Escándalo en Liniers: el DT de Defensa y su ayudante quisieron agarrarse a trompadas con los Barros Schelotto

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Escándalo en Liniers: el DT de Defensa y su ayudante quisieron agarrarse a trompadas con los Barros Schelotto

Cuando el árbitro Nicolás Ramírez marcó el final del partido, la pelota quedó a un lado y le dio paso a un verdadero escándalo. El empate 1 a 1 entre Vélez y Defensa y Justicia en Liniers pasó a un segundo plano por culpa de una violenta pelea cuerpo a cuerpo entre los directores técnicos. Julio Vaccari y Guillermo Barros Schelotto dejaron de lado cualquier tipo de compostura profesional y terminaron a los golpes en la zona mixta, regalando la imagen más triste de la quinta fecha del torneo.

La chispa que hizo volar todo por los aires se encendió justo en la boca del túnel. Según reconstruyó Noticias Argentinas, el entrenador del “Halcón” encaraba para los vestuarios, cuando fue interceptado de golpe por el “Mellizo“, quien supuestamente lo agarró del cuello. Lejos de intentar calmar la situación, Vaccari se dio vuelta y respondió lanzando un golpe de puño directo, desatando un caos que obligó a la intervención desesperada de los colaboradores y efectivos de seguridad.

En medio de los empujones, los propios jugadores de Defensa y Justicia intentaron meterse para separar a los técnicos y evitar que el conflicto pasara a mayores. Sin embargo, su intervención solo le echó más leña al fuego. Desde la platea empezó a bajar una lluvia de insultos contra los futbolistas visitantes, apuntando los cañones especialmente contra Leandro Fernández, el exjugador del “Fortín” que minutos antes los había amargado marcando el gol del empate.

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Cerca de los quince minutos del complemento, Vaccari ya había explotado de furia contra el banco local, apuntando directamente contra Federico Insúa, ayudante de campo de Vélez. “No te hagas el vivo, conmigo no te hagas el vivo. A mí no me faltes el respeto”, le gritó desaforado el líder de la visita ante la mirada atenta de Barros Schelotto, dejando el clima totalmente cortado.

Lejos de hacer un mea culpa o pedir disculpas por el bochorno protagonizado en los pasillos del estadio, ambos entrenadores se sentaron frente a los micrófonos en la sala de prensa y armaron un pacto de negación absoluto. Como si se hubieran puesto de acuerdo, los dos intentaron barrer la basura bajo la alfombra y le bajaron el precio a una pelea que todo el estadio había visto.

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Pacto de silencio y excusas frente a la prensa

El primero en intentar desviar la atención fue Julio Vaccari. Fiel al libreto de “lo que pasa en la cancha queda en la cancha”, el técnico de Defensa y Justicia se hizo el desentendido cuando le preguntaron por los golpes. “No sé qué pasó. No pasó nada, yo no me enteré de nada”, arrancó diciendo. Para rematar, justificó lo ocurrido argumentando que al haber tanta gente junta es normal cruzarse, y cerró el tema definiéndolo como “nada importante”.

Por su parte, Guillermo Barros Schelotto no se quedó atrás y utilizó exactamente la misma estrategia de evasión. El entrenador del conjunto de Liniers trató de minimizar la gravedad del escándalo y lo catalogó como una simple discusión acalorada después de un trámite parejo. “Son cosas que no deberían ocurrir pero no son importantes y no tienen que ver con el juego mismo”, sentenció, intentando que los periodistas cambiaran rápidamente de tema.

A pesar de los esfuerzos de ambos por instalar que fue un simple roce de partido, el papelón ya estaba hecho. La jornada clausuró sus puertas en el José Amalfitani no con el análisis táctico de un empate vibrante, sino con la lamentable postal de dos cuerpos técnicos perdiendo la cordura.

LT/TC

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