Para un gobierno con una emocionalidad importante, cualquier vientito lo desmelena como una tormenta. Trata de controlar el discurso público con la crisis Adorni, un caramelo de madera que le permite distraer a la platea.
Lo sostiene porque es un funcionario sin funciones, ni vocero ni jefe del gobierno. Si el manual dice que hay que sacárselo de encima, Milei lo sostiene nada más que para contradecir el manual. Es el método de la carnavalización: poner todo patas para arriba.
Es la razón por la que no crece cuando debería, si es que aspira a otro mandato. Sabe, además, que, si se despide a Adorni, tampoco arregla nada; tiene tal intrascendencia que sería imperceptible que siguiera o se fuese.
Ahora el viento sopla del interior. Una cumbre de intendentes de todo el país reclamó en Santa Fe que se vuelva a tratar en el Congreso el proyecto de coparticipación del impuesto a los combustibles que debe aplicarse a las obras viales.
Maximiliano Pullaro sentó en una mesa a Alfredo Cornejo, Gustavo Valdés e Ignacio Torres, amigos en las buenas del oficialismo, pero que tienen origen y destino como oposición para avalar el reclamo.
Discutieron sobre las malandanzas de sus rentas y coincidieron en la necesidad de acompañar la exigencia de fondos que hicieron los intendentes que se reunieron en Rosario como Consejo Federal de Intendentes, una multipartidaria que juntó 300 alcaldes.
Nación retuvo $ 3.300 millones en lo que va de 2026
El reparto del impuesto a los combustibles que tiene como destino atender obras viales y de los ATN, motivó el año pasado un documento que firmaron los 24 gobernadores de todo el país en el Consejo Federal de Inversiones. El Senado aprobó combustibles en julio de 2025 por una mayoría apabullante, 56 a 1.
En Diputados el debate no logró reunir los 129 votos que reclamó Martín Menem para su aprobación. Fue una votación escandalosa que se hizo en octubre. La oposición juntó 126 votos, pero Menem pidió 129 porque argumentó que era una ley fiscal que requería una mayoría especial. No hizo caso al argumento de que era la devolución de un tributo a las provincias, no un nuevo impuesto. Pasado el año legislativo, este debate puede reflotarse.
El comunicado de los intendentes de 14 provincias indica que el tributo le ha aportado al tesoro 2.000 millones de pesos en el primer cuatrimestre del año 2026 y que ha superado a la inflación. Los ATN retenidos, por su lado, han significado otros 1.300 millones.
Se lo ha quedado el gobierno con el argumento de que debe bancar el equilibrio fiscal. Los intendentes piden además el beneficio de sacarle el IVA a las contrataciones municipales y agilizar así la reactivación.
El pacto y quién lo paga
El encuentro de los gobernadores tiene un mensaje político para el gobierno. Tienen un entendimiento en marcha a través de Diego Santilli: si Milei quiere ser competitivo en las elecciones del año que viene, tiene que abrir el monedero y avanzar en acuerdos en los distritos.
En algunos puede haber alianzas, en otros, distribución de espacios. Para aceitar esas relaciones la Nación tiene que habilitar algunos grifos que permitan enfrentar la caída de la coparticipación por la menor recaudación nacional y el daño que les hace a las provincias esta caída: en algunos casos es la paralización de la obra pública.
Estos mandatarios giran bajo el sello de Provincias Unidas y no se despegan del destino electoral del espacio de centro que comparten. También acompañan las tensiones que tienen los partidos del espacio.
El emblema de esa tensión es Mauricio Macri, que ya hizo decir a través de su vocero Fernando de Andreis que lo mejor que podría ocurrir es que Mauricio vuelva a ser presidente de la Nación. “Fer” nunca hubiera dicho algo así sin la autorización de Mauricio. Expresa lo que piensa su jefe.
Macri, estilista de la ambigüedad
El lunes de esta semana Nacho Torres tiene previsto un encuentro a solas con Macri. Desde antes de las elecciones del año pasado viene afirmando que Milei tiene que llegar a un entendimiento con Provincias Unidas.
Macri ha eludido hablar de alineamientos, salvo que el PRO va a presentar un formato propio para las elecciones del año que viene. Esta tensión que genera con sus declaraciones obedece a la necesidad de administrar una ambigüedad hasta que se muestren cuáles son las posibilidades de La Libertad Avanza de ser un buen socio.
Si Milei entra en emergencia no será buen socio y puede arrastrar a sus amigos a la derrota. Si levanta vuelo, podemos hablar. “No lo imagino a Mauricio tirándose a la parrilla ahora, cuando falta tanto tiempo para 2027”, dijo uno de los cuatro gobernadores de la cena de Santa Fe.
Tiene la llave del destino de Milei
Administrar la ambigüedad es una habilidad que tiene Mauricio, más cuando sabe que tiene la llave del destino de Milei. Si lo apoya, puede ponerlo en competencia con un peronismo que mantiene un electorado firme en 34 por ciento (elecciones legislativas del año pasado) pero que tiene problemas de liderazgo y de programa.
Si no lo apoya, puede hacerlo perder si una candidatura autónoma del PRO divide el voto del espacio de centro, que es un electorado que hay que construir para cada elección. Macri es el único candidato no excluyente del espacio que fue de Cambiemos. Milei sí es excluyente porque hay un sector en el que se referencia que ya lo abandonó en 2025 y que es difícil de recuperar si la economía no mejora.
Macri juguetea con esa ambigüedad en encuentros como los del viernes en Vicente López con dirigentes de la provincia de Buenos Aires. El viernes 20 reaparecerá en Mendoza para reunir a punteros de toda el área del Gran Cuyo o Nuevo Cuyo (Mendoza, San Juan, San Luis, La Rioja). Seguirá un encuentro más con legisladores nacionales del PRO.
La gramática del candidato
Después viajará al mundial de fútbol, dejando colgada su figura como un hombre que ya está en carrera, aunque sea por una cinta móvil. Su gramática es la de un candidato de escenario que se construye con narrativa de estelares.
En esa gramática se pondera: 1) el lanzamiento de una relación afectiva con una dama que antes trabajó en la presidencia bajo su mandato. Tienen estudiado que el Macri rumboso garpa en política;
2) el mensaje del mundo de los negocios, del cual fue vocero Paolo Rocca en una cena que divulgó el propio Mauricio, para que asuma un armado que supere a Milei. Por eso afirma siempre que el PRO será el segundo tiempo de lo que fue el mileísmo;
3) tercero, la convicción de que hay un turno para lo que representa Macri a partir de 2027. El nuevo gobierno heredará un país en mejores condiciones que el que recibió Milei en 2023 (con la ayuda de Macri). Se hará cumplido la misión del desprolijo a quien los empresarios le confiaron el trabajo sucio que no podían emprender los prolijos.
Plano inclinado
Se enreda el gobierno en sus propias lucubraciones sobre la primacía del relato por sobre la realidad. Ha logrado que la oferta explicativa de los medios, y también algunos opositores, lo juzguen según la misma gramática que puso la campaña de Milei.
Le reprochan que haya prometido ética, que combatiría a la casta y que recolocaría al país en el mundo; y que terminaría con el déficit y la inflación. Le reprochan que hay una inflación del 30% anual y que el superávit se alimenta de no pagar las cuentas que en algún momento alguien reclamará.
Le agregan la creciente percepción de corrupción, que el gobierno es casta disfrazada y que el país iba a volver al mundo, pero que nadie le quiere prestar plata, salvo los multilaterales, que es como pasar el cepillo de la misa en el templo. Ese paquete alienta la incertidumbre que impide que caiga el riesgo país.
Revés de Patricia y del gobierno en el Senado
Se explica que comiencen a manifestarse rebeliones secretas a contracorriente del optimismo del oficialismo. Se mueven sectores que apoyaban ciegamente al gobierno hasta hace seis meses y ahora comienzan a desmarcarse del apoyo acrítico y buscan algún atajo para que el barco siga flotando, pero sin Milei, y que a la vez su crisis no atraiga el péndulo hacia otro lado y beneficie al peronismo.
Es un dilema clásico de la Argentina: que los sectores moderados tienen que elegir entre lo malo ante el temor de que sea reemplazado por lo peor. Ese dilema dispara el cuentapropismo, que revela a su vez que nadie manda a nadie. Una señal se vio en la sesión del jueves en el Senado.
El cuerpo aprobó por un voto de diferencia tratar en el próximo plenario de la Cámara Alta un proyecto del kirchnerista Wado de Pedro que impide la privatización de la empresa AySA. El senador pidió un voto de preferencia para acelerar un pedido que dormía desde el año pasado.
Al mediodía del jueves se enteró de que Toto Caputo publicaría el decreto de llamado a privatizar la empresa al día siguiente. En menos de cuatro horas, este senador que expresa uno de los extremos de la polarización logró los votos para acelerar el tratamiento de una norma que saque del menú de privatización a la empresa de aguas y saneamiento más importante del país. Ganó 35 a 33.
Fue una sorpresa; sólo Patricia Bullrich se animó a levantar un escudo simple y sin muchos argumentos: “Va contra un proyecto de nuestro gobierno, por eso no lo vamos a votar”.
Esta senadora que lleva años en la grilla del Estado no tuvo otro argumento para rechazar el proyecto que su militancia oficialista, algo que debe probar todos los días porque ya ha emprendido un cambio de piel con el que se distancia de la casa que dice representar. Fue un revés del gobierno y de ella misma, que es la jefa política del oficialismo.
¿Reforma electoral? Se la voy a deber
Para quien tuviera dudas, debió escuchar el diálogo de Patricia sobre la reforma electoral con senadores del bloque de Unión por la Patria. Admitió que no quiere que se eliminen las PASO, sino que se les hagan algunos retoques. Inventó el “sistema americano” de que los que participen de la primaria tengan que inscribirse como electores. Ese sistema se usa en los Estados Unidos y se practica en otros países como Chile.
Es en realidad un aporte del senador Eduardo Vischi, jefe de la bancada de la Unión Cívica Radical. Incluyó el requisito de inscripción previa en un proyecto integral de reforma electoral.
Le preguntaron a Patricia cuándo iba a ir el proyecto al recinto. “- Ya veremos”, respondió. En los hechos, la Comisión de Asuntos Constitucionales que preside el fueguino Agustín Coto tiene previsto retomar el cuarto intermedio en la comisión recién dentro de dos semanas. “- ¿Tan largo me lo fiais…?”, preguntaría el Tirso más severo.
Quintela arma el interior
La Comisión de Asuntos Constitucionales resolvió una integración también original en su primera sesión, el miércoles de esta semana. Designaron vicepresidenta de la comisión a la senadora riojana Florencia López.
El peronismo no preside comisiones en la Cámara Alta, porque rechaza el reparto que hace el oficialismo según la discutida representación proporcional por la cantidad de bancas. Que la vicepresidencia vaya a López le da protagonismo a esta dirigente que aspira a disputarle la gobernación de La Rioja el año que viene a Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados.
Llegar a esa vicepresidencia implica que tiene el apoyo de todas las tribus del peronismo, una primaria que debía pasar la legisladora para afirmar su candidatura. López estuvo junto a su gobernador, Ricardo Quintela, en su visita este jueves al interbloque del peronismo. Integra un Foro Político que forman los jefes de bloque (José Mayans y Germán Martínez), los vicepresidentes del PJ que suplen la ausencia de Cristina Kirchner, inhibida por su condena, y el presidente del Congreso del partido, Gildo Insfran.
En esa reunión, Quintela presionó al bloque para que se apoye la negociación de un sistema de candidaturas que agilice la competitividad del peronismo en 2027.
Mayans le respondió que en la sesión del Congreso del partido que se hará el martes de la semana que inicia se formalizará la creación de ese Foro, que está avalado por los caciques que administran el sello, entre ellos Cristina, Axel Kicillof, Sergio Massa y otros (como adelantó este cronista en “Avant Premiere” el domingo pasado).
Mahiques i°, una política de estado
El interbloque, sin la presencia de Quintela, se entregó al debate sobre el tema caliente de la sesión que se venía: la autorización para que el magistrado de la Casación, Carlos Mahiques, siga en el cargo durante cinco años más.
Allí afloraron todas las diferencias entre el cristinismo extremo y el resto de la bancada. Así como Wado había logrado ganar con apoyos transversales la preferencia para tratar el proyecto contra la venta de las acciones de AySA, el cristinismo quedó arrinconado en el tratamiento del pliego de este Mahiques.
Varios senadores esgrimieron argumentos para aprobárselo. Uno dijo que una vez el magistrado había dictado una medida a favor de Carlos Menem y que él debía honrar aquel desempeño. Otro dijo directamente que él tiene un acuerdo con el gobierno sobre el tema. Varios esgrimieron instrucciones de sus gobernadores —las hubo de Raúl Jalil, Gerardo Zamora, Ricardo Quintela y Gildo Insfrán—.
Un festival de acuerdos que el país necesitaría para emprendimientos más importantes que la prórroga de un magistrado. El cristinismo esgrimió las peripecias del postulante por los lagos escondidos, pero sólo pudo sumar 11 votos en valor del rechazo, que perdieron ante los 58 que premiaron la designación de Mahiques que, al parecer, es una política de Estado.