Llegar antes

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Llegar antes

Cuando un niño tiene miedo de salir al recreo, no estamos frente a “cosas de chicos”: estamos frente a un problema vincular y educativo que deja huella.

Desde hace más de 50 años, el bullying y sus consecuencias están siendo estudiadas. Sin embargo, escuchamos cada vez más noticias sobre violencia entre pares, hostigamiento en redes o situaciones de maltrato en las escuelas. Las cifras preocupan. En 2025, la UNESCO advirtió que uno de cada tres estudiantes en el mundo había experimentado bullying. En Argentina, una encuesta de 2024 del Ministerio Público Tutelar señaló que más del 66% de los menores refieren haberlo sufrido y casi el 80% dentro del ámbito escolar. Otras investigaciones locales arrojan resultados similares con diferencias significativas por sexo, donde casi el 60% de los varones han sufrido, pero también ejercido maltrato; y en el caso de las mujeres más del 50% ha sido víctima y menos del 40% reconoce haberlo ejercido.

No se trata de una problemática aislada ni excepcional: forma parte de la vida cotidiana de muchas instituciones educativas.

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Pero no todo conflicto escolar es bullying. Los desacuerdos o discusiones forman parte de la convivencia, especialmente en la adolescencia. El bullying, en cambio, implica una conducta reiterada en el tiempo, intencionalidad de dañar y una asimetría de poder entre quienes participan. Puede manifestarse a través de insultos, burlas constantes, apodos hirientes, exclusión de grupo de pares, agresiones físicas o ciberacoso difundiendo información falsa. No es un episodio aislado: es una dinámica sostenida de hostigamiento.

El bullying no involucra solo a quien agrede y a quien lo padece, también participan quienes observan, ríen, callan o difunden. Y es que difícilmente existiría bullying sin una “tribuna” que sostenga esa dinámica. Entonces, ¿cómo ayudamos a que pasen de observadores pasivos a agentes de cambio positivo?

La evidencia científica muestra que las intervenciones más efectivas son aquellas que trabajan sobre el clima escolar, las habilidades socioemocionales y el desarrollo de vínculos saludables. No alcanza con sancionar conductas individuales cuando el problema ya explotó, la prevención empieza mucho antes.

En este sentido, familias y escuelas necesitan estar en el mismo equipo. Para llegar antes es importante no esperar e intervenir antes de que el problema explote. Supone conversar cotidianamente sobre cómo se tratan entre compañeros, quiénes quedan solos o qué ocurre en redes sociales, ayudando a identificar cuándo un chiste humilla, expone o excluye.

También requiere escuchar y validar, sin minimizar el malestar cuando un niño comparte una situación de maltrato, estar atentos a cambios de conducta como aislamiento, irritabilidad, pérdida de interés o rechazo de ir al colegio; muchas veces el bullying no se verbaliza, pero sí aparece a través del malestar emocional o corporal. Intervenir frente a burlas reiteradas, apodos humillantes o exclusiones que suelen naturalizarse en los grupos.

Resulta fundamental enseñar formas concretas de actuar para los espectadores; tales como pedir ayuda, acompañar al que queda solo o no sumarse a la humillación colectiva, para que puedan ser agentes de cuidado. Y, por último, recordar que los adultos educamos con nuestras formas de vincularnos: cómo discutimos, cómo hablamos de otros, cómo reaccionamos frente al enojo o las diferencias. ¿Enseñamos el arte del buen trato o promovemos, a través de constantes agresiones, que trasladen luego esas agresiones a sus otros vínculos?

Tal vez una de las preguntas más importantes no sea cómo frenamos el bullying cuando aparece, sino qué tipo de vínculos estamos ayudando a construir en nuestras casas, escuelas y comunidades. Porque prevenir el maltrato no empieza en el momento del golpe o la humillación. Empieza mucho antes, en la experiencia cotidiana del cuidado, el respeto y el reconocimiento del otro.

*Psicóloga y Magíster en Salud integral de la Adolescencia. Coordinadora de la Diplomatura en Educación Sexual Integral en la Escuela de Educación de la Universidad Austral.

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