Filtraciones, cocheras y ruidos: los motivos por los que más se pelean los vecinos

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Filtraciones, cocheras y ruidos: los motivos por los que más se pelean los vecinos

Vivir en un edificio o en un barrio cerrado implica compartir espacios, reglas y decisiones que muchas veces terminan generando conflictos entre vecinos. Aunque los ruidos molestos y las fiestas suelen aparecer entre las quejas más habituales, los datos muestran que los principales problemas son otros: las filtraciones y los daños entre unidades encabezan por amplia diferencia los reclamos, seguidos por el estacionamiento, las agresiones y las mascotas.

A esa conclusión se llegó tras el análisis de más de 19.700 reclamos, denuncias y solicitudes registrados entre enero de 2025 y julio de 2026 en la plataforma de gestión Octavo Piso, a cuyo informe tuvo acceso PERFIL. El relevamiento, que incluye consorcios de edificios y barrios cerrados, muestra que los problemas vinculados con el mantenimiento de las unidades, los vehículos, las agresiones, las mascotas y el uso de espacios comunes concentran buena parte de los conflictos.

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El relevamiento también permite asomarse a una convivencia cotidiana bastante más diversa: entre miles de reclamos aparecen denuncias por olor a marihuana, personas desnudas en espacios comunes, serpientes, comadrejas muertas, murciélagos, panales de abejas y hasta discusiones por la organización de una casa embrujada para Halloween.

Filtraciones, el conflicto que encabeza el ranking

Según los datos a los que accedió PERFIL, las filtraciones o daños entre unidades representan el 30% de los reclamos, muy por encima del resto de las categorías.

La rotura de un caño o una filtración entre departamentos puede convertirse rápidamente en un conflicto entre vecinos por quién debe hacerse cargo de la reparación, quién afronta los costos o la necesidad de ingresar a otra unidad para solucionar el problema.

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En segundo lugar aparecen los conflictos relacionados con estacionamiento y vehículos, con el 13,4% de las quejas. Predominan las maniobras que invaden cocheras ajenas, el estacionamiento en sectores no habilitados, el bloqueo de rampas o la presencia de autos sin registrar en zonas de visitas.

Las agresiones, amenazas o situaciones de hostigamiento ocupan el tercer puesto y representan el 11,7%. Un dato que refleja que los problemas del día a día muchas veces escalan más allá de un simple reclamo al consorcio.

Conflicto de vecinos

Las mascotas también ocupan un lugar relevante, con el 10,4% de los reclamos, principalmente por ladridos, animales sueltos o problemas de higiene.

Muy cerca aparecen el uso indebido de espacios comunes, con el 10%, y la basura o suciedad atribuida a otros vecinos, con el 9,8%. En cambio, los ruidos, la música alta y las fiestas quedan en el séptimo lugar, con el 7,3%, pese a ser uno de los conflictos más asociados a la convivencia entre vecinos.

Más abajo aparecen las obras o modificaciones particulares, con el 4,6%; los problemas vinculados con balcones, fachadas y objetos, con el 2%; y el humo y los olores provenientes de otras unidades, que representan apenas el 0,8% del total.

De la marihuana a las serpientes: los reclamos más insólitos

Dentro de las más de 19.700 presentaciones también aparecen casos inusuales. Uno de los vecinos denunció, por ejemplo, la aparición de dos comadrejas muertas dentro de un tacho de basura.

En otro caso, una propietaria reclamó por el pasto alto después de que una serpiente estuviera a punto de morder a su perro.

También hubo pedidos de intervención por la presencia de murciélagos, tortugas, panales de abejas, peces y otros animales que requirieron asistencia especializada.

A estos episodios se sumaron quejas por olor a marihuana, que según los vecinos llegaba a pasillos, baños y ascensores e incluso podía percibirse con las ventanas cerradas, y por personas desnudas o conductas inapropiadas en espacios comunes.

Ni siquiera las actividades recreativas quedaron afuera de los reclamos. Entre los casos más particulares aparece la organización de un festejo de Halloween, con una casa embrujada y un inflable denominado “Mecano OVNI”, que terminó convertido en un tema de convivencia entre vecinos por realizarse en espacios compartidos.

Más allá de la diversidad de situaciones, el volumen de conflictos no registró grandes variaciones durante el último año. De acuerdo con el análisis de Octavo Piso, la comparación interanual muestra una disminución inferior al 1%, por lo que la variación no alcanza para hablar de una reducción significativa de los reclamos.

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Según indican desde la plataforma, la canalización de estos episodios a través de herramientas digitales busca evitar que los reclamos se dispersen en discusiones en grupos informales de mensajería o llamadas a deshora, centralizando la gestión para los administradores.

“Administrar un edificio o un barrio cerrado implica gestionar cientos de pequeñas situaciones que afectan directamente la convivencia. Los datos muestran que no necesariamente son los conflictos más llamativos los que generan mayor volumen de trabajo, sino problemas muy cotidianos que requieren coordinación y seguimiento”, explicó Diego Espada, cofundador de Octavo Piso.

Según Espada, la centralización de esos reclamos permite además detectar problemas recurrentes y realizar su seguimiento: “Contar con información centralizada permite ordenar ese proceso, identificar temas recurrentes y, sobre todo, evitar que un reclamo quede perdido entre mensajes, llamados o correos electrónicos”.

GD

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