Cómo hablar con las infancias y las adolescencias sobre la dictadura fue la mesa que abrió este sábado el espacio cultural de Clarín-Ñ en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Luego de dar la bienvenida a los y las presentes, la periodista Alejandra Rodríguez Ballester dijo que esta sería la primera charla sobre el tema de la memoria y que le seguirían luego dos más: el encuentro con Martín y Ana Julia Bonetto, autores de Hubo una vez un patio, y el diálogo con Felipe Pigna sobre su libro 76, crónica de un año que cambió nuestra historia para siempre.

“Se cumplieron 50 años del golpe de Estado cívico-militar que trajo mucho dolor a este país y que llevó adelante crímenes aberrantes. La dictadura sigue teniendo efectos en el presente porque hay muchas familias que siguen buscando a sus familiares, hijos que buscan a sus padres y abuelas que buscan a sus nietos”, dijo Rodríguez Ballester y le dio paso a la entrevistadora Judith Savloff, periodista de Cultura y Sociedad de Clarín.
“Gracias por venir en este día tan frío”, dijo Savloff y presentó a Mónica Zwaig, autora de la novela Avisale a mi mamá (Siglo XXI Editores), y a la historiadora Marina Franco y al ilustrador Pablo Lobato, autores de Argentina 1976-1983. La última dictadura (Pequeño Editor).
La primera pregunta fue cómo había sido el origen de estos libros, fundamentales para que el tema de la dictadura llegue a chicos, chicas y adolescentes.
Inteligencia artificial
“Quiero agradecer la posibilidad de compartir con Marina y con Pablo este espacio, porque los dos libros son proyectos que se complementan. El CELS y Siglo XXI me invitaron a escribir algo sobre este tema para adolescentes, entonces empecé a mirar a los adolescentes de hoy y vi que usaban mucho la inteligencia artificial. Me gustaba la posibilidad de pensar en un viaje en el tiempo, como lo hizo Ray Bradbury en sus cuentos. Pensé que era una buena oportunidad para hablar de esto en la actualidad y quise jugar con todo eso”, dijo Mónica Zwaig, que nació en Francia en 1981, cuando sus padres tuvieron que exiliarse.

Avisale a mi mamá, contó Judith, trata de la historia de Teo, un adolescente de 14 años que tiene que investigar el tema de la última dictadura militar para una monografía de la escuela: “Teo dice que es un torpe cuando le dan el tema que tiene que investigar. Lo interesante de la novela es que los personajes representan un poco todas las posiciones de la sociedad sobre este tema”, dijo Savloff.
Ese fue el puntapié, explicó Zwaig, “para escribir esta historia que trabaja sobre preguntas, y no sobre lecciones para dar. La idea es abrir el tema para reflexionar sobre las dictaduras en general y sobre la memoria”.
Savloff explicó que la novela se complementa muy bien con el libro de Marina Franco y Pablo Lobato, que detalla la historia sobre la dictadura. “El libro es un proyecto editorial de Pequeño Editor. La idea fundamental fue construir un relato sobre la dictadura a partir de la pregunta sobre por qué este tema es importante para las niñeces y adolescencias y, a partir de allí, construimos este libro que combina texto con información e ilustraciones. Lo hicimos desde el rigor histórico, desde las fuentes, desde lo que investigó la Justicia, los organismos de derechos humanos, con el objetivo de que pudiera ser comprendido por las nuevas generaciones. El gran desafío era poder contar la historia con profundidad”, dijo la historiadora e investigadora Marina Franco.
Pablo Lobato agregó que fue para este libro que hizo dibujos para infancias y adolescencias por primera vez: “El primero que hice fue una escena común de un niño que iba a la escuela, busqué los portafolios de los 70 y eran los que usaba yo porque hice toda mi primaria en dictadura, entonces ahí hubo una conexión entre lo que viví y lo que dibujé. Además, soy de Chubut y una parte del libro cuenta la guerra de Malvinas desde el Sur. Yo recuerdo la alerta roja de esa época. Para dibujar me conecté mucho con cómo lo viví yo para poder contarlo”.

“¿Qué fue lo que les resultó más difícil al escribirlos, sobre todo pensando en que estos libros pueden ser el primer acercamiento a estos temas para los lectores pequeños?”, preguntó Judith. “Yo pensé mucho en cómo armar la familia de Teo porque no quería que fuera tan politizada, pero tampoco que por eso fueran malos. Traté de manejar los matices”, explicó Zwaig.
Marina Franco dijo que ella tenía muy en claro la historia que quería contar porque es investigadora e historiadora, pero que tenía el desafío de qué seleccionar de la historia previa de cómo se llegó a la dictadura: “Con qué palabras contar los hechos para explicárselos a las infancias. Otro desafío importante fue contar las reformas económicas de la dictadura, que es muy complejo porque tienen un nivel muy alto de abstracción. Ahí encontré una estrategia que me gusta mucho, que es la de inventar personajes para poder contar trayectorias que puedan dar cuenta de las transformaciones sociales, económicas y cotidianas de la dictadura”.
Para Lobato, el reto fue cómo construir la vida cotidiana durante esa época: “Dibujé una mesa vacía con un café humeante y la puerta abierta de la casa, dando la idea de que alguien faltaba y había sido secuestrado”.
Un barco en plena tempestad
Ante la pregunta de Savloff sobre cómo influyó el contexto actual en la escritura, Zwaig dijo que su sensación fue como estar en un barco en plena tempestad: “Es una novela que intenta dialogar con este contexto para poder reflexionar”, compartió.
Para Marina Franco, el libro surge de dos preocupaciones: “cómo escribir en un contexto en donde los discursos negacionistas y de reivindicación de la dictadura ganaban espacio, sobre todo en los sectores más jóvenes, y, por otro lado, escribir teniendo en cuenta que de todo ese tiempo se sabía menos de lo que pensaban”.

Cuando el libro empezó a circular, Franco se dio cuenta de que el desconocimiento le había ganado al negacionismo: “El mapa de los centros clandestinos en todo el país, por ejemplo, fue muy bien recibido y nos llegaban comentarios de mucha gente que no sabía que en sus provincias había habido centros de detención. En relación con los debates actuales, creo que el rigor de los hechos habla por sí solo”.
El cierre de la charla estuvo centrado en relación con cómo están llegando los libros a las escuelas: “Me sorprende mucho ver que se está leyendo en las escuelas y eso para mí es inesperado y me alegra un montón: que sigan leyendo”, compartió Zwaig.
Y Franco agregó: “Está circulando mucho también en las escuelas, me conmueve también la gente grande que me dice que entendió qué fue la dictadura por el libro y que descubre que le pasó mucho más cerca de lo que creía”.