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El Niño viene con buenos dorados

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El Niño viene con buenos dorados
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Qué tiene que ver el océano Pacífico con la pesca de dorados en la Argentina, si están separados por miles de kilómetros? Muchísimo. En esta temporada, los vientos que empujan el agua del Pacífico Medio hacia el oeste disminuyeron o se invirtieron. El líquido se calentó más de lo habitual hasta la costa de Ecuador y Perú. En consecuencia, cambiaron la presión atmosférica y los vientos, y la descarga de esa humedad acumulada empezó a hacerse efectiva con grandes lluvias que afectan el sur de Brasil, Paraguay, y el Litoral, la Mesopotamia y el norte de la Región Pampeana en la Argentina. 

Según las previsiones, este fenómeno, conocido como El Niño, tendría su pico de mayor expresión en los últimos cinco meses de 2026 y los primeros del siguiente año. Por lo tanto, las provincias afectadas ya están preparándose para los problemas que genera el desborde de los principales ríos (Uruguay y Paraná). ¿Y cómo pescar con tanta agua? Este año se prevé que aparezca un Súper Niño, como el que azotó la región en 1982-83 y 1997-98, o un Niño Fuerte, como en 1991-92 o 2009-10.

La primera escuela  El primero de los cuatro fue terrible: aún recuerdo las alcantarillas arrasadas y el tránsito cortado en el complejo Zárate-Brazo Largo, que obstaculizaban los viajes de pesca al sur entrerriano. El segundo, en cambio, nos dio las primeras pautas para pescar dorados con señuelos. El último las desafió y confirmó. En 1998, Alberto Juan, gran amigo y creador de los señuelos Alfer´s, me avisó que El Flaco Castagnola, dueño de una casa de pesca, nos invitaba a hacer una nota en San Pedro ¡a trolling!  No podíamos creer que una modalidad sólo practicada en el Alto Paraná fuera exitosa a 150 km de Buenos Aires. Navegamos unos minutos hasta la boca del riacho Los Lobos sobre el Paraná. Tres señuelos al agua. Trolling. Triplete en cada pasada. Después de sacar muchos dorados, varios de unos 3 a 4 kg, le pedimos que dejara que la lancha bajase con la corriente y empezamos a probar en spinning: un festival. 

¿Qué había pasado? La enorme masa de agua que había desbordado el Paraná movilizó grandes cardúmenes hacia abajo. Todo el Delta se transformó en un pesquero que no envidiaba nada al Paraná Medio. Lo mismo sucedió en el Bajo Uruguay con cabecera en Villa Paranacito. Acicateados por esta pesca, en 2000 tomamos con Alberto un curso de baitcast en San Pablo, Brasil, que dictaba el maestro Rubinho. Y aprovechando la gran cantidad de dorados urbanos, comencé a escribir sistemáticamente sobre baitcast en los medios argentinos, presentando esta nueva modalidad.

Desborde dorado  El crecimiento del bait, gracias a la gran cantidad de dorados, fue imparable. Después de una década sin Niño, volvió a hacerse presente una gran avenida de aguas en 2010: entrevisté a algunas personas que llevaban más de medio siglo pescando en Buenos Aires y jamás habían visto tanta cantidad de dorados. Impensadamente, lugares muy concurridos, como la Costanera Norte porteña y la costa de Vicente López, se hicieron campos de práctica de bait. 

La experiencia de saber qué sucede nos ayuda a entender cómo pescar. El Niño inunda las costas, que proveen abundante alimento para los pequeños peces. Estos sirven como comida para el dorado, que aguarda en las correntadas que se forman por palos sumergidos y costas, y en las múltiples bocas cuando el agua entra o sale de las islas. También animales terrestres asediados por la creciente conforman su menú, como ranas, serpientes y ratas. Las chances de pesca crecen. No obstante hay que saber posicionarse en los lugares, porque se navega sobre árboles y tierra oculta. Básicamente, no hay que perturbar el ambiente, porque el dorado es muy huidizo, y, por ende, se debe lanzar siempre desde lo más lejos posible y con la mejor precisión, para que los señuelos ya vengan actuando en la zona caliente. 

De costa y en lancha  Luego de unos días desde que el agua ingresa masivamente a tierra firme, suele ponerse bueno el pique donde el albardón de la costa baja hacia el interior. La correntada entra con fuerza y hay que tener cuidado de no vararse ni pasarse de largo, porque después no es fácil salir. El motor eléctrico no aguanta esa fuerza y hay que usar el motor a explosión. Por  estas razones recomendamos contratar un buen guía para las actividades embarcadas. En las pescas de costa sobre el Río de la Plata o la última parte del Delta, debe aprovecharse el breve rato entre el punto más alto de la marea y el primer momento de bajante. De esa manera, los dorados están más accesibles avanzando sobre playas que suelen ser irregulares, y llenas de obstáculos peligrosos para el vadeo y complicados para los triples. 

Una posibilidad extraordinaria que brinda el Niño es pescar los dorados con señuelos visuales: algunos lugares inundados y poco hondos invitan a la acción de señuelos de paletas muy cortas, fuera del choque del agua que los desestabiliza, o los de subsuperficie y superficie, que sea posible controlar en los costados de las correderas. En 2010 hemos pescado con paseantes, chuggers (poppers) y gomitas con anzuelos offset sin plomo.

Y qué pasa con las taruchas La pesca de tarariras sufre grandes alteraciones: huyen de los lugares de agua rápida que no son el hábitat que requiere su metabolismo y donde quedarían a merced de los dorados. Se refugian en los nuevos bañados, donde, tiempo después, si la temperatura es buena y queda cierta profundidad, empiezan a atacan señuelos y carnadas naturales. Como ejemplo, tras la gran inundación de 1998 pescábamos tarariras con ranas de goma, y hélices y chuggers (si la zona estaba limpia de yuyos) a 200 m de la Ruta 12 entre los puentes de Zárate-Brazo Largo, aprovechando los extensos bañados laterales. 

Tras más de tres lustros sin una creciente como la que se pronostica, habrá que ver qué sucede con las costas, muchas de las cuales han sido modificadas por el ser humano aprovechando la extensa sequía. La inundación irá ganando distintos sectores y hay que prepararse para aprovechar su bonanza íctica.  

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