Pocos vínculos internacionales se sienten tan cercanos, humanos y naturales como el que une a la Argentina con Italia. Más allá de las geografías y de los océanos, el lazo cotidiano, la cultura compartida y la memoria familiar convierten a la península en un destino de permanente regreso para los viajeros nacionales. En ese marco de hermandad, las autoridades turísticas e institucionales italianas ratificaron el lugar de privilegio que ocupa nuestro país en sus estrategias de promoción. Durante los encuentros de presentación del destino, la doctora Ivana Iodice, titular del Enit, y una delegación de parlamentarios, destacaron la potencia del mercado emisor argentino, definirlo como un socio estratégico fundamental no sólo desde el punto de vista económico, sino principalmente cultural y afectivo.
El turismo de raíces y el valor de la identidad compartida Uno de los pilares centrales de la atracción que ejerce Italia sobre el viajero de nuestro país es el llamado “turismo de las raíces”. Con casi la mitad de la población argentina con ascendencia italiana, recorrer la península representa para muchos una experiencia transformadora de reencuentro personal. Al respecto, el diputado Andrea Gnazzi, integrante de la Décima Comisión de la Cámara de Diputados, enfatizó el valor humano que impulsa estos viajes: “El turismo está hecho de relaciones humanas, económicas y sociales. Casi el 50 % de los argentinos son de origen italiano. Queremos trabajar en el turismo de las raíces. Las raíces significan la cultura, el estilo de vida, las costumbres… Porque cuando viajas, conoces, hablas, comes y entras en la cultura del pueblo. Y nuestros pueblos vienen de las mismas raíces”.
Ese componente afectivo se traduce en cifras contundentes: durante la última temporada del verano europeo se registraron más de 1.200.000 arribos de argentinos a territorio italiano. De la mano de una conectividad aérea muy sólida, sostenida por vuelos directos diarios que operan con promedios de ocupación superiores al 80 %, Italia no sólo se consolida como un destino de estadías prolongadas, sino también como la puerta de entrada predilecta para conectar con el resto de Europa.
I love Liguria y la “Italia de los 8.000 campanarios” Si bien plazas clásicas como Roma, Florencia o Venecia continúan atrayendo al público que viaja por primera vez, las autoridades promueven activamente una narrativa diversificada para descentralizar los flujos turísticos. La meta es invitar al viajero a descubrir la “Italia de los 8.000 campanarios”: una constelación de pequeños pueblos (borghi), tradiciones locales y paisajes auténticos que se extienden de norte a sur.
Desde la región de Liguria, históricamente ligada a la Argentina por las corrientes migratorias que dieron origen a identidades tan porteñas como la del barrio de La Boca, se rescata esa continuidad viva en la gastronomía, los dialectos y el estilo de vida. A esto se suma el auge de regiones del sur como Calabria, Apulia (Puglia), Sicilia y Campania, que han intensificado sus inversiones en infraestructura y servicios para recibir al turismo internacional.
Asimismo, la riqueza gastronómica juega un rol determinante. Con la cocina italiana reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco y un calendario anual que suma miles de festivales culturales y ferias tradicionales (sagre), el viaje se transforma en una experiencia sensorial que combina el paisaje con los sabores de origen.
Cine, tecnología y pequeñas villas conectadas El impulso al turismo interno y rural también se apoya en herramientas modernas. La digitalización, la inteligencia artificial aplicada a la planificación de itinerarios personalizados y los incentivos a las producciones cinematográficas han permitido poner en valor locaciones alejadas de los centros urbanos más populares. Pero lo más importante es cómo se las muestra para tentar al viajero a conocer la Bari de Lolita Lobosco (foto abajo) o la Nápoles de Los bastardos de Pizzofalcone: con tomas aéreas, metiéndose en el corazón de las ciudades o en el campo, para mostar que hay mucho todavía por conocer en este país.
Mediante planes de conectividad, redes de transporte eléctrico y la creación de circuitos regionales, los pequeños poblados de montaña y de la costa ofrecen hoy todos los servicios necesarios -desde gastronomía nocturna hasta conectividad de alta velocidad- para que el visitante pueda extender su estadía y experimentar el verdadero ritmo de vida italiano.
Con historia, pasión deportiva, paisajes de ensueño y un afecto que se respira en cada rincón, Italia reafirma su invitación al viajero argentino para volver a casa, reencontrarse con sus orígenes y dejarse emocionar una vez más.
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