- Daniela Castaldo, actuaria de la UBA y master del IAE, es la CEO de Santander Asset Management, una de las principales gestoras de fondos comunes de inversión de la Argentina. Y desde que comenzó a idearse el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), se convirtió en una de las mayores expertas en ese instrumento que se utilizará para financiar despidos y juicios laborales y, de acuerdo a la CNV (Comisión Nacional de Valores), manejará unos US$ 5.000 millones, que antes se destinaban como aportes patronales a la Anses, motivo de crítica y dudas.
- Existen esquemas semejantes en otros países. En Chile, por ejemplo, se contabiliza un fondo de asistencia laboral comparable que es administrado por un gestor seleccionado mediante una licitación estatal por períodos determinados. En Argentina, en cambio, competirán múltiples administradores y cada empresa elegirá libremente a su gestor.
- La contribución prevista para el FAL equivale al 1% de la nómina para las empresas grandes y al 2,5% para las pequeñas. “ARCA será responsable de deducir mensualmente los aportes y derivarlos al vehículo elegido por cada compañía”, dice Castaldo al señalar que el FAL podrá estructurarse mediante dos alternativas, un fondo común de inversión y un fideicomiso financiero.

- “Cada empresa podrá elegir no solo el tipo de vehículo, sino también el fondo o fideicomiso específico y la entidad administradora. La CNV deberá establecer qué sociedades gerentes, fiduciarios y otros agentes habilitados podrán ofrecer y gestionar estos productos. Todavía falta definir, entre otros aspectos, cuántos FAL podrá lanzar cada gestora y los requisitos operativos. En los fondos comunes de inversión actuarán sociedades gerentes; en los fideicomisos intervendrán fiduciarios financieros y asesores de inversión. La selección será responsabilidad de cada empresa, que además podría trasladar sus aportes de un producto a otro dentro”, explicó Castaldo. Cuando se le pregunta sobre el rol de los bancos, comenta que Santander Asset Management planea ofrecer un fondo común de inversión, por ser el vehículo más natural para su operatoria, aunque también podría estructurar fideicomisos para necesidades específicas. La entidad no será dueña de los recursos: los fondos y su rentabilidad pertenecerán proporcionalmente a las empresas. La gestora administrará e invertirá el dinero; mientras, la empresa conservará la potestad de elegir y cambiar de proveedor.
- El acompañamiento bancario no se limitará a vender un fondo. En su caso, buscarán integrar el FAL con los servicios como cobros, pagos y transacciones diarias. “La gestora podrá ayudar a seleccionar una solución acorde con la planificación de cada compañía, su estructura de personal, sus necesidades de liquidez y el horizonte previsto para eventuales contingencias. La recomendación no sustituirá la decisión empresarial”, dice. De acuerdo a lo informado por la CNV, los aportes al FAL se acumularán durante un lapso inicial de seis meses. Luego podrán utilizarse exclusivamente para contingencias laborales.

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