A 69 años de una elección histórica: el documento que desafió a la dictadura y convirtió al voto en blanco en el gran ganador

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A 69 años de una elección histórica: el documento que desafió a la dictadura y convirtió al voto en blanco en el gran ganador

En este nuevo aniversario sale a la luz un documento de extraordinario valor histórico que permite reconstruir cómo Juan Domingo Perón, desde su exilio en Venezuela, impartió el orden que cambiaría el rumbo de aquella elección. Se trata de una copia de la directiva que el propio General envió a su prima, Raquel Perón Moltedo, para que fuera reproducida y distribuida clandestinamente en la Argentina, un detalle que aporta un valioso contexto sobre los canales de comunicación que utilizaba el líder justicialista durante su proscripción. Mediante el Decreto-Ley 4161, nombrar a Perón oa Eva Perón estaba terminantemente prohibido, al igual que entonar la Marcha Peronista o exhibir símbolos justicialistas. Uno de los objetivos centrales de la dictadura era abolir la Constitución de 1949, que había incorporado derechos sociales y laborales fundamentales. Para otorgarle un marco de legalidad a esa decisión, el Gobierno convocó a elegir una Convención Constituyente, pero prohibió la participación del Partido Peronista. Sus dirigentes estaban presos, perseguidos o exiliados. La apuesta oficial era que, sin estructuraria, el movimiento desapareciera de la escena política. No ocurrió. El peronismo seguía vivo en las fábricas, en los sindicatos y en la lealtad de millones de trabajadores. Fue entonces cuando Perón, desde su exilio en Venezuela, envió la orden. Una instrucción sin margen para negociar El documento recuperado muestra a un líder que no escribía para la posteridad, sino para ser obedecido en la clandestinidad. En las primeras líneas, el texto define el escenario con crudeza: “La tiranía, mediante el fraude, busca suprimir la Constitución Justicialista, anulando así los ‘Derechos del trabajador’ y ‘la independencia económica’, para retornar a la ‘explotación obrera’ y al ‘colonialismo’”. Luego llega la directiva que marcaría el rumbo de la elección: “Los peronistas, en cualquier caso, deben abstenerse de votar, no concurriendo al comicio. Si, por cualquier causa, deberán hacerlo, votarán ‘en blanco’ o anularán su voto con la palabra ‘asesinos’”. No había alternativas ni lugar para interpretaciones. La mirada de un historiador El historiador y politólogo Pablo Vázquez analizó el documento y confirmó su autenticidad y finalidad operativa. “Se nota que es una impresión de divulgación para llevarla a distintos centros o unidades básicas clandestinas”, explicó. Según Vázquez, la orden fue emitida en uno de los momentos de mayor desorganización del movimiento peronista durante el exilio. “Es una consigna en un momento clave, porque el peronismo en el exilio está en sus primeros tiempos en Venezuela y hay órdenes y contraórdenes”, señaló. La proscripción había generado fuertes diferencias internas. “Hay algún sector del peronismo que quiere una acción beligerante, mientras otros quieren un proceso más de negociación. A su vez hay atisbos de armar partidos neoperonistas”, describió. En un contexto sin redes sociales, teléfonos móviles ni canales fluidos de comunicación, la palabra escrita del líder adquiría un valor decisivo para unificar criterios. Además, Vázquez ubica el documento en un momento político muy preciso: “Es un texto clásico de esos momentos en los que todavía no había llegado a patentizarse el pacto Perón-Frondizi en Caracas”. Mientras tanto, la dictadura buscaba que los votos del peronismo terminaran favoreciendo al radicalismo tradicional. “Se veía venir que Aramburu iba a arreglar con Balbín para que la UCR del Pueblo fuera la cara visible del acuerdo entre ese sector militar y la UCR que había colaborado con la caída de Perón”, explicó el historiador. La respuesta fue otra: vaciar las urnas. El triunfo del voto en blanco La consigna fue acatada masivamente. El 28 de julio de 1957, mientras el Gobierno militar intentaba mostrar una imagen de normalidad institucional, las boletas en blanco comenzaron a multiplicarse en todo el país. El resultado fue inédito. El voto en blanco Reunión 2.115.861 sufragios, equivalentes al 24,31% de los votos emitidos, y se convirtió en la opción más elegida por los argentinos. Superó a la Unión Cívica Radical del Pueblo, encabezada por Ricardo Balbín, y también a la Unión Cívica Radical Intransigente de Arturo Frondizi. Fue una de las contadas ocasiones en la historia electoral en las que el voto en blanco resultó vencedor, una demostración de fuerza política sin precedentes de un movimiento que, pese a estar proscripto y sin candidatos, logró imponerse mediante el silencio de millones de sobres vacíos. Sobre la forma en que los militantes interpretaban estas órdenes, Vázquez recordó una reflexión posterior del propio Perón. “Una vez le preguntaron por qué muchos de sus partidarios habían votado a Frondizi en 1958. Él respondió que eran muy leales, pero que otros votaron en blanco y también eran muy peronistas”, recordó. Una Convención sin legitimidad Los más de dos millones de votos en blanco golpearon la legitimidad de origen de la Convención Constituyente reunida en Santa Fe. Atravesada por impugnaciones políticas y cuestionamientos sobre su representatividad, la asamblea terminó disolviéndose por falta de quórum tras la retirada de sectores conservadores y de la UCRI. Su principal legado fue la incorporación del artículo 14 bis a la Constitución Nacional, que terminó preservando buena parte de los derechos laborales que la dictadura pretendía eliminar. A 69 años de aquella jornada que quedó marcada para siempre en la historia argentina, este pequeño panfleto recuperó trasciende el valor de una simple pieza documental. Constituye la prueba material de la orden que dio origen a una de las elecciones más singulares que recuerden el país: aquella en la que el voto en blanco derrotó a todas las fuerzas políticas y puso en evidencia que, aun proscripto y sin candidatos, el peronismo conservaba una capacidad de movilización capaz de alterar el rumbo institucional de la Argentina. La copia enviada por Perón a Raquel Perón Moltedo permite, además, reconstruir cómo funcionaban las redes clandestinas que mantenían vivo al movimiento justicialista durante la proscripción. Casi siete décadas después, ese papel conserva intacta la fuerza de una decisión política que cambió el resultado de una elección y dejó una marca indeleble en la historia democrática del país.

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