La cuarta audiencia del juicio contra Oscar González por la tragedia de las Altas Cumbres estuvo marcada por el testimonio de Gabriel Szulewicz, tío de Marina Bengoa y cuñado de Alejandra Bengoa.
La última declaración del día estuvo a cargo de Szulewicz, quien explicó ante el tribunal que tanto Marina como su hermana Vera dependían económicamente de su madre y remarcó que ninguna reparación podrá revertir el daño causado por el choque ocurrido el 29 de octubre de 2022.

“No habrá nunca una compensación económica que nos devuelva a Alejandra ni que subsane lo que las menores vivieron y tendrán que vivir por estrés postraumático. La compensación, en este caso, indudablemente tiene que ser alta“, expresó.
“Las últimas palabras de Alejandra fueron ‘hijo de puta'”, afirmó, al sostener que la expresión estuvo dirigida a Oscar González. Szulewicz interpretó esa frase como la primera acusación de la víctima contra el exlegislador. Sin embargo, el tribunal le aclaró que el debate debía centrarse en hechos concretos y no en interpretaciones personales, por lo que esa apreciación no fue incorporada como elemento de prueba dentro del juicio.
La carta abierta a Oscar González
Tras prestar declaración, Szulewicz hizo pública una carta abierta dirigida a González. Explicó que, debido a las reglas del proceso judicial, no pudo dirigirse directamente al acusado durante la audiencia y decidió expresar por escrito aquello que hubiera querido decirle “cara a cara“.
“Intentaré hacerlo dejando de lado el odio, el dolor y la bronca, porque creo —quizás con ingenuidad— que todavía existe en usted un resto de humildad y humanidad”, comienza el texto.

En la carta, el familiar le reclamó al exlegislador un gesto de arrepentimiento. “Le solicito que pida perdón, de todas las formas que encuentre, aunque las chicas jamás puedan otorgárselo”, escribió.
“Nada nos devolverá a Alejandra. Nada borrará las cicatrices físicas y emocionales que cargarán Alexa, Marina y Vera durante el resto de sus vidas”, sostuvo.
Szulewicz insistió además en que ningún resarcimiento económico podrá reparar las consecuencias que dejó el choque y consideró que asumir la responsabilidad sería un paso para aliviar, aunque sea parcialmente, el sufrimiento de las víctimas.
“Un arrepentimiento y hacerse cargo de las consecuencias traería un poco de alivio a tanto dolor”, manifestó.
“Lo que sí sé es que existe un tribunal del que nadie puede escapar: la propia conciencia. Y será ella la que lo acompañe, todos los días, durante el resto de su vida”, escribió.
Sobre el cierre, volvió a exigirle que reconozca lo ocurrido y que no extienda el proceso judicial con nuevas instancias. “Que reconozca lo ocurrido. Que no prolongue innecesariamente este proceso mediante nuevas instancias judiciales. Que repare, al menos en la medida de lo posible, una partecita del inmenso daño que causó”, concluyó.