Forense determinó que la adolescente murió por asfixia mecánica y estimó que el fallecimiento ocurrió entre cuatro y cinco días antes del examen realizado sobre el cuerpo.
Paradójicamente, durante la inspección inicial en la escena no se detectaron lesiones externas evidentes, por lo que ahora los investigadores buscan reconstruir con precisión qué ocurrió durante los días previos a la muerte de la adolescente.
Uno de los aspectos que también genera interrogantes es el tiempo transcurrido entre la desaparición de la joven y la radicación formal de la denuncia. El comisario mayor Daniel Molina confirmó que Dulce habría sido vista por última vez el 17 de mayo, aunque la denuncia por averiguación de paradero recién fue presentada por su madre el 27 de mayo.

A partir de esa presentación, la Policía inició una serie de tareas para rastrear los movimientos de la adolescente, identificar las personas con las que estuvo y reconstruir sus últimas horas. «Empezamos toda una tarea investigativa para tratar de establecer los lugares por donde pudo haber andado, en compañía de quién y todo eso», indicó el jefe policial.
Fuentes vinculadas a la pesquisa señalaron que la joven frecuentaba distintos sectores de la ciudad en diversos horarios y que provenía de un entorno familiar complejo. Sin embargo, los investigadores remarcan que no se descarta ninguna hipótesis y que todas las líneas de investigación continúan abiertas.
Ante la gravedad del caso, la Jefatura de Policía dispuso reforzar el trabajo de la Unidad Regional III con la incorporación de especialistas de la Dirección Homicidios. Los efectivos ya trabajan junto a los investigadores locales en el análisis de testimonios, pericias, registros fílmicos y demás evidencias reunidas en el expediente.
En paralelo, peritos de la División Policía Científica realizaron un exhaustivo relevamiento de la escena del hallazgo. Las tareas incluyeron fijaciones fotográficas, levantamiento de rastros y secuestro de elementos considerados de interés para la causa, los cuales serán sometidos a distintas pericias.
Por el momento, no hay personas detenidas ni sospechosos identificados públicamente. La investigación continúa bajo la órbita del Juzgado de Instrucción N.º 1 de Eldorado, que evalúa las pruebas incorporadas al expediente mientras la Policía intenta determinar quién estuvo con la adolescente en sus últimos días y cómo terminó muerta en un lugar inhóspito, oscuro y abandonado.
Con el resultado de la autopsia sobre la mesa y la confirmación de una muerte violenta, la búsqueda de respuestas ingresó en una nueva etapa. Ahora, el desafío de los investigadores será reconstruir las horas finales de Dulce y esclarecer un crimen que mantiene en vilo a toda la comunidad de Eldorado.