El Gobierno había anunciado que en enero de este año iba a cambiar la forma en que se mide la inflación. De una canasta con consumos de 2004 se iba a pasar a otra que tomaba en consideración una encuesta de gastos de 2017/18. Pero hubo un cambio de decisión -que provocó la salida del titular del INDEC, Marco Lavagna- y el instituto de estadísticas siguió midiendo con los parámetros de hace 22 años.
Aunque mes a mes la diferencia de mediciones no es tan marcada (fue de 0,03 puntos en julio), si el cálculo se hace desde que comenzó el gobierno de Javier Milei, ya hay una brecha de 15,5 puntos entre una y otra forma de contabilizar los precios, según un trabajo que realizó la consultora Qualy. La inflación oficial arroja una suma de 328,8%, mientras que si se utilizara el índice actualizado, sería de 344,3%.
La firma recalculó el índice usando las ponderaciones que surgen de la Encuesta Nacional de Gastos (ENGHo) de 2017/18, y comparó ambos resultados mes a mes desde diciembre de 2023 para estimar cuánto es la inflación que la canasta vigente no estaría captando.
Solo en tres meses la inflación “nueva” muestra una brecha negativa con la medición oficial. En los restantes, siempre la mayor suba se da con el índice que desarrolló Marco Lavagna. La mayor distancia mensual entre una medición y la otra se observa en enero de 2024 (0,6 puntos).
Puntualmente, en julio el INDEC informó una inflación de 2.11% y la canasta 2018 habría dado 2,14%.
“A diferencia de la estructura metodológica vigente, la canasta actualizada le otorga una incidencia significativamente mayor al bloque de Servicios sobre el índice general”, sostiene el trabajo. Por eso, aunque puntualmente en julio tanto Bienes como Servicios dieron subas más bajas en la medición 2018 (1,5% y 2,7%, respectivamente) que en la 2004 (1,6% y 3,1%), el mayor protagonismo relativo de los servicios empuja el promedio ponderado general al alza.
“Simultáneamente, la menor variación relativa de la canasta recalculada para cada categoría se explica porque esta le asigna un mayor peso dentro de cada categoría a rubros que este mes actuaron como anclas anti-inflacionarias”, explican en la consultora que lidera la economista Anastasia Daicich.
Por ejemplo, en Servicios, esta contención estuvo liderada por la mayor incidencia de alquiler de la vivienda (en el GBA tuvo una suba de 0,25%) y Funcionamiento de equipos de transporte personal (0,52% en Región Pampeana).
Por su parte, la compresión relativa en la categoría de Bienes se obtuvo por el estancamiento de Carnes y derivados, su rubro de mayor peso relativo, que registró variaciones virtualmente nulas en el GBA (- 0,02%) y sumamente acotadas en la región Pampeana (0,30%).
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