Durante la edición del Salón del Automóvil de Tokio, en 1981, Mitsubishi sorprendió a los amantes de los 4×4 con la presentación de un inédito modelo que un año después salió a la venta y se convirtió rápidamente en un ícono entre los todo terreno. Denominado Pajero en su país de origen, aquel SUV de líneas cuadradas cautivó durante décadas a los amantes del off road por sus aptitudes para el 4×4, y ahora acaba de darse a conocer su quinta generación.
Antes de avanzar en sus características es importante aclarar su curiosa nomenclatura: Pajero es un homenaje de la marca de los tres diamantes al “Leopardus Pajerus”, un felino salvaje de Sudamérica conocido como gato de los pajonales o gato de las pampas. En nuestro país, este modelo supo venderse durante varios años (y generaciones) como Montero, nombre que utiliza en varios mercados latinoamericanos, probablemente para evitar interpretaciones desafortunadas.
Volver a las raíces Con la aparición de esta quinta generación del Pajero, Mitsubishi pretende rescatar el espíritu off road de sus productos, situándolo en un segmento de alto impacto: el de los SUV del segmento grande con tres filas de asientos y capacidad para siete pasajeros donde, sin dudas, el rival a vencer es el Toyota Land Cruiser 300. Con un diseño muy futurista, el flamante Mitsubishi Pajero mide 4,92 m de largo, 1,92 m de ancho y 1,91 m de alto, mientras que su distancia entre ejes es de 2,87 m. Los ángulos todoterreno también son destacables: 30,4º de entrada, 22,6º el ventral y 25,8º el de salida, mientras que el despeje mínimo del suelo ostenta 23 centímetros.
Estructuralmente hablando, el nuevo Pajero está montado sobre el mismo chasis de largueros de la pick up L200, aunque en este caso la firma nipona agregó refuerzos y mejoras para aumentar la rigidez torsional y refinar su confort de marcha. Equipa suspensiones delanteras con sistema McPherson (de doble brazo) mientras que en el tren trasero se cambiaron los clásicos elásticos por un conjunto de resortes y amortiguadores de dureza variable que tiene cinco brazos: una configuración específica para combinar un excelente comportamiento rutero y destacada capacidad off road.
Bajo el capó, Mitsubishi propone el mismo motor cuatro cilindros 2.4 turbodiésel de la L200, pero mientras que en la pick up ese impulsor desarrolla 181 caballos de potencia y 430 Nm de par máximo, en este todo terreno la entrega de torque asciende a 480 Nm, en tanto que la potencia no fue comunicada por la marca pero se estima que también es superior que la de la camioneta.
Cabe destacar que este propulsor se combina con una caja automática de ocho velocidades (con convertidor de par) y el sistema de tracción 4×4 desconectable es el Super Select 4WD-II, con caja reductora y bloqueo de diferencial central.
A esto se suma el sistema S-AWC, que integra diferentes controles electrónicos para administrar la aceleración, el frenado y el comportamiento dinámico del vehículo. También dispone de siete modos de conducción: Normal, Eco, Gravel, Snow, Mud, Sand y Rock.
Lujo off road Puertas adentro, el nuevo Mitsubishi Pajero evidencia un notable salto tecnológico que se advierte con el nuevo clúster que combina un enorme tablero de instrumentos con una pantalla multimedia 14,3 pulgadas que ofrece digitalmente los tradicionales indicadores destinados a mostrar información para la conducción fuera del asfalto: brújula, altímetro, temperatura exterior, inclinación lateral, pendiente y diferentes parámetros relacionados con el funcionamiento del vehículo.
El interior ofrece materiales de mayor calidad, aislamiento acústico reforzado, climatizador automático de tres zonas y asientos con ventilación, en tanto que en materia de sonido, algunas configuraciones suman un sistema Yamaha con 12 parlantes y doble amplificador. Cabe destacar que en el rubro seguridad dispone de frenado de emergencia, detección de peatones, ciclistas y motociclistas, alerta predictiva de colisión, asistencias para evitar salidas involuntarias del carril y alerta de tráfico cruzado delantero.
También incorpora el sistema de asistencias a la conducción MI-PILOT que combina control de crucero adaptativo y mantenimiento de carril para asistir al conductor durante los viajes por autopista. La dotación se completa con ocho airbags, incluyendo uno central delantero. Pero, sin dudas, el elemento destacado es el sistema de cámaras con visión periférica en 3D que, además de facilitar las maniobras, incorpora una función que permite observar el terreno debajo y delante del vehículo, algo especialmente útil durante la conducción off road.
Fabricado en Tailandia, se lanzará inicialmente en ese mercado, además de los de Japón y Australia, pero posteriormente Mitsubishi tiene previsto ampliar su presencia internacional a cerca de 100 países incluyendo la Argentina, mercado en donde la comercialización de la marca está a cargo del Grupo Antelo, importador también de la firma china Great Wall Motors (Haval, Ora y Poer), además de JMEV, Changan, Deepal y Soueast.
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