Cómo opera Huawei, el gigante privado que transformó el bloqueo en crecimiento

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Cómo opera Huawei, el gigante privado que transformó el bloqueo en crecimiento

La embestida de la Embajada de los Estados Unidos contra la empresa Huawei promete golpear los negocios que la firma de capitales chinos tiene en la Argentina. Si bien la decisión de la cooperativa CALF de avanzar en la compra de tecnología del gigante asiático por tener la mejor oferta de mercado fue ratificada, la amenaza de revocación de visados para ingresar a EE. UU. por parte de Peter Lamelas buscó tener un efecto de advertencia hacia el resto de las empresas que invierten en el entorno de Vaca Muerta, más que forzar un cambio en la contratación denunciada. De tener efecto, esta embestida recortaría proyectos futuros y podría afectar una estructura local de más de 500 empleados y hasta 2.000 colaboradores indirectos.

“Si querés que un chino avance más rápido, ponele un obstáculo”. Con esa mentalidad, Binbing Xiao —CEO de Huawei para Argentina, Uruguay y Paraguay— ya piensa en capitalizar a favor de la empresa la decisión de la administración de Donald Trump de sacar simbólicamente de paseo por América del Sur al servicio migratorio ICE de manera preventiva, con la posibilidad de negar el ingreso a EE. UU. si en el país no se siguen las órdenes de la potencia extranjera. Algunos consideran que se trata de un “manotazo de ahogado” ante el crecimiento y desarrollo de Huawei en términos de competitividad y tecnología.

Citan al Congreso al embajador Peter Lamelas tras una denuncia de presiones en Vaca Muerta

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El gigante tech fue acusado de robar datos sensibles de sus usuarios para reportarlos ante el Partido Comunista Chino (PCC). Sin embargo, poco se sabe sobre la veracidad de la denuncia pública de Lamelas; como contrapartida, la empresa de capitales 100% privados muestra un estricto control de sus estándares de seguridad, especialmente desde que es blanco de los cuestionamientos estadounidenses. Tiene dos recursos de validación en el mercado: un centro de seguridad de datos establecido en Bruselas —donde procesa millones de líneas de código mediante sistemas propios y contratistas externos antes de lanzar cualquier software al mercado para evitar las temidas backdoors— y la red global de auditoría KPMG.

Un modelo corporativo atípico y su impacto en Argentina

La supervivencia de Huawei ante el asedio geopolítico se explica, en gran medida, por un esquema societario atípico. Contra el mito de la corporación estatal china, la empresa no tiene inversores externos: pertenece a sus empleados. De sus 210.000 trabajadores en el mundo, cerca de la mitad son accionistas. Su fundador, Ren Zhengfei, apenas conserva el 1% de las acciones (aunque retiene el poder de veto, que nunca usó hasta el momento). El ancla para retener cerebros son los dividendos: la rentabilidad de la firma permite que muchos de sus ingenieros se jubilen con independencia financiera a los 45 años.

Huawei Partner Summit 2026
Huawei reúne a todos sus socios locales una vez por año

El armado de la cúpula directiva tampoco sigue el libreto corporativo tradicional. No se define a puertas cerradas. Por el contrario, arman una elección global —generalmente un sábado— con urnas físicas en las cantinas de sus sedes. De allí salen los 116 representantes que luego nombran a una junta directiva bajo un modelo de liderazgo colectivo y rotatorio.

A 25 años de su desembarco en la Argentina, los números locales reflejan el peso de esta estrategia. En 2025, la filial facturó USD 469,3 millones. Ese salto interanual del 11% dejó muy atrás al promedio general de las telecomunicaciones, que apenas se movió entre un 2% y un 3%.

Diversificación de servicios y el desarrollo local

La clave del salto local fue dejar de depender solo de las telefónicas tradicionales (Telecom, Telefónica y Claro). La empresa diversificó su negocio hacia el formato “Todo como Servicio” (MaaS). A través de su unidad Enterprise —y con el soporte de unos 300 socios locales—, hoy le venden soluciones tecnológicas a gobiernos, bancos y supermercados. También pisaron fuerte en el segmento fintech: ofrecen la baja latencia clave para que operen las billeteras virtuales y retienen el procesamiento de datos en un nodo Cloud radicado en el país, lo que garantiza soberanía de información.

Otra pata menos visible pero igual de estratégica es Digital Power. Si bien no fabrican paneles, sus inversores y equipos tecnológicos ya operan en el 80% de los parques solares de la Argentina. Además, están apurando el tendido de redes de carga ultrarrápida para autos eléctricos.

La empresa que se le plantó a Estados Unidos y hace negocios con China en Vaca Muerta

Si se mira la película global, el asedio estadounidense terminó generando el efecto contrario. El último balance financiero (ingresos en 2025 por más de USD 126.000 millones y ganancias operativas de USD 13.867 millones) muestra a una compañía que ya digirió el golpe de 2018, cuando Washington intentó asfixiarla bloqueando el acceso a los chips y a las licencias de Android.

Independencia tecnológica y libre mercado

La receta para sortear el bloqueo fue inyectar plata propia. Hoy, Huawei vuelca casi el 22% de su facturación mundial (más de USD 27.000 millones) exclusivamente a Investigación y Desarrollo (I+D). Más de la mitad de sus empleados trabaja en esa área. Esa avalancha de fondos les permitió armar en tiempo récord su propio sistema operativo, HarmonyOS —que ya corre en más de 36 millones de equipos de nueva generación—, y acelerar en el nicho de las soluciones para vehículos autónomos.

Huawei showroom en Argentina

En los despachos de la empresa admiten que las presiones de Washington hacen ruido y pueden trabar negocios puntuales, pero advierten que, a la larga, terminan acelerando su transformación interna y reduciendo su dependencia de proveedores occidentales. Frente a la guerra comercial, desde la casa matriz en Shenzhen devuelven la pelota con una frase que choca de frente contra las acusaciones estadounidenses: “No pedimos beneficios, solo pedimos poder competir en el libre mercado“.

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