Después de ocho años, Pity Álvarez enfrenta desde este lunes el juicio por homicidio: la acusación, los testigos y la polémica por su salud mental

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Después de ocho años, Pity Álvarez enfrenta desde este lunes el juicio por homicidio: la acusación, los testigos y la polémica por su salud mental

Ocho años después de aquel episodio que terminó con la muerte de Cristian Maximiliano Díaz, Cristian “Pity” Álvarez volverá a ocupar el centro de una causa judicial que permaneció suspendida durante varios años. El exlíder de Viejas Locas e Intoxicados comenzará este lunes 10 de agosto el juicio oral por el homicidio, en un proceso que se extenderá durante agosto y septiembre.

La primera audiencia está prevista para las 10.30 y, de acuerdo con lo establecido por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29, se realizarán once jornadas de aproximadamente tres horas cada una. En la primera de ellas está previsto que el músico declare. El debate contará además con unos 70 testigos, entre ellos personas que estuvieron con Álvarez y con la víctima durante aquella noche.

Entre los testigos convocados figuran Agustina Inbernoz, quien acompañaba al músico cuando ocurrió el hecho; Carlos Ulises Stiempcich, amigo de Díaz y testigo presencial; y el sacerdote César Scicchitano Tagle, quien acompañó a Álvarez durante su tratamiento y posteriormente en su regreso a la vida en libertad.

La acusación estará a cargo del fiscal general Sandro Abraldes, mientras que Fernando Burlando representará a la querella. La defensa del músico será ejercida por el defensor oficial Javier Aldo Marino.

El crimen por el que será juzgado

El homicidio ocurrió durante la madrugada del 12 de julio de 2018, en el barrio Samoré de Villa Lugano. Según la acusación, Álvarez se encontró con Díaz, conocido como “Gringo”, y ambos comenzaron una discusión luego de que la víctima le recriminara al músico haberlo señalado por el supuesto robo de pertenencias de una mochila.

La fiscalía sostiene que, durante el enfrentamiento, Álvarez extrajo una pistola calibre .25 que llevaba consigo y disparó contra Díaz. El primer proyectil impactó en el rostro de la víctima y, cuando ya estaba gravemente herida, recibió otros tres disparos que terminaron provocándole la muerte. Para la acusación, se trató de un ataque sorpresivo que dejó a Díaz sin posibilidades concretas de defenderse. Además del homicidio, Álvarez llega al juicio acusado de portación ilegítima de un arma de uso civil.

Después del episodio, el músico huyó junto a una amiga en un Volkswagen Polo. De acuerdo con la reconstrucción incorporada al expediente, durante el trayecto descartó el arma en una alcantarilla ubicada sobre la colectora Dellepiane Sur. Luego se dirigió hasta el boliche Pinar de Rocha, en Ramos Mejía.

Al día siguiente, el 13 de julio, se presentó en la Comisaría 52ª de Villa Lugano acompañado por su entonces abogado. Antes de ingresar, habló con los medios y pronunció una de las frases que quedaron vinculadas al caso: “Lo maté porque era entre él o yo. Cualquier animal hubiera hecho lo mismo”. El arma fue posteriormente localizada en un drenaje cercano al lugar del crimen. Los peritajes determinaron que se trataba de una pistola Lorcin calibre .25. La autopsia estableció que Díaz murió como consecuencia de las lesiones provocadas por proyectiles de arma de fuego en la región cefálica y una hemorragia interna.

La fiscalía también descartó que el episodio pudiera encuadrarse como legítima defensa. Para sostener su acusación, tuvo en cuenta los testimonios, la autopsia, las pericias balísticas y la conducta posterior del músico, particularmente el descarte del arma y las horas que transcurrieron hasta su entrega.

Durante la etapa de instrucción, Álvarez no declaró ante el juez, aunque presentó un escrito en el que aseguró haber actuado en medio de una situación de “confusión, locura y miedo”. En ese documento negó haber tenido intención de matar a Díaz y afirmó que reaccionó porque creyó que su vida estaba en peligro.

Un juicio que estuvo suspendido durante años

El proceso judicial tuvo varios obstáculos vinculados con el estado de salud mental del músico. El juicio había sido suspendido en 2021 y volvió a quedar paralizado en 2023, después de que informes médicos determinaran que Álvarez no se encontraba en condiciones de afrontar el debate.

Sin embargo, nuevos estudios modificaron ese escenario. Según el Cuerpo Médico Forense y los peritos que intervinieron en la causa, el cantante presenta un trastorno cognitivo leve, pero conserva actualmente las capacidades necesarias para participar del proceso penal. Los especialistas señalaron que dispone de una “reserva cognitiva” suficiente para atravesar las distintas instancias del juicio, aunque advirtieron que podrían producirse fluctuaciones vinculadas con su cuadro.

A partir de esos informes, el tribunal resolvió en mayo de este año reanudar el proceso y estableció el cronograma de audiencias para agosto y septiembre. Pero cuando faltaban apenas días para el comienzo del debate, la defensa volvió a intentar detenerlo. El planteo apuntaba a suspender las once audiencias previstas y se basaba en la existencia de recursos pendientes que, según los abogados, podían impedir el avance del proceso.

El pedido fue rechazado. Los jueces consideraron que volver a suspender el juicio resultaba insostenible frente a las conclusiones de los peritos y también tomaron en cuenta la actividad pública que Álvarez desarrolló durante los últimos meses, con recitales, entrevistas, videos y otras apariciones.

De la prisión al regreso a los escenarios

Álvarez estuvo privado de su libertad durante casi cuatro años desde su detención en julio de 2018. Inicialmente fue alojado en el área psiquiátrica del penal de Ezeiza, dentro del Programa Integral de Salud Mental Argentino (PRISMA). En junio de 2022 obtuvo el arresto domiciliario y posteriormente, mientras el juicio permanecía suspendido, se le retiró la tobillera electrónica. Con el paso del tiempo comenzó a recuperar progresivamente su actividad pública.

Desde fines de 2025 volvió a presentarse en escenarios de distintas provincias y retomó el contacto con sus seguidores. Incluso tenía previsto ofrecer un recital en Tucumán este sábado, pero decidió suspenderlo pocos días antes del inicio del juicio. Según explicó, varias personas de su entorno le recomendaron no tocar inmediatamente antes de presentarse ante los jueces para evitar que pudiera interpretarse como una provocación.

En una reciente entrevista con Rolling Stone, el músico aseguró que actualmente se siente “equilibrado” y que disfruta de haber recuperado el vínculo con el público. También se refirió a la posibilidad de volver a prisión y afirmó: “No voy a volver a ese lugar, porque el universo no quiere… Yo ya pagué”. Ahora, será el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29 el que deberá determinar su responsabilidad penal por el homicidio de Cristian Díaz. En caso de una condena, el delito de homicidio contempla penas de entre 8 y 25 años de prisión.

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