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El invasor que preocupa a Europa también está en el Río de la Plata

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El invasor que preocupa a Europa también está en el Río de la Plata
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El cangrejo azul (Callinectes sapidus) comenzó a ser observado con mayor frecuencia en distintos sectores del litoral argentino. Para los pescadores deportivos, su presencia no pasa inadvertida: es un crustáceo mucho más grande y robusto que los cangrejos habituales de la zona, capaz de desplazarse entre ambientes marinos, estuariales y, en determinadas condiciones, de agua dulce.

En el Río de la Plata, particularmente en sectores como Punta Lara y Canal 15, se registraron numerosos ejemplares. Incluso también se lo ha observado en el río Salado, una señal que vuelve a poner bajo la lupa la capacidad de esta especie para ocupar nuevos ambientes. Mientras tanto, del otro lado del Atlántico, la situación adquirió una dimensión todavía mayor. En Europa, el avance del cangrejo azul provocó importantes daños sobre la actividad pesquera y marisquera, especialmente en el Adriático.

Por eso, investigadores italianos ensayan una estrategia llamativa: utilizar al pulpo común como depredador natural para intentar reducir las poblaciones del crustáceo invasor.

Europa busca frenar al invasor con pulpos Un equipo de la Universidad de Bolonia trabaja en un proyecto que contempla la liberación controlada de miles de pequeños pulpos con la expectativa de que contribuyan a contener la expansión del cangrejo azul. “Elegimos el pulpo porque, en estado salvaje, es un formidable depredador de crustáceos”, explicó a AFP Antonio Casalini, uno de los investigadores. La lógica del proyecto se basa en una relación natural: los pulpos se alimentan de crustáceos, por lo que podrían convertirse en un aliado para disminuir la presión que ejerce el cangrejo sobre otras especies.

Sin embargo, la estrategia tiene limitaciones. El pulpo común no suele habitar las aguas cálidas y arenosas de las zonas lagunares donde el cangrejo azul está provocando algunos de los mayores daños. Por lo tanto, su capacidad para controlar allí la población sería limitada. Por esa razón, los investigadores también analizan otras alternativas, entre ellas la utilización de lubinas y anguilas, estas últimas grandes consumidoras de huevos de crustáceos.

Una invasión que comenzó en América del Norte El cangrejo azul es originario de la costa atlántica de América del Norte. Su llegada al Mediterráneo europeo se produjo hace décadas y una de las hipótesis más aceptadas señala que pudo haber sido transportado en el agua de lastre de los barcos. Con el paso del tiempo, sin embargo, su población aumentó de manera considerable. En los últimos años, además, autoridades y asociaciones pesqueras europeas relacionaron el crecimiento de la especie con el aumento de la temperatura del agua y el cambio climático.

Sus pinzas, de tonos azulados y considerable fuerza, le permiten romper con facilidad las conchas de diferentes moluscos. Precisamente por eso, las almejas se encuentran entre los recursos más afectados por su expansión. La región italiana de Emilia-Romaña, una de las principales productoras de almejas de Europa, sufrió importantes pérdidas. Según las autoridades regionales, el cangrejo azul provocó daños por casi 17 millones de euros desde 2022.

El avance en el Río de la Plata En Argentina, el escenario presenta características diferentes, aunque el crecimiento de los registros también genera preguntas. En las costas de Punta Lara, el cangrejo azul comenzó a aparecer con mayor frecuencia. La situación llamó la atención de pescadores y vecinos, especialmente por la cantidad y el tamaño de algunos ejemplares. Algo similar ocurrió en Canal 15, donde la especie puede encontrarse en cantidades importantes. Además, su presencia en sectores del río Salado demuestra que no necesariamente queda restringida al ambiente estrictamente marino.

El Callinectes sapidus habitualmente vive en el mar, pero posee una importante capacidad de adaptación y puede ocupar ambientes estuariales y de menor salinidad. También es una especie caracterizada por su fuerza y agresividad, mientras que su distribución geográfica se extendió considerablemente desde su área de origen.

En nuestro país, lleva muchos años asentado en la región, aunque el aumento de ejemplares observado en determinados lugares vuelve a generar interrogantes sobre su posible impacto futuro. Por ahora, su presencia no implica necesariamente un peligro inmediato, pero la expansión de una especie invasora siempre requiere seguimiento para conocer cómo interactúa con las especies nativas y con el resto del ecosistema.

¿Una amenaza o una oportunidad? El caso del cangrejo azul presenta una particularidad: el mismo animal que genera preocupación ambiental en algunos lugares también representa un recurso económico en otros. En Estados Unidos y Brasil, por ejemplo, es muy apreciado gastronómicamente. Su carne es considerada un manjar y sostiene una importante actividad comercial. Por eso, ante el incremento de ejemplares en diferentes sectores de la costa atlántica argentina, surge una pregunta inevitable: ¿podría convertirse también en un recurso pesquero y comercial en nuestro país?

La respuesta dependerá de cuestiones sanitarias, legales, comerciales y ambientales. Además, cualquier aprovechamiento debería contemplar que se trata de una especie invasora y que la extracción comercial no necesariamente constituye por sí sola una solución ecológica. Sin embargo, el debate resulta interesante porque plantea la posibilidad de transformar parte de un problema en un recurso, siempre que exista un manejo responsable y basado en estudios científicos.

La situación tampoco es igual en todos los países. En México, por ejemplo, existen medidas específicas para proteger al cangrejo azul (Cardisoma guanhumi), una especie diferente del Callinectes sapidus. En las costas de Veracruz y otras regiones del Golfo de México se establecieron períodos de veda destinados a proteger su reproducción y garantizar la sustentabilidad del recurso. El caso mexicano demuestra que no todos los cangrejos azules deben ser considerados bajo la misma problemática, ya que existen especies diferentes, con distribuciones, características biológicas y situaciones de conservación particulares.

Precisamente por eso, identificar correctamente cada especie y conocer su dinámica poblacional resulta fundamental antes de aplicar cualquier medida. Para los pescadores, su presencia es una señal más de que los ambientes acuáticos están cambiando. Y mientras Europa busca depredadores naturales para contenerlo, Argentina todavía tiene por delante una tarea fundamental: conocer con precisión cuánto avanzó, dónde se encuentra y qué consecuencias puede generar su presencia sobre las especies nativas.

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