Facundo Orizuela, un joven de 24 años de Formosa, encontró una nueva oportunidad en la barbería tras vivir una intensa crisis personal. Después de perder su trabajo y enfrentar momentos de profunda desesperación, decidió convertir su habilidad para cortar cabello en un oficio. Con perseverancia y apoyándose en las redes sociales, logró establecerse como barbero en la Plaza San Martín, atrayendo a una creciente clientela que aprecia tanto su talento como sus precios accesibles.
Orizuela, tras un periodo de inestabilidad laboral en la construcción y el Ejército Argentino, se encontró sin empleo ni ingresos. La desesperación lo llevó al borde, considerando incluso quitarse la vida. Sin embargo, decidió aferrarse a una habilidad que conocía: cortar el cabello. Inicialmente, lo hacía de manera informal para amigos y conocidos, pero la necesidad lo impulsó a profesionalizarse.
El Inicio de un Proyecto en la Plaza
Con pocos recursos, Facundo comenzó a ofrecer sus servicios en su hogar sin mucho éxito. La situación cambió cuando decidió trasladarse a la Plaza San Martín, donde promovió su barbería móvil a través de las redes sociales. El impacto fue instantáneo, atrayendo a numerosos clientes que esperaban por un corte. Aunque al principio se sintió abrumado, la respuesta positiva del público le dio el impulso necesario para continuar.
Un Futuro Prometedor
Gracias al éxito obtenido, Orizuela ahora maneja una agenda completa de clientes diversificados, desde vecinos hasta agentes policiales. Mantiene sus precios accesibles, recordando sus propias dificultades económicas pasadas. Con el deseo de expandir su negocio, sueña con abrir un local que ofrezca un ambiente acogedor y flexible para sus clientes. «Quiero devolver un poco de las ganas de vivir que ellos me devolvieron a mí», expresó.