A más de cuatro días de los fuertes terremotos de escala 7,2 y 7,5 que sacudieron la costa de Venezuela, los rescatistas siguen buscando a miles de personas entre los escombros, pero la esperanza de encontrar sobrevivientes es cada vez menor.
El conteo oficial señala 1450 muertos, entre ellos seis ciudadanos argentinos. Según la plataforma ciudadana Desaparecidos Terremoto Venezuela, donde se registran las búsquedas y también los hallazgos, en la mañana de este lunes todavía se está buscando a 46629 personas. Otras 15136 inicialmente reportadas como desaparecidas ya fueron localizadas. El gobierno evita hablar de desaparecidos, mientras que las Naciones Unidas estimó el número en más de 50.000.
La ventana crítica de 72 horas para rescatar con vida a personas atrapadas ya se cerró. Los expertos en desastres consideran que pasado ese plazo, la tarea se transforma básicamente en la recuperación de cadáveres.
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El doble sismo, que ocurrió el miércoles 24 a las 18.06 local, fue de los más devastadores de la historia de América latina. Provocó que 189 edificios colapsaran por completo y otros 600 se derrumbaran parcialmente. La zona más afectada fue la ciudad de La Guaira, a 40 kilómetros de Caracas, donde cuadras enteras de edificios se convirtieron en polvo en segundos.

La ONU estima que los sismos podrían dejar casi siete millones de damnificados y daños materiales por 6.700 millones de dólares, 6% del PIB del país.
“Seguimos esperando a ver si se puede sacar a alguien más”, el desgarrador relato de los venezolanos
Rescatistas de 24 países trabajan sin cesar mientras helicópteros y aeronaves estadounidenses Osprey V-22 sobrevuelan la zona de La Guaira y alrededores.
“Todos dicen que ya no hay nadie, pero nosotros [seguimos] esperando aquí. A ver si se puede sacar a alguien más”, dijo a la agencia AFP Eduardo Cardozo, un trabajador rural que participa en las tareas de rescate en Tucacas, una localida costera a unos 200 km al este de Caracas.

“Lo más difícil era cuando sentíamos esperanza en los túneles donde nos metíamos, rampando, quitando escombros, haciendo un trabajo de corazón, con mucha fe, y cuando llegábamos a los objetivos [las personas], los encontrábamos sin vida“, contó Luis Salas, otro voluntario, de 27 años.
De vez en cuando surge una luz de esperanza. El domingo, ya más de tres días después del terrible desastre, un hombre y su hijo adolescente fueron rescatados vivos de entre los escombros de La Guaira.
Crece el enojo de la población por la falta de reacción del gobierno venezolano tras los terremotos
En las calles de Caracas y La Guaira crece la sensación de impotencia y fastidio por la insuficiente ayuda del gobierno en las tareas de rescate. “Nosotros mismos somos los que hacemos todo. Nosotros mismos, nos ayudamos y confiando en que Dios, creemos que Dios nos sostuvo”, declaró a AFP Dayana Lean, de 51 años, en playa Los Cocos, en La Guaira.
“Hay pocos espacios habilitados para refugios, debido a la cantidad de personas que quedamos en la calle”, sumó Yelit Contreras, de 28 años.

“No tenemos el apoyo para sacar a nuestros familiares, nosotros mismos no podemos”, dijo a la AFP Héctor Aguilera, de 60 años. Cuatro de sus familiares quedaron sepultados bajo un edificio colapsado. Recuperaron los cuerpos sin vida de dos personas. “Sabemos que están muertos, pero aquí estamos esperando la respuesta de las autoridades”, añadió. “No tenemos esperanzas, lo que me quedan son los recuerdos”.
El Gobierno militarizó La Guaira y requiere un trámite para entrar: “Un permiso para salvar vidas”
La Guaira ya había sido devastada en 1999 por lluvias y deslaves que dejaron más de 10.000 muertos. Tomas aéreas realizadas por la AFP muestran el nuevo nivel de destrucción que dejaron los sismos: edificios se desplomaron como milhojas y los que están aún en pie quedaron sin paredes, agrietados, inhabitables. El jefe del Parlamento, Jorge Rodríguez, dijo que 189 edificios sufrieron un colapso total, y que el total de inmuebles afectados es de 774.
El gobierno militarizó La Guaira e impuso el trámite de un salvoconducto para que rescatistas, médicos y voluntarios puedan acceder a la zona de desastre. “Un permiso para salvar vidas, imagínate”, reclamó Carlos Itriago, rescatista de 27 años.
También intenta controlar la cobertura de la prensa internacional, que es trasladada en buses a zonas específicas de La Guaira, según el gobierno “para evitar epidemias”. Las ofertas de asistencia abundan, pero la AFP presenció saqueos en La Guaira y se multiplican las denuncias de robos.
El aeropuerto internacional que sirve a Caracas reabrió parcialmente el sábado y recibe desde entonces vuelos de carga con ayuda de Estados Unidos.
Estos terremotos vienen a agravar la fuerte crisis económica que aqueja hace años a Venezuela, que vació el sistema de salud y provocó el exilio de millones de venezolanos en los últimos años.
MB/fl