El vocero de la diplomacia iraní fue categórico durante una rueda de prensa al referirse a la fecha límite: “El plazo de 60 días para las conversaciones es irrelevante”. Según explicó el funcionario, el entendimiento que buscaba pacificar la relación y normalizar el comercio exterior quedó en la nada por la falta de compromiso de la contraparte norteamericana. Para Bagaei, la situación es clara: “La aplicación se encuentra totalmente paralizada por las flagrantes violaciones”.
El documento de entendimiento, que se firmó el pasado 17 de junio, contemplaba catorce puntos fundamentales para la estabilidad de la región. Entre los ítems más destacados se encontraban el cese definitivo de las hostilidades, la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, el levantamiento de las trabas para la comercialización del petróleo de Irán en el mercado global y el fin de los bloqueos que sufren los puertos y las embarcaciones de bandera iraní.
Negociaciones truncas y un giro en la estrategia militar
El plan original contemplaba un período de dos meses para darle forma a un tratado definitivo sobre el programa nuclear de Teherán y la quita de las sanciones económicas. Sin embargo, el portavoz de la cancillería detalló los motivos del fracaso del acercamiento político: “Las negociaciones nunca llegaron a iniciarse porque Estados Unidos, apenas unas semanas después de firmar el memorándum de entendimiento, cometió violaciones flagrantes y generalizadas de su texto”. Debido a este escenario, el diplomático insistió en que “el plazo de 60 días para las conversaciones ya no es pertinente”.
Ante la parálisis de los canales diplomáticos, las cúpulas militares iraníes comenzaron a debatir un cambio profundo en su posicionamiento estratégico frente a las presiones internacionales. El subcomandante de la Guardia Revolucionaria de Irán para Asuntos Políticos, Yadollah Javani, propuso una profunda reestructuración de las fuerzas y abogó por una “reorganización, modernización y desarrollo de la doctrina de defensa de la República Islámica”.
El jefe militar advirtió que el país persa no se limitará a resistir de manera pasiva ante eventuales incidentes en la región. En ese sentido, Javani definió la nueva línea táctica que pretenden implementar los uniformados: “De ahora en adelante, toda acción que emprendamos, incluso si es defensiva, debe tener un carácter ofensivo”. El alto mando de la fuerza de élite concluyó que, de cara al nuevo escenario geopolítico, los efectivos de las fuerzas armadas “adoptarán enfoques transformadores”.