El comisario general Celestino Medina, jefe de la Unidad Regional XII de la Policía de Misiones, describió el escenario operativo en la frontera con Brasil, una región atravesada por una dinámica delictiva particular donde los hechos se desarrollan en ambos márgenes y requieren respuestas coordinadas entre fuerzas de distintos países.
En ese marco, el funcionario explicó que en los últimos años se consolidó un esquema de trabajo conjunto con autoridades brasileñas, basado en la comunicación directa y la planificación compartida. Según precisó, ese vínculo permitió avanzar en procedimientos con resultados concretos, como detenciones, aprehensiones y secuestros, además de la recuperación de una cantidad significativa de vehículos robados en Brasil que fueron localizados en territorio misionero.

Medina señaló que una de las principales características de la zona es la condición de “frontera seca”, lo que implica la ausencia de barreras naturales y facilita el desplazamiento inmediato de personas y bienes entre ambos países. En ese contexto, advirtió que el tiempo de reacción resulta determinante: cuando se toma conocimiento tardío de un delito, el autor o los elementos sustraídos ya pueden haber cruzado hacia el otro lado.
“La comunicación rápida permite acortar esos tiempos y mejorar la respuesta operativa”, sostuvo, al tiempo que remarcó que este tipo de coordinación es clave para evitar que los delincuentes utilicen el límite internacional como resguardo.
En cuanto al despliegue territorial, detalló que la Unidad Regional XII abarca Bernardo de Irigoyen, Dos Hermanas y San Antonio —incluido el paraje Piñerito Norte—, una jurisdicción extensa atravesada por corredores viales estratégicos como las rutas nacionales 14 y 101, además de las provinciales 17 y 18, que garantizan la conexión interna y el acceso a la región.

Respecto a la conflictividad, indicó que la mayor parte de las intervenciones policiales está vinculada a delitos ordinarios, principalmente robos y hurtos, además de hechos relacionados con violencia de género y familiar. No obstante, remarcó que la dinámica fronteriza introduce una complejidad adicional en los delitos contra la propiedad.
En ese sentido, explicó que los ilícitos se producen en un esquema de circulación constante entre ambos países. “Es una modalidad de ida y vuelta”, afirmó, al describir cómo los autores cruzan la frontera para cometer hechos en uno u otro lado, lo que dificulta la prevención y la investigación. Esta situación, agregó, obliga a sostener mecanismos de cooperación para evitar que el cruce funcione como una vía de escape o garantía de impunidad.
El jefe policial también se refirió a hechos de mayor gravedad registrados en la región. Señaló que en los últimos años se produjeron homicidios con cierta regularidad, en algunos casos con una frecuencia aproximada de uno por año, con características que se repiten: tras concretar el crimen, los responsables se trasladan al territorio brasileño.

Si bien aclaró que en las investigaciones no siempre se logró establecer una conexión directa con otras actividades ilícitas, reconoció que la geografía y la facilidad de desplazamiento inciden en este tipo de episodios. En ese contexto, identificó a las agresiones con armas de fuego o armas blancas y a los homicidios como los delitos que generan mayor preocupación por su gravedad.
De todos modos, indicó que la labor policial no se limita a esos hechos, sino que también se concentra en los delitos cotidianos que afectan a los vecinos, principalmente los vinculados a la propiedad.
En relación al narcotráfico, Medina sostuvo que se trata de una problemática presente en toda la franja fronteriza, lo que obliga a mantener tareas de prevención y planificación permanente. Si bien aclaró que no se registran intervenciones frecuentes en la jurisdicción, aseguró que las fuerzas se encuentran preparadas para actuar ante este tipo de delitos y que el abordaje también requiere articulación con Brasil y Paraguay.
Finalmente, el comisario general remarcó que la extensión del límite internacional y la existencia de múltiples caminos no habilitados dificultan el control total del territorio. En ese escenario, afirmó que la presencia policial sostenida, junto con el trabajo coordinado con las fuerzas del vecino país, constituye la principal herramienta para reducir la actividad delictiva y mejorar la capacidad de respuesta ante hechos que, por su propia dinámica, exceden las fronteras administrativas.