-¿Cómo describiría la situación actual del gobierno de Milei, a partir de tres o cuatro números de sus últimas encuestas?
-Dos números que sintetizan bien el humor social son el nivel de aprobación y la evaluación de la gestión, que tienen una pequeña diferencia. Nosotros tenemos un nivel de aprobación del Gobierno del 36% y un nivel de evaluación favorable de la gestión del 41%. ¿Por qué esa diferencia de 5 puntos? Porque en la evaluación de la gestión se incluye el regular positivo y regular negativo, y eso tira los números de las puntas para arriba. Incluso la imagen positiva personal del Presidente, en nuestras últimas mediciones, oscila en esos números. Ahí tenemos una diferencia con algunas de las últimas investigaciones que se han difundido que hablan de una caída en estas últimas semanas. Nosotros no la tenemos.
-¿Pero en Aresco también registraron caídas?
-Nosotros vimos una caída importante en febrero y marzo. En números generales, bajó de 50% a 40% la evaluación positiva del Gobierno. Y nosotros la tenemos en 40% de abril en adelante. Incluso, tenemos bastante estable al oficialismo en la intención de voto. En un contexto donde la valoración de lo económico no mejora: este año, ya no solamente es mala la evaluación presente, sino es mala la expectativa.
-Hoy prevalecen los pesimistas respecto al futuro.
– Claro. En la primera mitad de la gestión de Milei prevalecía la mirada positiva de cara al futuro. Entonces, uno podría preguntarse cómo está estable el acompañamiento de la gestión y la intención de voto, si la valoración de lo económico sigue muy mal y no hay una recuperación desde abril. Bueno, hay un grupo de acompañamiento que no se sostiene con la satisfacción del resultado ahora, sino por la expectativa de que la situación va a mejorar, y no están modificando hasta ahora su opinión.
-Y con estos números, ¿Milei podrá reelegir?
-Si hoy hubiera una elección, podría reelegir. Porque está fidelizando bastante bien ese acompañamiento en votos, como sucedió con el kirchnerismo. Milei, como Cristina en su momento, está entre los que mejor transforman la imagen positiva en votos. Además, ese 60 y pico por ciento de descontento con el Gobierno no lo capitaliza la oposición. Eso hace que hoy el oficialismo lidere la intención de voto respecto al peronismo (el segundo espacio), por una diferencia de 6 a 7 puntos. Entonces, no son los 10 que necesita para ganar en primera vuelta, pero cuando uno proyecta a los indecisos, que obviamente son muchos porque falta mucho para la elección, el Gobierno amplía un poco más la diferencia y no está muy lejos de eso.

-O sea, ¿lo ve con chances de ganar en primera vuelta?
-Depende de la situación económica. Si la gente mejora o considera que está mejor desde hoy hasta la elección, tiene una alta probabilidad de ganar en primera vuelta. Si la gente considera que está peor, tiene altísima probabilidad de ir a un balotaje. Y ahí la gran cuestión es qué va a pasar con el núcleo blando que acompaña a Milei. El tiene unos 25 puntos de núcleo duro, ese piso lo va a tener. El tema es que antes también tenía un 25% de núcleo blando, que ahora bajó a 15%, tras la caída de febrero y marzo. ¿Qué pasa si ese 15%, que aún tiene expectativa de que va a mejorar, después considera que no mejora? Esa es la gran cuestión, la gran incertidumbre de acá al año que viene.
-¿El desafío entonces es más económico que político? ¿Depende más de cómo le vaya a la economía de que aparezca un rival que genere expectativas?
-Los dos temas están vinculados. Yo te diría que más que la aparición de un candidato, lo que sí va a influir políticamente es la conformación de la oposición, en qué medida está fragmentada. Una cosa es que haya un solo peronismo y otra cosa que haya dos propuestas peronistas. Una cosa es que haya un peronismo fuerte y pequeños espacios y otra cosa que se conforme un tercer espacio producto de peronistas no kirchneristas, exCambiemos, exMilei.
-¿Entonces, la idea de eliminar o suspender las PASO como estrategia del Gobierno está bien?
-Si, eso es evidentemente funcional al Gobierno. Pero volviendo a la oferta opositora, no veo que mágicamente aparezca alguien. Lo que sí puede suceder es que si lo económico no mejora la gente busque a ese alguien. Entonces, ahí incluso le asignarán a ese candidato características que no tiene. Este año no lo veo. Eso lo pensará la sociedad cuando se vaya acercando la elección 2027 y tenga que dirimir si va a querer la continuidad o no de Milei. Por eso, desde la óptica de lo económico, tiene razón Milei cuando dice “yo compito contra mi gestión”. Es verdad. A partir de la valoración que haga la sociedad de la gestión va a definir si quieren acompañar a Milei versus todo el resto o decide apoyar a otro espacio político.
-Ahí se da una particularidad. Porque mucha gente demanda un cambio y algo nuevo, pero el que mejor mide de la oposición es Kicillof, que ya tiene más de seis años como gobernador de la principal provincia del país y fue ministro de Economía de Cristina.
-La vocación de cambio existe. Esa idea de que las cosas cambien es lo que le permitió ganar a Milei y hoy sigue vigente. En una medición reciente, llevé a los entrevistados al 2023 y les pregunté: “Si usted tuviera que volver a elegir entre un cambio aunque no sepa hacia dónde va o la continuidad, ¿qué elige?”. Y el 54% eligió cambio, pese a que hoy, en lo económico, la situación está muy mal evaluada. Obviamente que Milei hoy no tiene ese 54%, que se asemeja al porcentaje que sacó el balotaje; si no, estaríamos hablando de que arrasa en la primera vuelta. Pero la vocación de cambio está y es una dificultad que puede tener Kicillof o un candidato del peronismo.
-También es interesante que la gente siga demandando cambios y candidatos nuevos para enfrentar a Milei, pero cuando se mide a outsiders como Dante Gebel, Jorge Brito o Daniel Hadad, por ahora miden mal.
-En una encuesta nacional, todos estos dirigentes que mencionás tienen bajo nivel de conocimiento. Por ahí algunos tienen trayectorias profesionales como Hadad, pero no significa que la gente los conozca y mucho menos que los conozca lo suficiente como para decidir que puede ser un buen candidato a presidente. Entonces, de tener un leve conocimiento de un profesional a votarlo a presidente hay un trecho demasiado largo. Nosotros estamos estudiando muy a fondo la cuestión de la potencialidad de una tercera posición, a pesar de que en los cuadros de intención de voto no lo vemos aún.
-¿Sería una tercera posición con un candidato nuevo o la histórica avenida del medio con políticos moderados que hasta ahora no funcionó?
-Pienso más en un candidato nuevo. Algo que no sea ni el mileísmo ni el kirchnerismo. La potencialidad de eso hoy, por el bajo nivel de conocimiento que puede tener cualquiera de esas opciones, no mide nada. Ahora, cuando vos le describís al entrevistado las potenciales características que podría tener ese tercer espacio, tiene una potencialidad importante. Puede aspirar a llegar a una elección como la PASO del 2023, con tres espacios que tuvieron una primaria con diferencias de uno o dos puntos entre sí. Si la economía hace caer a Milei a su núcleo duro y el kirchnerismo no le permite crecer al peronismo, con la sumatoria del resto, un tercer espacio puede aspirar a meterse en un balotaje. No hay nombres hoy que puedan ni cerca llegar a eso, pero la potencialidad del tercer espacio está claro.
-Otras veces también se habló de eso en la previa y no pasó.
-Massa llegó a tener el 22% en el 2015… Hay que ver cómo incide el desinterés por la política. Los ausentes en las elecciones cada vez son más. Un desafío que tiene ese tercer espacio para llegar a esa paridad con el mileísmo y el peronismo es que vuelvan a votar parte de los que han dejado de votar. Sin eso, es muy difícil que puedan equipararse.

-El eslogan de “Cristina candidata” que agita La Cámpora, ¿beneficia al Gobierno?
-Si ella pudiera ser candidata y fuera a una interna que divida al peronismo, obviamente le conviene a Milei. Salvo que vaya a una interna con Kicillof y hasta un tercer candidato peronista en una PASO y eso le dé al peronismo una suma que en el total equipare al Gobierno… Pero parece muy difícil que legalmente pueda ser candidata.
-Hace tiempo que Kicillof hace gestos para diferenciarse de Cristina. Desde La Cámpora lo acusan de traidor y dicen que no tiene nada que ver con ella. ¿Para la gente son diferentes?
-No, para la gente son lo mismo. Y eso para él es un beneficio, porque retiene el voto de Cristina. Por eso es muy difícil ganarle una primaria a Kicillof.
-El gobernador tiene un piso alto, como tenía Cristina, pero también puede tener un techo bajo y que eso le impida ganar un balotaje. ¿Qué puede hacer Kicillof desde el discurso o el armado para romper ese límite?
-Es su gran desafío y hasta ahora no mostró mucho. Está bien que no estamos en campaña y él tampoco ha definido su candidatura. Pero podría dar señales en opiniones sobre distintas cuestiones de que el Kicillof de hoy representa algo más que el Kicillof de antaño. Es un dirigente joven, está bien posicionado y por ahí no tiene un techo tan bajo como el de Cristina. Pero pensando en un potencial balotaje, él necesita representar algo mucho más amplio que el kirchnerismo, inclusive que el peronismo. En ese sentido tenés que pensar en las preocupaciones de los que no les interesa la política, de los que votan por su conveniencia personal y buscan al que represente mejor el futuro.
-También se debate bastante sobre el estilo de Milei. Sobre esta idea de gritar o insultar cuando necesita fidelizar al núcleo duro y mostrarse más calmo cuando hay que sumar apoyo blando. Pensando en su reelección, ¿sirve un Milei más moderado?
-Mirá, el principal factor por el cual la gente va a decidir acompañar o no a Milei es la realidad de su día a día más que sus formas. Pero si vos estás en duda sobre acompañar o no, y a eso se le suman las formas que no te gustan, obviamente que no lo ayuda a Milei. También es cierto que Milei representó el enojo contra el status quo, contra los que mucha gente considera responsables de la situación actual de Argentina: la política, algunos empresarios, el periodismo y otros factores de poder. Pero la gente ahora dice: “OK, por eso te votamos en el 2023, por eso te votamos en el 2025. Pero si la situación económica no mejora, vos también sos parte de ese status quo“. Milei ganó por la economía y seguramente el año que viene se va a definir por la economía.
-Se habló bastante en estos días de una eventual candidatura de Mauricio Macri, que parecería que podría hacer más daño para evitar un triunfo de Milei que para pelear realmente el poder. ¿Lo ve así?
-Sí, absolutamente. Si bien falta un año y todo puede cambiar, Macri sigue teniendo un desgaste importante que le quedó después de su gestión. Con lo cual es difícil imaginarse que él lidere un espacio ganador de la elección. Pero tiene un piso de acompañamiento que estamos viendo en 7 u 8 puntos, que puede dificultar muchísimo la probabilidad que Milei gane en primera vuelta.