En su primera Semana Santa como pontífice de la Iglesia Católica, el papa León XIV impartió la bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo), junto con el perdón de los pecados, producto de la indulgencia plenaria.
Los creyentes aún tienen tiempo de pedir esta bendición especial. El Año Jubilar Franciscano fue promulgado por León XIV y su vigencia va desde el 10 de enero de 2026 hasta el 10 de enero de 2027.
La indulgencia permite “liberar el corazón del peso del pecado” para quienes se hayan confesado. (Penitenciaría Apostólica). También es aplicable a “las almas del Purgatorio”, además de conseguir una limpieza de alma para todos los creyentes que cumplan sus condiciones.
En la mañana de este domingo, en la Plaza San Pedro, terminada la Misa de la Pascua de Resurrección, bendijo y otorgó la indulgencia a todos los fieles. Está dirigida “a todos los fieles que reciben esta bendición, aun por radio, televisión o por otros medios de comunicación, con tal de que estén verdaderamente arrepentidos y excluyan todo afecto al pecado”. Significa que “borra la pena temporal” de los pecados, aun los confesados y absueltos en el confesonario.
Aunque esté dirigido a la comunidad franciscana, el Papa extendió la gracia a “todos los fieles”, con ánimo de apartarse del pecado. Con la condición que “visiten en forma de peregrinación cualquier iglesia conventual franciscana o lugar de culto dedicado a San Francisco en cualquier parte del mundo”.
Al promulgar la indulgencia, León XIV dijo que “este año jubilar está dirigido especialmente a los miembros de las Familias Franciscanas del Primer, Segundo y Tercer Orden Regular y Secular, así como a los Institutos de vida consagrada, Sociedades de vida apostólica y Asociaciones que observen la Regla de San Francisco o se inspiren en su espiritualidad”.
Las condiciones para acceder a la indulgencia, son las siguientes:
• Confesión sacramental para estar en gracia de Dios (en los ocho días anteriores o posteriores).
• Participación en la Misa y en la Comunión Eucarística;
• Visitar en forma de peregrinación cualquier iglesia conventual franciscana o lugar de culto dedicado a San Francisco en cualquier parte del mundo, donde uno renueva su profesión de fe, a través de la recitación del Credo, para reafirmar su identidad cristiana.
• El rezo del Padre Nuestro, para reafirmar la dignidad de hijos de Dios, recibida en el Bautismo.
• Orar por las intenciones del Santo Padre, para reafirmar la pertenencia a la Iglesia, cuyo fundamento y centro visible de unidad es el Romano Pontífice.
“Los ancianos, enfermos y quienes por motivos graves no puedan salir de casa podrán igualmente obtener la indulgencia plenaria uniéndose espiritualmente a las celebraciones jubilares y ofreciendo a Dios sus oraciones, dolores o sufrimientos”, expresó en el mismo documento papal.
La bendición fue uno de los momentos emocionantes y plenos de significado que otorga la Pascua. Para el pontífice, según señaló, “esta es una Vigilia llena de luz, la más antigua de la tradición cristiana, llamada “madre de todas las vigilias”. En ella revivimos el memorial de la victoria del Señor de la vida sobre la muerte y el infierno”.
El Papa Francisco fue mencionado en varias oportunidades durante el mensaje del pontífice y antes de la bendición Urbi et Orbi, dirigió los saludos de Pascua en varios de idiomas, entre ellos chino, árabe, español, inglés, alemán y portugués.