A lo largo de la función, el público pudo disfrutar de una selección de pas de deux clásicos y contemporáneos del repertorio universal, interpretados por destacados bailarines de la escena nacional. Entre ellos se encontró Jiva Velázquez, una de las figuras de la danza argentina que formó parte del elenco que llegó a Misiones.
La gala fue recorriendo diferentes estilos y climas. La técnica del ballet clásico se mezcló con momentos de mayor libertad expresiva, donde los bailarines no solo demostraron precisión y virtuosismo, sino también una fuerte capacidad interpretativa.
Cada presentación fue acompañada por la atención del público, que siguió de cerca los movimientos y las historias que se construían sobre el escenario. La puesta permitió apreciar el trabajo corporal de los intérpretes, desde los movimientos más delicados hasta las secuencias de mayor intensidad.
Lejos de plantearse como una pieza tradicional, la coreografía tuvo un marcado lenguaje contemporáneo y tomó como eje musical la reconocida canción “Bésame mucho”, de Consuelo Velázquez.
La melodía apareció en diferentes momentos de la obra y con distintas versiones y ritmos, generando cambios constantes en el clima de la escena. La música funcionó como un hilo conductor mientras los bailarines se desplazaban por el escenario con una coreografía dinámica, expresiva y cargada de sensualidad.
El resultado fue un cierre de fuerte impacto visual, en el que el ballet se alejó por momentos de las formas más tradicionales para explorar nuevas maneras de contar a través del cuerpo. La reconocible melodía de “Bésame mucho”, reinterpretada desde distintos ritmos, terminó de darle identidad a una obra que encontró en la danza contemporánea su principal lenguaje.
Con el final de la presentación, los aplausos del público ocuparon el Teatro Lírico y acompañaron la despedida de los bailarines. La gala dejó así una noche de danza de alto nivel artístico, pero también una propuesta capaz de acercar el ballet a través de una mirada más actual y accesible.
“Bésame” permitió al público posadeño disfrutar de grandes figuras de la danza nacional y, al mismo tiempo, descubrir una propuesta que encontró en la música, la expresión y el movimiento una manera diferente de interpretar el ballet.