Los trabajadores del calzado se movilizan ante su situación de crisis.
Uticra
Cierre de fábricas y caída de la producción: los números de la crisis del calzado El deterioro de la actividad también aparece reflejado en las estadísticas oficiales. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la producción de calzado cayó 26,6% interanual en septiembre, un retroceso que profundizó las dificultades de las empresas para mantener sus niveles de actividad. La menor demanda interna se combinó con el ingreso de mercadería extranjera y con el incremento de los gastos necesarios para sostener las plantas industriales.
Para los representantes del sector, el principal problema no se limita a la competencia externa, sino que también responde a la reducción del dinero disponible en los hogares. “Todo el sector industrial y comercial está en crisis, debido al poder adquisitivo en baja de la gente, por los aumentos desmedidos en la energía, en el transporte, en alquileres. Ya el consumo está en sus niveles más bajos”, sostuvo Albano ante Ámbito.
La contracción de las ventas afecta especialmente a las fábricas que dependen del mercado interno, ya que deben afrontar costos laborales, energéticos, logísticos e impositivos aun cuando disminuye la cantidad de unidades comercializadas. La acumulación de stock obliga a reducir nuevas órdenes de producción, dificulta la reposición de insumos y compromete la continuidad de los establecimientos. En ese escenario, las empresas más pequeñas enfrentan mayores limitaciones para absorber períodos prolongados de baja actividad.
El presidente de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC), Horacio Moschetto, también advirtió sobre el impacto de la retracción del mercado interno. Desde la entidad señalaron que la menor demanda se combina con la competencia de productos extranjeros, el crecimiento de las compras mediante plataformas digitales y las operaciones comerciales irregulares. Entre las prácticas denunciadas aparecen el contrabando, el fraude marcario y la comercialización informal, que, según los fabricantes, generan condiciones desiguales frente a las empresas que cumplen con las obligaciones del mercado formal.
Las consecuencias ya se observaron en distintas regiones industriales del país. Entre los casos mencionados por las organizaciones del sector se encuentran los cierres de establecimientos de la compañía brasileña DASS en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, y Eldorado, en Misiones. Estas plantas participaban en la fabricación de calzado para marcas internacionales y sus dificultades se convirtieron en ejemplos del impacto de la crisis sobre las economías regionales y el empleo especializado.
La competencia que preocupa a los fabricantes argentinos El avance de las importaciones de calzado constituye uno de los principales motivos de preocupación para los empresarios nacionales. Las entidades del sector denuncian que determinados productos ingresan a valores considerablemente inferiores a los costos de fabricación local, una situación que dificulta sostener precios competitivos en un mercado donde los consumidores priorizan cada vez más las alternativas económicas.
Cerraron más de 200 fábricas de calzado en los últimos años.
Archivo
“El sector actualmente se encuentra en su etapa final, estamos teniendo muchos problemas. La competencia es desleal, entran artículos a precios subvisorios, importados, con una posible derogación de una ley anti-dumping, con entrada de zapatos a precios increíbles y ahí va a ser la muerte final de nuestra producción nacional”, advirtió Albano. El empresario expresó así su preocupación por los posibles cambios en las medidas de defensa comercial que afectan a determinados productos importados.
Los mecanismos anti-dumping buscan responder a situaciones en las que determinados bienes se comercializan en el mercado de destino a precios considerados objeto de dumping, siempre que se cumplan las condiciones previstas por la normativa. En la industria del calzado, los fabricantes temen que la eliminación o modificación de estas herramientas profundice las diferencias de precios frente a la producción extranjera aunque el ingreso de productos a valores bajos no constituye por sí solo una práctica de dumping, ya que su determinación requiere una investigación específica.
La preocupación también está relacionada con la evolución de las políticas comerciales del gobierno de Javier Milei. Albano señaló que el sector teme un agravamiento de la situación a partir del 14 de diciembre, fecha que mencionó en relación con una posible modificación de las medidas antidumping. “Creo que la situación va a empeorar, si siguen estas medidas va a empeorar día a día”, sostuvo.
La combinación de precios importados más bajos y pérdida del poder adquisitivo plantea un problema adicional para las fábricas nacionales. En un contexto de ingresos ajustados, muchos consumidores eligen el producto de menor precio disponible, mientras los fabricantes locales aseguran que no pueden trasladar íntegramente sus costos sin perder ventas. Esta tensión entre la necesidad de acceder a calzado económico y la preservación de la producción argentina se encuentra en el centro del reclamo sectorial.
El “zapatazo solidario” como protesta para defender la producción nacional La movilización del martes 27 de octubre que comenzó con una concentración en Perú 322 en la Ciudad de Buenos Aires, luego se trasladó a Plaza de Mayo para distribuir los 1.000 pares de zapatos. La iniciativa busca generar visibilidad pública mediante una acción que también permita asistir a personas que no cuentan con recursos suficientes para comprar calzado.
Leonardo Hammoud, propietario de Nazaria e integrante de la agrupación, describió el escenario que enfrentan los fabricantes: “Estamos atravesando la peor crisis de la historia de la industria del calzado, a punto de desaparecer”. El empresario explicó que la organización de la jornada surgió de la necesidad de reunir a distintos productores para expresar públicamente las dificultades que atraviesan sus establecimientos.
La protesta cuenta con el acompañamiento de organizaciones sindicales y empresariales. La Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA), la Cámara de la Industria del Calzado y otras entidades del país difundieron un comunicado conjunto en el que advirtieron que la actividad se encuentra en “riesgo de extinción” y cuestionaron la falta de respuestas de la Secretaría de Industria y Comercio. Las organizaciones también compararon el escenario actual con las crisis industriales de 1999 y 2001, cuando el sector sufrió cierres de establecimientos y una fuerte destrucción de empleo.
En ese documento, empresarios y trabajadores afirmaron que vuelven “a poner de pie para caminar juntos en defensa del empleo y la producción nacional”. Además, reclamaron la participación de legisladores y funcionarios nacionales para avanzar en medidas que permitan preservar la actividad. “Defendemos una competencia justa con reglas claras y condiciones que permitan a la Industria Nacional producir, invertir y sostener el empleo. Por eso convocamos a diputados y senadores nacionales, a las autoridades del Ministerio de Economía, a la Secretaria de Industria y Comercio, y a las autoridades correspondientes nos ayuden a diseñar políticas de contingencias que preserven las fuentes laborales”, expresaron.
Comunicado de trabajadores del calzado.
UTICRA
El reclamo al Gobierno y la incertidumbre sobre el futuro de la industria Albano aseguró que los fabricantes todavía no recibieron respuestas concretas de las autoridades nacionales. “Desde que comenzó esto no tuvimos ninguna respuesta del Gobierno nacional, sí tuvimos respuesta del Gobierno provincial, pero no depende mucho de ellos”, afirmó. También anticipó la presentación de una iniciativa legislativa vinculada con el sector, que, según explicó, buscaría posteriormente llegar al ámbito nacional con la participación de la diputada Luciana Potenza.
“Para lo que viene no tenemos expectativa más que salir a la plaza y que se vea la problemática que estamos teniendo, que lamentablemente si dejamos de existir la gente va a quedar sin trabajo y ya no va a poder acceder ni a esos productos regalados que vienen del exterior”, advirtió el representante de Zapateros Unidos. Su preocupación apunta a las consecuencias de una eventual reducción permanente de la capacidad productiva y de los puestos de trabajo asociados a la actividad.
Con más de 200 fábricas cerradas, alrededor de 10.000 empleos perdidos y una producción que registró una caída interanual del 26,6% en septiembre, la industria del calzado busca instalar su situación en la agenda económica nacional. El futuro de las fábricas nacionales dependerá de su capacidad para recuperar ventas y de las respuestas que se articulen para sostener la actividad y el empleo.