Los comerciantes pymes de todo el país enfrentaron otra fecha clave con resultados desalentadores. Las ventas minoristas por el Día del Niño registraron una caída del 2,5 por ciento frente a la misma fecha del año pasado, medidas a precios constantes, lo que confirmó que las promociones y las cuotas no alcanzaron para reactivar el consumo en un escenario de bolsillos flacos. El cliente se mostró selectivo, estiró la decisión de compra hasta el último momento y se orientó de manera prioritaria hacia los artículos de menor valor.
El presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Ricardo Diab, describió el panorama actual de los negocios físicos frente a las nuevas tendencias de consumo: “La venta online todavía no tiene el volumen suficiente para compensar la caída de la venta física”. Esta realidad obligó al 81,2 por ciento de los locales relevados a adherir a algún tipo de promoción para intentar movilizar el stock, aunque la rentabilidad final quedó resentida por el esfuerzo financiero.
Estrategias agresivas para generar liquidez
Los dueños de los negocios debieron absorber costos para atraer a los compradores. Según el informe de CAME, la financiación con tarjeta de crédito fue la herramienta elegida por el 55,3 por ciento de los comercios, mientras que los descuentos por pago en efectivo alcanzaron al 46,2 por ciento de los locales. A pesar de estas opciones, el ticket promedio se ubicó en $45.892, lo que representó una mejora real de apenas el 0,8 por ciento una vez descontado el efecto de la inflación.
La fecha estuvo lejos de cumplir con las expectativas de los trabajadores del sector comercial. El relevamiento arrojó que el 41,7 por ciento de los comerciantes aseguró que los resultados quedaron por debajo de sus proyecciones. Dentro de ese grupo, la evaluación de la jornada fue negativa: un 38,1 por ciento de los encuestados calificó el desempeño como “peor” de lo esperado, mientras que un 3,6 por ciento lo catalogó como “mucho peor”.
Para la gran mayoría de los comerciantes, el impacto de la celebración fue acotado y sirvió únicamente para conseguir caja diaria. El 36 por ciento de los consultados coincidió en que el Día del Niño “agregó movimiento pero no modificó el panorama general del mes”, en tanto que un 19,3 por ciento de los propietarios sostuvo que la fecha directamente “no incidió sobre sus ventas” habituales.
Juguetes e indumentaria, los rubros que más sufrieron
El análisis por sectores mostró bajas en todos los rubros relevados, con las jugueterías a la cabeza del retroceso al registrar un desplome del 4,8 por ciento interanual. Los comerciantes del sector juguetero explicaron que sufrieron “dificultades para acceder a herramientas de financiamiento” y que observaron una marcada inclinación de los consumidores hacia los artículos baratos.
El sector de indumentaria y accesorios tampoco logró escapar a la tendencia y sufrió una caída del 4,1 por ciento. Los vendedores del rubro detectaron que la ropa “perdió peso como regalo frente a otros productos” que están asociados de forma más directa a la fecha tradicional de las infancias, por lo que debieron resignar margen de ganancia para poder concretar las operaciones.
Por su parte, el calzado y la marroquinería mostraron una baja del 3,1 por ciento interanual. En este segmento, las pymes detectaron una gran cantidad de consultas que no se tradujeron en ventas debido a la cautela de los clientes. El sector de tecnología resistió mejor con una caída de apenas el 1 por ciento, apuntalado por la venta de accesorios de bajo costo y la posibilidad de financiar las compras en hasta tres cuotas.