El caso de la muerte de Federico Gerardo Alegre, el hombre de 46 años que se descompensó mientras jugaba al pádel en Posadas, sumó un dato clave que profundiza la polémica: el complejo deportivo donde ocurrió el hecho no contaba con habilitación municipal para funcionar.
Según pudo constatarse en el lugar, ubicado sobre la avenida Blas Parera casi Francisco de Haro, el predio aún figura como “obra nueva”, con cartelería visible que indica que estaba en proceso de construcción y destinado a futuras canchas de pádel y un local comercial. Incluso, presentaba sectores cerrados y sin las condiciones formales para la actividad, lo que refuerza la versión de que operaba sin autorización.

El hecho ocurrió el viernes por la noche, alrededor de las 21:15, cuando Alegre jugaba un partido de pádel. Tras finalizar uno de los encuentros, comenzó a sentirse mal, se dirigió a un pasillo y se desplomó repentinamente. Fue trasladado en ambulancia al Hospital Madariaga, donde ingresó sin signos vitales.
Días atrás, un testigo que se encontraba en el lugar ya había advertido sobre presuntas falencias en la atención de la emergencia. Según su relato, hubo demoras en la llegada del servicio médico y el móvil que acudió no contaba con equipamiento adecuado, como un desfibrilador. Además, cuestionó la capacitación del personal que intervino y estimó que el traslado hasta el hospital demoró entre 35 y 40 minutos.

Además, sostuvo que el complejo no disponía de señalización visible con números de emergencia ni de protocolos claros de actuación ante situaciones críticas, lo que vuelve a poner el foco en las condiciones en las que funcionaba el espacio.
Si bien especialistas y autoridades coinciden en que este tipo de predios no está obligado a contar con personal médico permanente ni desfibriladores, sí es requisito indispensable que estén habilitados y cumplan con las normativas vigentes para su funcionamiento.
El caso también abrió el debate sobre la responsabilidad de los usuarios al concurrir a espacios no autorizados, así como la importancia de saber cómo actuar ante una urgencia médica.
En ese sentido, se recuerda que ante cualquier emergencia están disponibles líneas como el 107 o el 911, que forman parte del sistema público de asistencia.
Mientras la Justicia avanza en la investigación para determinar posibles responsabilidades, el foco se mantiene en las condiciones del predio y en cómo una actividad recreativa terminó en una tragedia que pudo haber tenido otros desenlaces bajo diferentes circunstancias.
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