A un año de la implementación de los controles de velocidad con cinemómetros visibles, la Municipalidad de Córdoba presentó un balance que expone tanto la magnitud de las infracciones detectadas como el impacto que tuvo la fiscalización sostenida en algunos sectores de la ciudad.
Entre agosto de 2025 y agosto de 2026 fueron controlados 124.617 vehículos, de los cuales 12.527 circulaban por encima de la velocidad permitida, lo que equivale a uno de cada diez conductores.
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Los datos corresponden a 378 operativos realizados en 23 puntos rotativos de Córdoba, en el marco de una política de seguridad vial desarrollada junto con la Iniciativa Bloomberg para la Seguridad Vial Global y el acompañamiento de la Global Road Safety Partnership (GRSP).
El punto donde las infracciones se redujeron a la mitad
Uno de los resultados más destacados se registró sobre avenida Cardeñosa, frente al Hospital Materno Neonatal, una zona considerada de alta sensibilidad por la circulación permanente de pacientes, ambulancias y peatones.
Según informó el municipio, allí el porcentaje de vehículos que superaban el límite de velocidad bajó del 24,3% al 10,7% en el transcurso del año. La reducción de 13,6 puntos porcentuales es presentada como una muestra del efecto preventivo de los controles permanentes.
El informe también permitió trazar el perfil de quienes recibieron actas por exceso de velocidad.
El 71% de las infracciones correspondió a hombres y la edad promedio de los conductores sancionados fue de 44 años. Casi la mitad de las multas (49%) recayó sobre personas de entre 35 y 54 años, mientras que los menores de 25 años representaron apenas el 8% del total.
En cuanto al tipo de vehículo, el 82% de las infracciones fueron cometidas por conductores de automóviles y SUV, muy por encima de otras categorías.
“El objetivo es salvar vidas”
El secretario de Gobierno de la Municipalidad, Rodrigo Fernández, sostuvo que la política de control de velocidad tiene un fin preventivo y rechazó que los operativos tengan un objetivo recaudatorio.
“Cuando hablamos de controles de velocidad no estamos hablando de recaudar ni de perseguir a los conductores. Estamos hablando de una política pública cuyo único objetivo es salvar vidas”, afirmó.
El funcionario explicó que los radares visibles forman parte de una estrategia más amplia que incluye mejoras en la infraestructura vial, campañas de educación, análisis de datos y planificación de intervenciones en los sectores con mayor riesgo de siniestros.
Además, destacaron que un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que las muertes por siniestros viales disminuyeron un 21% a nivel global, aunque el organismo advirtió que es necesario sostener este tipo de medidas para continuar reduciendo la cantidad de víctimas.