¿Qué destaca del Presupuesto Participativo?
Los proyectos nacen desde adentro de cada comunidad, donde el vecino propone, construye la idea y después toda la ciudad vota. Nosotros acompañamos con el equipo técnico para que tenga viabilidad. El Presupuesto Participativo es como un árbol que crece desde las raíces, cuando el vecino siente que esa obra es parte de su historia, eso prende y no se va más. Estos espacios son muy cuidados por todos.
Lo más valioso, es lo que pasa en el proceso porque en las reuniones hay personas que quizás nunca habían pensado juntos en algo, se sientan, discuten, se ponen de acuerdo. Construir sobre las diferencias es parte de construir las ciudades.
¿Considera que todavía hay ganas de participar en la sociedad?
Sin dudas. Actualmente vemos muchos mensajes de individualismo y de grieta, pero considero que cuando existen espacios reales de participación, la comunidad se involucra y trabaja pensando en lo que es mejor para cada lugar. Existe algo fuerte que es el sentido de pertenencia y una identidad muy marcada propia del misionero y el posadeño.
Siempre destaco que el encuentro del sector público y del privado es fundamental. Empresarios, comerciantes, jóvenes, profesionales, referentes barriales y personas que hoy les toca cumplir un rol público, todos tienen algo para aportar. Es importante escuchar permanentemente lo que la ciudadanía va planteando porque las ciudades cambian, las demandas cambian y las gestiones tienen que tener la capacidad de adaptarse y acompañar esos procesos.
¿Qué variables son importantes para tomar decisiones?
Muchas veces los grandes proyectos requieren tiempo y también construir confianza. Por ejemplo cuando Posadas encaró el proyecto de la Costanera, la mayoría de la gente estaba en desacuerdo. A medida que la obra avanzó y el río empezó a integrarse a la ciudad, esa percepción se dio vuelta completamente y la gente comenzó a apropiarse de ese espacio, se pudo ver la transformación que generó. Hoy nadie imagina Posadas sin la costanera, y así con muchas cosas que pasaron en este tiempo en la provincia.
Creo que experiencias como éstas dejan una enseñanza importante, gestionar no es solamente tomar decisiones, sino también poder transmitir hacia dónde se quiere avanzar, generar confianza y mantener a lo largo del tiempo una idea para que la comunidad se sienta parte.
¿Cuáles son los desafíos de la gestión en este contexto y lo que viene?
La planificación y la participación no son cosas separadas, se complementan. Cuando la ciudadanía participa se fortalece la confianza y el compromiso con el desarrollo de cada ciudad. Y eso es fundamental sobre todo en momentos tan complejos como el que estamos viviendo.
Considero que el mejor indicador de gestión no es solamente cada obra terminada, es también el compromiso de los ciudadanos en sostener, validar el cambio y cuidar lo que es de todos, la casa común. Lo que fortalece a un pueblo no es elegir un bando permanentemente, pararse en una vereda o la otra, sino todo lo contrario, son los puentes que se construyen con quienes se piensa distinto. El desafío está en fortalecer el vínculo de confianza entre quienes les toca gobernar y la gente.