Los vecinos de la zona de Colegiales, en especial los que viven cerca del tradicional Mercado de Pulgas, contarán en las próximas semanas con un nuevo espacio verde.
Se trata del predio lindero al tradicional mercado de compra y venta de muebles antiguos en el que antes se encontraba una playa de estacionamiento ubicada en el cruce de las calles General Enrique Martínez y Concepción Arenal. La futura plaza tendrá una superficie de 2.101m2 y se sumará a la plazas Mafalda y Clemente conformando así un “pulmón verde” en medio del vasto entramado edilicio de la zona.
Según informó el Gobierno porteño, allí se instalarán pérgolas metálicas con sombra y se plantarán 50 árboles, –entre ellos jacarandá, fresno, pata de vaca, anacahuita y yerba de bugre–. Será un punto de encuentro con mejor iluminación y mayor conectividad peatonal.
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“Con la construcción de este nuevo espacio público estamos transformando un playón en desuso en un corredor verde conectado con las plazas Mafalda y Clemente. Cuidamos el patrimonio e impulsamos un mejor espacio para que los vecinos disfruten una Ciudad cada vez más accesible y segura”, dijo el Jefe de Gobierno, Jorge Macri.
La historia del mercado. En la esquina de Dorrego y Álvarez Thomas, el Mercado de Pulgas permite “viajar en el tiempo”. En las primeras décadas del siglo XX fue un mercado de abasto de frutas y verduras para todo un barrio y hoy, casi cien años más tarde, es un punto de referencia porteño para la compraventa de antigüedades y objetos de colección y decoración.
En 1988 llegó la gran transformación de la manzana del Mercado, inspirado en los tradicionales mercados de pulgas europeos, como el de Saint-Ouen en París. El predio fue recuperado y abrió sus puertas reconvertido en un espacio comercial dedicado a los objetos de segunda mano, las antigüedades y las curiosidades. Rápidamente, el lugar se llenó de ebanistas, restauradores y coleccionistas, y se transformó en el sitio ideal para encontrar desde un sifón de vidrio de color hasta vajilla de la Belle Époque, juguetes de chapa, muebles clásicos o discos de vinilo.
El mercado funcionó de manera ininterrumpida en su estructura original, hasta que en diciembre de 2005 el deterioro de la estructura obligó a cerrarlo temporalmente. Mientras el mercado y sus feriantes funcionaban en un predio cercano, el galpón histórico atravesó un profundo proceso de remodelación que incluyó la renovación de techos, nuevos accesos, dársenas de estacionamiento, mejoras de iluminación y la reconfiguración de los puestos. Finalmente, en 2011, el Mercado de Pulgas reabrió sus puertas.
Con más de 160 locales conviven viejos artesanos con nuevas tendencias del diseño retro y escandinavo. Además de la venta de muebles de segundo uso o fabricados con materiales reciclados, cuadros y colecciones artísticas, coleccionables, objetos decorativos usados y artesanías, el mercado ofrece servicios de restauración como el pulido, el encolado y el lustre de piezas. Muchos de esos objetos –muebles, lámparas galponeras, discos, trajes de otras épocas– tuvieron además una segunda vida propia: sirvieron de vestuario y escenografía para programas de televisión, películas y obras de teatro.