(DESDE SAN PABLO). – La Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso brasileño interpeló este miércoles 12 de agosto al embajador Celso Amorim, ex canciller y actual asesor especial del presidente Lula da Silva, sobre la conducción de la política internacional del país. La requisitoria parlamentaria distó de ser afable: el titular del organismo, Luiz Philippe Orleans e Bragança (PL-SP) acusó al actual gobierno de ser “antiamericano” y de “no defender la soberanía nacional”.
El legislador es el único descendiente de la familia imperial brasileña que ocupa un puesto político relevante en Brasil; una misión que fue aceptada por los movimientos monárquicos, por “no ser él un pretendiente” al trono, que por lo demás ya no existe. Al describir las causas de la convocatoria de Amorim, el congresista dijo que Brasil “perdió prestigio en el mundo por los sucesivos errores” del Palacio del Planalto. Y añadió: “¿Cómo pueden hablar de defender la soberanía nacional si han reducido el presupuesto de las FF.AA? Hoy estamos completamente desarmados”.
El escaso diálogo con Washington
Después de una exposición prolongada, en ese tono de desdén, Orlean y Bragança preguntó: “¿Cómo justifica ante esta Comisión y ante la nación su incapacidad para mantener un diálogo institucional, fluido, técnico y desideologizado con Washington?”. Luego juzgó que Lula “priorizó el debate retórico y la vanidad personal en detrimento del pragmatismo comercial y estratégico del Estado brasileño, lo que produjo la pérdida de un liderazgo real, el aislamiento de nuestra industria, y sacrificó el desarrollo económico del país en el altar de sus prejuicios ideológicos personales de los años 60”.
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Además de presidir esa comisión clave de la Cámara de Diputados, el descendiente de la realeza (que en Brasil conservan sus títulos), se quejó de la cita que el 4 de agosto último, el mandatario brasileño sostuvo fuera de agenda con Nikolai Patrushev, asesor del círculo íntimo de Vladimir Putin. “¿Cómo justifica el la conveniencia política y la oportunidad estratégica de respaldar conversaciones militares y nucleares altamente sensibles?” con Moscú, interrogó el diputado, que pertenece al Partido Liberal, el mismo del candidato Flavio Bolsonaro.

Las respuestas de Amorim, un diplomático con larga historia en Itamaraty (se desempeñó como canciller bajo distintos gobiernos) fueron condicentes con su cuidadoso estilo verbal. Recordó, en primer lugar, el video publicado ayer por el Departamento de Estado donde Washington retoma la célebre Doctrina Monroe y anuncia que “el dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca más volverá a ser cuestionado”. Sobre esta visión americana, en particular, el diplomático brasileño subrayó: “Cualquiera que haya visto ese vídeo, entenderá que lo que pretende hacer el gobierno de Donald Trump es precisamente relativizar la soberanía de los países latinoamericanos en general, incluyendo, por supuesto Brasil”.
Lula propone recomponer relaciones con la administración Trump
El exministro de Relaciones Exteriores sostuvo que el enfoque de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. es una gran “novedad” en la diplomacia, con la centralidad que le otorga al llamado “Hemisferio Occidental”, un término utilizado para referirse a los países del todo el continente americano. Sostuvo que “el documento establece expresamente que Estados Unidos reafirmará e implementará los principios de la Doctrina Monroe, presentada como un instrumento para restaurar la preeminencia estadounidense en la región y garantizar los intereses estratégicos de Estados Unidos en nuestro continente”. Subrayó que “entre los objetivos enumerados se destacan el fortalecimiento de la seguridad nacional frente a amenazas regionales, la ampliación del acceso a recursos considerados críticos y la contención de la influencia de potencias extrarregionales”. Concluyó, entonces, que ese vídeo es “educativo” sobre los riesgos de una acción militar estadounidense en las naciones sudamericanas.
Aun cuando el presidente Lula confirmó antes de ayer su deseo de recomponer las relaciones con Trump, el embajador Amorim descartó que el gobierno vaya a conceder el placet a Daniel López, designado por Estados Unidos para conducir la embajada americana en Brasilia, una de las precondiciones de Trump para el alivio de las tensiones.
Sin nombramientos hasta las elecciones
Amorim dijo que el presidente de Brasil está decidido a no conceder la aprobación a ningún nuevo embajador extranjero hasta el final de las elecciones. Según Amorim, los estadounidenses actuaron “de forma extraña” y violaron las normas diplomáticas al tratar de imponer la figura de Pérez antes que fuera aprobado por el Senado.
El retraso en el otorgamiento del “agrement” fue mencionado por la administración Trump como motivo para una represalia sin precedentes: la revocación parcial del visado de la embajadora brasileña en Washington, María Luiza Viotti.