José Manuel Vargas reconstruyó su detención, los traslados por centros clandestinos y cárceles del país y las dificultades para rehacer su vida tras recuperar la libertad en 1983. “Porque realmente a los 50 años, en la situación que está nuestro país, es más que necesario para poder seguir manteniendo la memoria, buscando la verdad y por supuesto la justicia”, expresó José Manuel Vargas, quien fue detenido durante la última dictadura militar.
Su relato comenzó en Misiones, donde fue capturado y trasladado en condiciones clandestinas. “Cuando me detienen me meten en un baúl de un Falcon verde”, recordó. En una primera instancia estuvo alojado en la Jefatura de Policía de la provincia y luego en dependencias de la Policía Federal, aunque aseguró que muchos de esos movimientos los reconstruyó tiempo después.
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Durante los primeros 75 días permaneció en distintos centros de detención. “Estuve en lugares como el del Mártir, estuve cinco días en la Casita del Mar, después me volvieron a la Federal”, detalló. Posteriormente fue trasladado a Candelaria, donde permaneció detenido durante 14 meses tras haber sido capturado en enero de 1978.
El recorrido continuó fuera de la provincia. Vargas fue llevado a la Unidad N°7 de Resistencia, donde permaneció 15 días, en el marco de un traslado masivo de detenidos que, según explicó, se produjo en abril de 1979. “Concentran a todos los detenidos, para ellos terroristas o subversivos, por el tema de que venía la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a la Argentina”, señaló.

Luego fue derivado a la Unidad 9 de La Plata, donde pasó la mayor parte de su cautiverio: cuatro años y medio. “En la U9 estuve cuatro años y medio”, precisó. En total, su detención se extendió hasta el 18 de octubre de 1983, cuando recuperó la libertad tras el levantamiento del Estado de Sitio. “Era uno de los últimos 55 detenidos a disposición del Poder Ejecutivo”, indicó.
El regreso a la vida cotidiana, sin embargo, estuvo lejos de ser inmediato. “No fue tan fácil”, admitió. Durante su detención, su hija tenía apenas 10 meses, y al momento de su liberación ya tenía casi siete años. “Nos vimos en algunas visitas, pero cuando estaba en La Plata era más difícil”, recordó sobre el vínculo atravesado por la distancia y el encierro.
Vargas también contextualizó las razones de su detención. Militante en la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) entre 1972 y 1975, luego se incorporó a la Federación Juvenil Comunista. “Caigo más bien vinculado a la Federación Juvenil Comunista”, explicó.
Además, señaló que su actividad sindical y laboral incidió en su situación. Trabajador de la construcción, participó de un conflicto gremial en 1977 que derivó en un paro. “Me identificó el interventor en la UOCRA y me denuncian”, afirmó. Ese episodio, sumado a su militancia, derivó en su detención. “Uno buscaba que se respeten los derechos de los trabajadores”, resumió, al describir el contexto de su participación política y sindical en aquellos años.
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