Resistencia talla su obra más ambiciosa: la Bienal del Chaco convirtió a una ciudad en un museo a cielo abierto

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Resistencia talla su obra más ambiciosa: la Bienal del Chaco convirtió a una ciudad en un museo a cielo abierto

Una especie de gran cuadrilátero delimita el espacio donde trabajan los diez finalistas de la Bienal Internacional de Esculturas del Chaco en el Parque 2 de Febrero de Resistencia. Desde el 17 de julio y hasta el sábado 25, a las 12 del mediodía, cuando se dé el aviso de alto que marque el final del certamen y deban quitar las manos, amoladoras, martillos, cinceles y lijas de sus obras, estos diez escultores modelan, contrarreloj, enormes bloques de mármol travertino traído de San Juan especialmente para la ocasión y, en algunos casos, también enormes planchas de acero inoxidable. Los diez contendientes trabajan al aire libre, a la vista de todos los visitantes, llueve o truene, haga calor o haga frío, se juegue la final del Mundial o no.

Esa experiencia es lo que vinieron a buscar a esta Bienal, de la que hay que contar muchas cosas. Primero, que para estos diez escultores participar de este certamen es, de por sí, como ganar el Mundial: porque a los diez se los premia con el mismo monto (7000 dólares) y todas las esculturas, tarde o temprano, serán emplazadas en la vía pública de Resistencia. El verdadero desafío era llegar hasta aquí, hasta esta simbólica final: hubo, para la presente edición, más de 400 postulaciones de 70 países. Solo diez fueron seleccionadas.

De todos modos, la competencia tendrá su podio: un jurado especializado elegirá los tres primeros puestos, pero también se distinguirá una obra ganadora votada por el público, otra por los niños y una última seleccionada por los propios escultores participantes. Es decir: pueden consagrarse hasta cuatro ganadores distintos. Qué mejor para este mundo del arte. Los campeones se anunciarán durante una ceremonia el sábado por la noche y la Bienal, finalmente, culminará este domingo hasta su próxima edición en 2028, cuando, de paso, cumpla 40 años.

El ingreso al predio, con la réplica del David. Foto: Prensa/Bienal del Chaco

Es que la Bienal de Esculturas del Chaco nació en 1988 de la mano del artista Fabriciano Gómez, un ídolo de estas tierras a la altura de Maradona o Messi, y esto es sin exagerar. El pueblo chaqueño le rinde pleitesía a cada paso a este hombre fallecido en 2021, que supo engendrar un encuentro cultural, que primero fue nacional y ahora es internacional, y perdura hasta nuestros días con un alcance cada vez mayor: Fabriciano o Fabri –acá lo llaman así, por su nombre de pila, y no hace falta aclarar de quién se trata– deseaba que Resistencia se erigiera como “la Bariloche” de los estudiantes de Bellas Artes. Aquel certamen, el de 1988, cuya semilla también se encuentra en el mítico Fogón de los Arrieros, se hizo en la Plaza 25 de Mayo, de la capital chaqueña, y las obras se moldearon en troncos de Urunday, una de las maderas más duras, pesadas y resistentes del nordeste argentino.

Diez años después, en 1998, el evento adquirió dimensiones planetarias y esto es lo que dicen por estas tierras, con sincera modestia: es el encuentro internacional de escultores más importante del mundo, no hay artista dedicado a esta disciplina que no quiera venir a Chaco a participar de esta movida. ¿Por qué? ¿Cuál es el éxito de esta Bienal? La respuesta que dan organizadores, artistas, vecinos: la mancomunión entre artistas y visitantes que resulta en uno de los encuentros colectivos y culturales más destacados de la región y en un espectáculo compartido.

Los chicos también votan. Foto: Prensa/Bienal del Chaco

Los mayores de 40 años incluso recuerdan que durante las primeras ediciones del concurso los artistas se alojaban en casas de familias como si nada, o más bien, como parte del folklore que envolvía este acontecimiento y que terminó forjando la identidad del encuentro. Con sus 731 esculturas distribuidas en sus calles, Resistencia se convirtió, con el tiempo, en “la capital nacional de las esculturas”, “un museo a cielo abierto” y “la capital cultural del Nordeste argentino”. Que no es poco.

La edición 2026

Entre los escultores participantes, los hay de Bielorrusia (Alex Sorokin), Bulgaria (Georgi Minchev), Chile (Mauricio Guajardo), Italia (Francesca Bernardini), Polonia (Anna Teresa Rasinska), Ucrania (Lyudmyla Mysko), Uzbekistán (Ulash Urakov), Turquía (Furkan Depeli), España (José Carlos Cabello Millán) y Argentina (Néstor Vildoza).

Pino quebrado es la escultura en acero del argentino Néstor Vildoza. A diferencia de los otros nueve participantes, este escultor catamarqueño de 72 años es el único finalista que prescindió por completo del mármol para trabajar exclusivamente con acero inoxidable. “Empecé con la plancha de acero de dos metros por dos, la partí en cuatro o cinco líneas, después las plegamos, las unimos, las soldamos y las movimos de vuelta buscando volúmenes que fueran interesantes. Así nació, sobre todo, la parte estructural. Y luego, la parte más sensible, es la del juego aéreo, para darle algo diferente al bloque principal. Mi mujer me dijo que parecía un pino quebrado por la tormenta y así quedó el título”. En la descripción que acompaña su trabajo, se lee: “Conviven fragilidad y tenacidad. Lo orgánico persiste incluso dentro de formas rígidas”.

El escultor argentino Néstor Vildoza (der.) y su obra de acero

En una esquina del espacio delimitado para los escultores, se lo ve más que atareado al madrileño José Carlos Cabello Millán. Su creación, Dualidad en movimiento, busca alzarse como “un juego de opuestos”: “Para mí, es muy interesante que el material tenga unas características diferentes al que realmente pensamos cuando hablamos de piedra. Pensamos en algo estático, rígido y pesado. Entonces, para mí es importante que la obra en piedra tenga una lectura completamente diferente, que tenga movimiento, que nos dé una imagen de flexible, de algo ligero”.

Agrega: “Partiendo de esa premisa, el trabajo que había planteado se titula Dualidad en movimiento. Planteaba utilizar esa torsión, ese giro en la piedra y darle una reflexión o darle la idea de movimiento. Son dos elementos, la parte superior y la parte inferior, que están como girando, que se están separando o que se están uniendo. En cualquier caso, la búsqueda de ese movimiento es como avanzar en la vida, en la naturaleza, que no siempre es de una manera lineal”.

Se lo nota a gusto en la Bienal: llegar a esta edición no fue sencillo. Había intentado participar en dos oportunidades anteriores, sin éxito, hasta que finalmente logró quedar entre los diez seleccionados. Confiesa que no es muy futbolero y que el domingo pasado, mientras se jugaba la final del Mundial entre Argentina y España, él estaba en el predio modelando su obra. Que fue recién cuando volvió al hotel que recibió las felicitaciones por el campeonato: “¡Me sentía partícipe de haber jugado el partido!”.

El turco Furkan Depeli. Foto: Prensa/Bienal del Chaco

La italiana Francesca Bernardini es oriunda de la ciudad de Carrara, cuna del mármol más cotizado del planeta, así que está bastante ducha en esto de tallar en ese material. Su obra Lugar seguro es un nido que busca representar un espacio familiar y de amigos, un primer refugio donde se prepara para el mundo, pero también transmitir un mensaje: el de mantener el mundo como un lugar seguro.

Las búsquedas son tan diversas como sus autores. Algunas apelan a conceptos filosóficos; otras exploran cuestiones materiales o sensoriales. Es el caso del uzbeco Ulash Urakov, quien en Poesía propone “una escucha del lenguaje silencioso de la piedra” e “invita al espectador a detenerse, percibir el tiempo y encontrar en la piedra sus propias emociones”. En cambio, otras son más grandilocuentes en su intención: la ucraniana Luydmila Mysko plantea “una meditación sobre la lógica profunda del universo, donde incluso el caos más complejo parece responder a un orden oculto” en Metaestructura.

En Movimiento cuántico II, el bielorruso Alex Sorokin se inspira en la mecánica cuántica para dar “una mirada sensible sobre los misterios de la materia, las leyes de la naturaleza y los movimientos invisibles de las partículas”. El chileno Mauricio Guajardo diseño un Cubo etéreo, un bloque que “parece liberarse de su propio peso para habitar entre la materia y el aire”. Y el búlgaro Georgi Minchev, en la línea del español Cabello Millán, explora tensiones entre ideas opuestas en Fragmento de algo más grande: “ilusión y verdad, movimiento y quietud, repetición y renovación, lo real y lo digital”. La polaca Anna Rasinska creó Fiat lux (Hágase la luz, en latín) y el turco Furkan Depeli parece una estrella de rock: montado sobre una estructura, amoladora en mano, trabaja sobre su Khronos y no solo levanta una nube de marmolina, sino también –con esa actitud– unos cuantos suspiros.

Mucho más

Organizada por la Fundación Urunday y el Gobierno de la provincia de Chaco, la Bienal no se agota en los diez escultores en competencia. En paralelo, hay decenas de otras actividades. Se realiza el 10° Encuentro de Escultores Invitados, del que participa, por caso, la ceramista ecologista Desirée De Ridder que confeccionó un yaguareté de barro que se convertirá en una obra permanente a partir de una ceremonia de quema –”El rugido del fuego”–, un acto para inmortalizar uno de los símbolos más emblemáticos del monte chaqueño.

Por ahí se pasea también la escultura letona Solveiga Vasiljeva, ganadora de la edición 2024 de la Bienal, para emplazar su obra Tiempo: fue la primera mujer en resultar triunfadora de esta competición. Y la artista Lucy Mattos donó una obra titulada Síntesis de amor, de reciente inauguración en el predio, donde, además, desde hace dos años se puede ver una réplica del David de Miguel Ángel.

Hay un gran paseo gastronómico y comercial, una feria de artesanías, un encuentro de artesanos y más premios en paralelo, como el Premio Desafío, del que participan escuelas de Bellas Artes de todo el país y de Paraguay y que, en esta edición, ganó una institución de Córdoba luego de confeccionar una escultura en madera en un plazo de 48 horas. Para esta edición se espera un récord de visitantes: se calcula que el jueves pasaron cien mil personas, entre ellas, los embajadores de Turquía, India y la Unión Europea.

Esta Bienal, como novedad, es además sede de la Reunión Anual y el Simposio del ICLAFI, el Comité Científico Internacional de Asuntos Legales, Administrativos y Financieros de ICOMOS, organismo consultivo oficial de la UNESCO en materia de patrimonio cultural. La inclusión de este foro técnico refuerza el perfil institucional y académico del evento, lo que amplía su alcance más allá de la producción artística.

*La Bienal del Chaco se desarrolla hasta el domingo 26 de julio, en el Parque 2 de Febrero, de Resistencia, con entrada libre y gratuita.

Enviada especial a Resistencia, Chaco

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