El fallido de Caputo, el final de Macri y la amenaza populista

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El fallido de Caputo, el final de Macri y la amenaza populista

¿Qué expresa el fallido del ministro de Economía? Tarea para psicoanalistas.

El domingo a la noche, mientras el fútbol les quemaba la cabeza a millones de hinchas argentinos, Luis Caputo dio una entrevista en televisión. Volvió a decir que los próximos 18 meses se abrirá un círculo virtuoso para la economía argentina, con crecimiento en la actividad y el empleo, desaceleración de la inflación y dólar estable. “Yo imagino un 2019 absolutamente diferente a lo que se imaginan la gente y los mercados”, dijo el ministro, cuando lo que quiso decir era 2027. Se hizo viral en las redes.

2019 fue el annus horribilis de Mauricio Macri (aunque las razones de lo horrible habían estado presentes el año anterior). Caputo ya no estaba entonces en el Gobierno, del que había formado parte como secretario y ministro de Finanzas, primero, y titular del Banco Central, luego.

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Caputo fue arquitecto del financiamiento de la Argentina en los mercados internacionales (US$ 44.300 millones sólo en títulos bajo ley NY en el período 2016-18, según el informe de la Auditoría General de la Nación) y quien en 2018 acordó, junto al entonces ministro de Economía Nicolás Dujovne, el préstamo de US$ 57 mil millones del FMI, el más grande la historia del organismo. La gestión de Caputo en el BCRA fue breve: apenas tres meses después de asumir la presidencia debió alejarse en septiembre por diferencias con el Fondo y con Dujovne sobre su estrategia para contener al dólar.

Ya sin Caputo en el Central, para Macri lo horrible del 2019 se desencadenó el lunes 12 de agosto, después de que el peronismo lo superó por 15 puntos en las primarias presidenciales (y cuando todos esperaban un margen estrecho que lo encaminara a la reelección). Dio lugar al episodio más traumático de la historia financiera argentina y de los peores a nivel global: el riesgo país se disparó un 68%, hasta los 2000 puntos; los títulos de la deuda se desplomaron un 35%; el dólar trepó 23% en un día; el índice S&P Merval se derrumbó 48% en dólares. Todos estos datos empeoran en el acumulado de ese mes.

El 2019 que mencionó Caputo dirige la mirada a ese escenario dramático.

En los últimos días el ministro ha venido haciendo pronósticos sobre las probabilidades del “riesgo kuka”, como caracteriza el Gobierno a la eventualidad de que tenga que enfrentar en 2027 a un kirchnerismo —o lo que esto hoy exprese— electoralmente competitivo.

Ayer Caputo reprendió en las redes a un periodista de Clarín que observó contradicciones en su narrativa sobre esta cuestión. Aclaró el ministro en un posteo que, en su fuero interno, cree que el “riesgo kuka no existe”. Pero que el mercado no opina igual que él y “asigna entre un 10 y un 15% de posibilidades” de que tal riesgo suceda (extraña estadística).

Asumamos esto como cierto. Caputo se ve entonces obligado a combatir los fantasmas que tanto él como el presidente Javier Milei han liberado. El riesgo del populismo fue el recurso con el que se intentó explicar el ciclo de aceleración de la inflación y caída de la actividad económica que se inició a mediados de 2025. Y que se tradujo en una fuerte caída en los índices de confianza en el Gobierno.

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En un contexto de estancamiento, estas variables muestran algunas señales positivas. El estimador de actividad económica del Indec marcó un repunte parcial de 1% en marzo respecto de la fuerte caída de febrero (-2,6%), según la consultora Equilibra. La industria creció ese mismo mes 3,2% contra febrero y 5% interanual; y la construcción repuntó 4,7% mes contra mes y 12,7% respecto de marzo de 2025, según los datos del Indec. La inflación en la Ciudad de Buenos Aires se desaceleró en abril al 2,5% respecto del 3% de marzo. El propio ministro Caputo estimó que el IPC nacional en abril habría retrocedido a 2,5 – 2,7% desde el 3,4% del mes anterior. La agencia Fitch mejoró ligeramente la calificación de la deuda argentina y lo mismo haría Moody’s. Y el riesgo país quebró el piso de 500 puntos.

Para la consultora LCG, sin embargo, el repunte de la industria no presenta grandes perspectivas de recuperación y muestra una dinámica del tipo “serrucho”. La construcción tampoco consigue consolidarse, ante la ausencia de demanda de obra pública, según el mismo informe. La desaceleración de la inflación podría verse afectada por los anuncios de subas en la tarifa de transporte en el AMBA. Ayer se publicó en el Boletín Oficial una reasignación de partidas presupuestarias con un nuevo y fuerte ajuste en el gasto: impacta en el fondo destinado a financiar los subsidios a las tarifas de gas y electricidad (además de los recursos destinados a salud y en educación). YPF decidirá esta semana si corrige el precio de los combustibles, congelados a comienzos de abril por la suba del barril de petróleo.

La recuperación de la economía aún es incierta. Y esa parece ser la clave de la desconfianza.

Mauricio Macri
El drama que terminaría con el gobierno de Macri había comenzado antes de la derrota en las primarias

Volvamos al gobierno de Macri. El optimismo de los mercados por su triunfo en las elecciones de medio término de 2017 se desvaneció a comienzos de 2018, después de que el índice Merval alcanzara su techo histórico. Al fracaso del esquema “gradualista” siguió una fuga masiva de capitales y una crisis cambiaria (la moneda se devaluó más del 50%, el dólar pasó de $18 a $60). El rescate del FMI confirmó que la Argentina ya no tenía acceso a los mercados internacionales. La economía se contrajo un 2,6% ese año. Y la inflación fue del 47,6%, en ese entonces, la más alta desde 1991. En ese escenario, empezó a agitarse el fantasma de lo que los libertarios llamarían más tarde “riesgo kuka”.

La historia muestra que el drama que terminaría con Macri había comenzado visiblemente antes de la derrota en las primarias de 2019. La amenaza populista fue su factor desencadenante.

ML

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