Un directivo de la empresa Techint declaró este jueves como testigo en el juicio oral por los “cuadernos de las coimas” y relató cómo fue el proceso de nacionalización de una compañía del grupo en Venezuela por la que otros gerentes confesaron que pagaron sobornos.
El testigo Pablo Brizzio se presentó en los tribunales de Comodoro Py y contó sobre nacionalización por parte del gobierno de Hugo Chávez de “Sidor” y de los problemas que tuvieron. Brizzio no habló de pago de coimas ni entrega de dinero pero sí reconoció que la Techint buscó solucionar el conflicto con los gobiernos de Venezuela y de Argentina, entonces con Cristina Kirchner como presidenta de la Nación.
Solo refirió que en reuniones participó José María Olazagasti, secretario del entonces ministro de Planificación Federal Julio De Vido. Los dos están siendo juzgados junto con Cristina Kirchner y otros imputados. El testigo dijo que Olazagasti nunca le pidió dinero.
Techint, una de las empresas más grandes del país que se decida a la producción de acero y grandes obras, es uno de los capítulos del caso cuadernos. Oscar Centeno, chofer del ministerio de Planificación, escribió en sus anotaciones que el funcionario Roberto Baratta recibió bolsos con dinero de Héctor Zabaleta, directivo de Techint.

Zabaleta y Luis Betnaza, director de asuntos públicos de la empresa, declararon en 2018 como arrepentidos y confesaron los pagos: casi un millón de dólares por los problemas que SIDOR tenía en Venezuela y que de las gestiones participaron De Vido, Olazagasti, Baratta y Claudio Uberti, ex titular del OCCOVI. Paolo Rocca, dueño de Techint, reconoció los sobornos
Los directivos fueron procesados pero luego sobreseídos y no llegaron a juicio oral. De hecho, Zabaleta y Betnaza declararán la semana que viene como testigos.
El testigo Brizzio, ingeniero, declaró que en 1998 Techint con otras empresas ganó la licitación de la privatización de la siderúrgica SIDOR por 1.700 millones de dólares y que 10 años después el gobierno de Chávez la nacionalizó y fueron resarcidos con 1.900 millones de dólares que terminaron de cobrar en 2012. Techint tenía el 60 por ciento de las acciones de SIDOR.

Relató que todo el proceso fue conflicto porque el gremio de empleados de SIDOR se oponía a la privatización y quería la nacionalización. El detonante con el gremio fue un reclamo salarial muy alto al que no accedieron.
Con la nacionalización se dio un marco de agresividad a los empleados argentinos con marchas, amenazas y pintadas -“argentinos vayanse”- y que un diputado chavista presentó un proyecto para que los empleados no puedan salir del país, lo que no se aprobó.
En ese contexto sostuvo que se pidió colaboración al gobierno de Venezuela y Argentina para intermediar ante la nacionalización primero y después para la salida del país del personal argentino. Esa tarea señaló estaba a cargo de Betnaza
“No se nada de eso, nunca supe”, contestó cuando la fiscal Fabiana León le preguntó si la empresa había recibido pedidos de dinero para que el personal vuelva a Argentina. Para junio de 2008 todo el personal argentino había salido de Venezuela.

El ingeniero -el único testigo de la audiencia porque los otros tres previstos fueron desistidos- contó que parte de las reuniones fueron con el vicepresidente de Venezuela y con el ministro de Energía. La Fiscalía quiso saber si participaron funcionarios argentinos y dijo que lo recordaba. Ante eso le leyeron la declaración que hizo durante la investigación en la que nombró a Olazagasti.
Con eso recordó que el secretario de De Vido estuvo en reuniones después que SIDOR fue nacionalizada para evitar un juicio que se estaba realizando en el CIADI. “Fue exitosa su intervención, el proceso se encaminó y se pasó a una negociación técnica con PDVSA, la petrolera de Venezuela”, relató.
La defensa de Olazagasti le preguntó si por esas gestiones el funcionario le había pedido dinero. “No”, contestó el testigo.