En los rincones más remotos de la Patagonia sobrevive una especie que parece desafiar las leyes del tiempo. La mojarra desnuda (Gymnocharacinus bergii), un pequeño pez de apenas nueve centímetros que vive únicamente en el arroyo Valcheta, en la provincia de Río Negro, podría convertirse en el pez emblema de la ictiología argentina. La iniciativa fue impulsada por el prestigioso zoólogo Hugo Luis López, doctor en Ciencias Naturales, ex jefe de la División Zoología de Vertebrados del Museo de La Plata y miembro honorario de la Fundación Azara. La propuesta será evaluada durante el Primer Congreso Argentino de Ictiología (CAI 2026), que se desarrollará del 18 al 21 de octubre en la ciudad de Santa Fe. Un verdadero fósil viviente de la Patagonia Aunque su tamaño pasa desapercibido, la historia evolutiva de la mojarra desnuda es extraordinaria. Se trata del único representante vivo de un antiguo linaje de peces que habitó Sudamérica cuando la Patagonia presentaba un clima cálido, húmedo y selvático, millones de años antes de adoptar el paisaje árido que hoy conocemos. Además, posee una característica que la convierte en una rareza biológica: pierde completamente sus escamas durante su desarrollo, una condición que inspiró su nombre científico, derivado de las palabras griegas gymnos (desnudo) y charax (pez). La especie fue descripta científicamente en 1903 por el zoólogo austríaco Franz Steindachner, a partir de ejemplares enviados por Carlos Berg, entonces director del Museo Argentino de Ciencias Naturales. Un ecosistema único La supervivencia de la mojarra desnuda depende de un ambiente extremadamente frágil. El arroyo Valcheta, ubicado al pie de la Meseta de Somuncurá, constituye el único arroyo termal de la región y mantiene temperaturas templadas gracias al afloramiento permanente de aguas subterráneas. Como consecuencia, allí se desarrolló un ecosistema irrepetible que alberga otras especies endémicas, entre ellas: la rana de Valcheta (Pleurodema somuncurense), los moluscos Heleobia rionegrensis y Potamolithus valchetensi, sumando al insecto Focipomyia somuncurensis. Todas estas especies existen únicamente en ese reducido sector de la Patagonia argentina. Las amenazas Sin embargo, este refugio natural enfrenta múltiples amenazas. La construcción de canales de riego, el pisoteo del ganado y la introducción de especies exóticas, especialmente la trucha arcoíris, modificaron profundamente el equilibrio ecológico del arroyo. A ello se suma la llegada de otra especie invasora de mojarra que introdujo enfermedades capaces de reducir considerablemente la población. Según explicó Hugo López, si el arroyo Valcheta sufriera una alteración importante o llegara a secarse, toda la especie podría extinguirse, ya que no habita en ningún otro lugar del planeta. Precisamente por su delicada situación, la mojarra desnuda fue declarada Monumento Natural de Río Negro en 1994 mediante la Ley Provincial 2783. Asimismo, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la incluye dentro de la categoría “En Peligro”, mientras que diversos investigadores argentinos la consideran una de las especies de peces con mayor prioridad para la conservación. En paralelo, organizaciones como la Fundación Somuncura y la Fundación Azara desarrollan tareas permanentes de monitoreo ambiental, restauración de hábitats, control de especies invasoras y educación ambiental en las comunidades locales. Incluso, el trabajo realizado en la región obtuvo reconocimiento internacional cuando Federico Kacoliris, presidente de la Fundación Somuncura, recibió en 2025 el prestigioso “Oscar Verde” por su labor en la conservación de la biodiversidad patagónica. La propuesta que será debatida en octubre Ahora, la historia de este pequeño pez podría sumar un nuevo capítulo, ya que durante el Primer Congreso Argentino de Ictiología, especialistas de todo el país analizarán la propuesta para declarar a la mojarra desnuda como pez emblema de la ictiología argentina. Según explicó Hugo López, la especie reúne todos los atributos para representar la riqueza biológica nacional, ya que simboliza la historia evolutiva de Sudamérica, el valor de los ecosistemas patagónicos y el enorme trabajo científico que demanda su conservación. Además, el investigador considera que su elección podría convertirse en una poderosa herramienta para despertar el interés del público y fortalecer las políticas de protección de la biodiversidad. A simple vista puede parecer una pequeña mojarra sin escamas. Sin embargo, la mojarra desnuda representa millones de años de evolución, la singularidad de la Patagonia y la importancia de conservar ambientes únicos antes de que desaparezcan para siempre. ¿Te apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza? Recibí las mejores notas de Weekend directamente en tu correo. Suscribite gratis al newsletter
Un pez único en el mundo: proponen a la mojarra desnuda como símbolo de la ictiología argentina
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