Las temperaturas superiores a los 40°C que se registraron en distintos países de Europa durante los últimos días de junio no solo dejaron récords históricos y miles de muertes asociadas al calor extremo. También instalaron un nuevo debate en el centro de la política europea: el rol del aire acondicionado frente a la crisis climática.

Mientras Francia protagonizó una fuerte discusión entre quienes promueven una expansión de estos equipos para proteger a la población y quienes advierten que profundizan el calentamiento global, el tema comenzó a escalar hasta Bruselas, donde ya se analiza como un desafío para las futuras políticas de adaptación al cambio climático.
La controversia no es nueva. Incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que el aire acondicionado representa un dilema.
En su guía más reciente sobre planes de acción frente al calor, el organismo sostiene que “no es una solución sostenible” desde el punto de vista social ni ambiental, aunque aclara que “sigue siendo crucial para proteger a las poblaciones con mayor riesgo frente a las altas temperaturas”.
Un aliado que también contribuye al calentamiento
La OMS advierte que el uso masivo de aire acondicionado incrementa la demanda eléctrica, aumenta el riesgo de cortes de suministro, favorece la dependencia de la refrigeración artificial y contribuye al denominado efecto de isla de calor urbana, además de incrementar las emisiones responsables del cambio climático.

A esto se suma el impacto energético. Según el World Resources Institute (WRI), si el crecimiento de estos sistemas no va acompañado de una rápida transición hacia energías limpias, para 2050 la refrigeración podría generar 6.100 millones de toneladas de dióxido de carbono por año, una cifra equivalente a casi una quinta parte de las emisiones globales en algunos escenarios.
Un recurso que puede salvar vidas
Al mismo tiempo, los organismos internacionales coinciden en que el aire acondicionado resulta indispensable para determinados sectores de la población.
La OMS señala que “el aire acondicionado y otras tecnologías de refrigeración activa pueden proporcionar un alivio vital frente al calor extremo, especialmente para las poblaciones con mayor riesgo de sufrir amenazas para la salud derivadas de este fenómeno”.
Además de proteger a adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y niños pequeños, estos sistemas también son fundamentales para conservar medicamentos y otros insumos sanitarios sensibles a las altas temperaturas.
Por ese motivo, el organismo sostiene que deberían estar disponibles para quienes más los necesitan, incluso considerándolos una necesidad médica en determinadas circunstancias.
El desafío: usarlo de forma más eficiente
Estas son las principales recomendaciones de especialistas y organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud y el World Resources Institute:
- Ajustar la temperatura entre 24 °C y 26 °C. Cada grado menos puede aumentar el consumo eléctrico entre un 5% y un 10%. No hace falta enfriar la casa a 20 °C para estar cómodo.
- Mantener puertas y ventanas cerradas mientras el equipo está funcionando, para evitar pérdidas de frío.
- Bajar persianas, cerrar cortinas o usar toldos durante las horas de mayor radiación solar. Reducir el calor que ingresa disminuye el trabajo del equipo.
- Encenderlo antes de que el ambiente esté extremadamente caliente. Es más eficiente mantener una temperatura estable que intentar enfriar rápidamente una habitación recalentada.
- Limpiar los filtros con frecuencia. Los filtros sucios reducen el rendimiento y aumentan el consumo de energía.
- Usar el modo “Eco” o programar el temporizador, especialmente durante la noche o cuando no hay personas en el ambiente.
- Complementarlo con ventiladores de techo o de pie. El movimiento del aire genera sensación de frescura, por lo que se puede subir uno o dos grados la temperatura del aire acondicionado sin perder confort.
- Elegir equipos eficientes, preferentemente con tecnología inverter, que regulan la potencia de manera continua y consumen menos electricidad que los modelos tradicionales.
Además, el World Resources Institute considera que las llamadas soluciones de refrigeración pasiva serán cada vez más importantes frente a olas de calor más frecuentes e intensas.
Entre ellas menciona la incorporación de vegetación urbana, techos fríos, materiales reflectantes, ventilación cruzada y diseños arquitectónicos adaptados al clima local, medidas que permiten disminuir la temperatura interior de los edificios sin aumentar el consumo energético.
Fecha de publicación: 02/07, 7:13 pm