La Guaraní Cup tuvo fútbol, copas y captadores de River y Boca en Posadas en busca de talentos

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La Guaraní Cup tuvo fútbol, copas y captadores de River y Boca en Posadas en busca de talentos

La pelota empezó a rodar el viernes y durante cuatro días el estadio Clemente Argentino Fernández de Oliveira tuvo una postal diferente: chicos corriendo detrás de una pelota, familias alentando desde las tribunas y equipos que llegaron desde Paraguay, Corrientes, Chaco y distintas localidades de Misiones para ser parte de una experiencia que, para muchos, quedará entre los recuerdos más importantes de su infancia.

La propuesta, organizada por Guaraní Antonio Franco, nació con una idea concreta: que los chicos tengan la posibilidad de jugar en un estadio emblemático y vivir desde pequeños una experiencia cercana al fútbol profesional.

“Era una promesa de gestión que teníamos, darle un lugar, un espacio a los chicos y que se vayan adaptando, que vayan viendo lo que es jugar en un estadio como este”, explicó Martín Yegros, vicepresidente del club.

La respuesta superó las expectativas. Entre las categorías 2014 a 2019 y Sub 15, participaron alrededor de 68 equipos y se disputaron más de 120 partidos. Durante las cuatro jornadas, el movimiento de jugadores, entrenadores y familias generó una importante convocatoria, con entre 5.000 y 6.000 personas pasando por el estadio.

Detrás de ese movimiento hubo meses de trabajo. La organización comenzó el 1° de mayo, con la planificación de un torneo que buscó reunir a clubes de distintos puntos de la región. “No es de la noche a la mañana. Llevamos tres meses trabajando para poder lograr esto”, contó Yegros.

Y llegaron desde distintos lugares. Hubo representantes de Paraguay, Posadas, Eldorado, Corrientes, Chaco y otras localidades del interior misionero. Muchos de ellos aprovecharon además el fin de semana largo para acompañar a los pequeños futbolistas y convertir el torneo en una salida familiar.

Pero entre tantos partidos, resultados y copas, hubo algo que atravesó las cuatro jornadas: la posibilidad de que los chicos simplemente disfrutaran de jugar.

Una copa, un festejo y el sueño de seguir creciendo

Uno de los equipos que terminó celebrando fue Huracán, que se consagró campeón de la Copa de Oro en la categoría 2018. Emanuel De Concepción, integrante del cuerpo técnico, destacó el desempeño de sus jugadores y el trabajo realizado durante las semanas de entrenamiento.

“Los chicos siempre tienen muchas ganas de dar todo en la cancha y eso se ve reflejado en el trabajo que hacemos durante la semana con los profes”, contó.

Para el entrenador, el resultado fue importante, pero no fue lo único. En estas edades, aprender, crecer y divertirse también forman parte del juego.

“Siempre se les está exigiendo más porque ellos van creciendo, pero lo positivo es que se diviertan, vayan aprendiendo y creciendo”, remarcó.

Y si había una forma de medir la felicidad de los pequeños campeones, estaba en sus caras y en sus voces.

Noah, de apenas siete años, fue uno de los protagonistas del festejo de Huracán. Cuando le preguntaron qué significaba para él jugar al fútbol, respondió sin demasiadas vueltas: “Lindo, divertido”.

Después de levantar la copa junto a sus compañeros, llegó el momento de mostrar que además de jugar, también saben alentar. Y entonces apareció el canto de Huracán, con los chicos saltando y celebrando juntos.

Cuando aparecen River y Boca

La Guaraní Cup también tuvo un condimento especial para quienes sueñan con llegar algún día al fútbol profesional. Durante el torneo estuvieron presentes captadores de River Plate y Boca Juniors, que observaron a los chicos y siguieron de cerca distintos partidos.

La presencia de representantes de dos de los clubes más importantes del país significó una motivación extra para los pequeños futbolistas y también para sus entrenadores.

“Anotaron cinco o seis chicos, a los cuales les van a ir haciendo seguimiento. Eso es importante porque los chicos se van sintiendo y van valorando todo lo que el club les pudo brindar”, explicó Yegros.

Desde Huracán también valoraron la oportunidad. De Concepción señaló que la presencia de los captadores “les incentiva más a los chicos” y destacó que algunos jugadores ya tuvieron la posibilidad de viajar a Buenos Aires para realizar pruebas.

Para los chicos, quizás, la dimensión de esa oportunidad todavía sea difícil de medir. Por ahora alcanza con saber que alguien los miró jugar y que existe la posibilidad de que esa pelota que persiguen todos los días pueda llevarlos un poco más lejos.

La cancha también fue de ellos

Entre partido y partido, la Guaraní Cup dejó escenas que poco tienen que ver con las estadísticas. Los chicos se juntaron, hicieron amigos, inventaron cantos y se prepararon para sus próximas finales.

Un grupo de jugadores de Showtime, de Posadas, categoría 2017, esperaba su turno para disputar la final de Bronce. Cuando se les preguntó de qué equipo eran, la respuesta salió a coro: “¡Showtime! ¡Showtime! ¡Aguante el Show!”.

Para ellos, jugar al fútbol significa cosas diferentes. “Es la gloria, damos todo en la cancha”, dijo uno de los chicos, mientras sus compañeros completaban la respuesta con una palabra que resume buena parte del espíritu del torneo: divertirse.

Y eso fue, en definitiva, lo que quedó después de cuatro días de competencia.

La pelota siguió rodando hasta las finales, pero la Guaraní Cup dejó algo más que campeones y copas. Dejó a cientos de chicos viviendo por primera vez la experiencia de jugar en un estadio, a familias acompañando desde las tribunas y a pequeños futbolistas descubriendo que quizás, algún día, ese sueño de jugar en grande puede empezar justamente ahí.

Porque en el fútbol infantil, antes de pensar en llegar lejos, hay que aprender a disfrutar el camino.

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