Carolina Herrera nació en Buenos Aires y estudió Diseño Gráfico en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires y durante varios años trabajó en agencias creativas. Sin embargo, con el tiempo descubrió que el diseño respondía preguntas visuales, mientras que la fotografía le permitía conectar con las personas y sus historias.
Su primer acercamiento al documental no ocurrió en una redacción ni en una escuela de fotografía. Llegó a través del voluntariado.
Durante más de seis años colaboró con Pichichos Al Rescate y otras organizaciones de rescate animal en Buenos Aires, fotografiando campañas de adopción y esterilización, desarrollando estrategias de comunicación y ofreciendo tránsito a más de sesenta animales rescatados. Aquellos años le enseñaron que una fotografía podía hacer mucho más que ilustrar una historia: podía generar empatía y movilizar a una comunidad.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

Después llegó el fotoperiodismo, un ensayo documental sobre médicos durante la pandemia de COVID-19 y experiencias de voluntariado en Kenia e India, donde utilizó la fotografía para fortalecer el trabajo de organizaciones sociales.
En 2024 decidió dar el salto y mudarse a Nueva York para cursar el programa Documentary Practice and Visual Journalism del International Center of Photography (ICP) gracias a una Director’s Fellowship. Aquella experiencia marcaría el comienzo de una nueva etapa.
“Siempre digo que todos mis proyectos empiezan con una pregunta sobre mi propia historia. Fotografío a otras personas buscando respuestas que, en el fondo, también necesito para mí.”
Mientras estudiaba comenzó a desarrollar A Long Road Home, un proyecto documental que acompaña a una familia colombiana durante su adaptación a Estados Unidos desde la mirada de Joseth, un niño de 12 años que intenta reconstruir su vida lejos de su país.

Lejos de centrarse únicamente en la noticia, Herrera dirige su atención hacia aquello que ocurre cuando la cobertura termina: la rutina, la infancia, la identidad y la reconstrucción de una vida.
“Creo que el momento en que alguien cruza una frontera ya ha sido ampliamente documentado. A mí me interesa lo que viene después: cómo las personas reconstruyen una vida, una rutina y una idea de hogar. Las noticias cuentan cómo las personas llegan; yo quiero contar cómo aprenden a quedarse.”
Ese proyecto fue nominado por Angelika Hala para el UNICEF Photo of the Year y marcó el iniio de una serie de reconocimientos que impulsaron su carrera.
En 2025 recibió el Canon Award en el prestigioso Eddie Adams Workshop, uno de los encuentros más importantes para fotógrafos documentales y fotoperiodistas. También ese mismo año fue seleccionada para integrar el Bronx Documentary Center Film Fellowship, donde dirigió dos cortometrajes documentales.

El primero, El Nido, sigue la historia de Mayra, una madre ecuatoriana que transforma la camioneta donde trabaja vendiendo artesanías en un refugio para sus hijos mientras intenta construir una nueva vida en Nueva York. El proyecto recibió un Award of Excellence otorgado por la Alexia Foundation.
Su segundo documental vuelve sobre la historia de Joseth y registra su primer año en la ciudad, mientras intenta encontrar un sentido de pertenencia en medio de una rutina marcada por largos viajes diarios para asistir a la escuela.
En paralelo, Herrera comenzó a colaborar con algunos de los medios más importantes del mundo. Hoy trabaja como fotógrafa documental freelance para The New York Times, Reuters y NPR, además de desempeñarse como docente asistente en el International Center of Photography y en el Bronx Documentary Center.
A pesar del crecimiento profesional, asegura que la búsqueda sigue siendo la misma.
“Las historias que elijo nunca son casuales. Con el tiempo entendí que fotografiar también era una forma de conocerme.”
Hoy, mientras desarrolla nuevos proyectos, Herrera continúa apostando por un tipo de fotografía basada en el tiempo, la confianza y la cercanía. Prefiere quedarse cuando la noticia termina y observar cómo las personas reconstruyen, lentamente, aquello que alguna vez llamaron hogar.