Movimientos preelectorales en la Ciudad. Tanto La Libertad Avanza como el PRO, mientras sigue conversando sobre un posible acuerdo, comenzaron a moverse sigilosamente apuntando a generar volumen político. En el caso del oficialismo, la jefe porteña, Pilar Ramírez, presidenta de LLA porteña y dirigente de máxima confianza de Karina Milei, decidió avanzar con una serie de recorridas que incluirán, desde la semana que viene, a los ministros nacionales.
En silencio, Ramírez viene generando reuniones y recorridas en todas las comunas con referentes territoriales. A varias de ellas sumó a Patricia Bullrich y a Federico Sturzenegger. La exministra de Seguridad encabezó la boleta de senadores el año pasado y el ministro de Desregulación estuvo cerca de la lista a legisladores porteños pero decidió quedarse en el gabinete nacional.
Ahora, la semana que viene Luis “Toto” Caputo estará junto a la jefe porteña en la inauguración de la sucursal 100 de la cadena Lucciano’s, donde recorrerán juntos las instalaciones de la heladería y café acompañados por su dueño. Además, la propia Karina Milei visitará la fábrica Fontenla, famosa por sus sillones, en el sur de la Ciudad.
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A ellos se le sumarán Diego Santilli, quien prosigue con su proyecto bonaerense pero conoce bien la Capital Federal, y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien también comprometió su presencia en una actividad en territorio porteño.
Ramírez aparece en todos los ensayos políticos que incluyen un acuerdo con el PRO. Pero la diputada, que además preside el bloque de LLA en la Legislatura porteña, sigue con la idea de que los libertarios sigan creciendo en CABA para luego, de ser necesario en el marco de una estrategia nacional, sentarse a negociar.
Por su lado, el PRO comienza a ponerse en movimiento. En la mesa chica política (que sumó a Cristian Ritondo junto a Daniel el “Tano” Angelici) que se reunió a mitad de semana, Jorge Macri decidió acelerar su proyecto reeleccionista basado en continuar con actividades de cercanía, los operativos en villas y desalojos, el plan “Prioridad porteña” y un especial hincapié en el segmento de adultos mayores.
Esta semana le tocó a La Carbonilla, un asentamiento en La Paternal, donde un mega operativo conducido por el secretario de Seguridad, Maximiliano Piñeiro, junto al ministro Horacio Giménez, clausuró dos corralones ilegales de materiales. Es exactamente lo mismo que viene ocurriendo en la villa 31. “Ley y orden” terminan todos los mensajes del jefe de Gobierno con videos sobre los operativos.
El otro hito es el plan para que los porteños estén siempre primeros en cualquier servicio que otorgue la Ciudad. El porcentaje de turnos otorgados a porteños pasó del 55% al 71% en el área de Salud, donde Fernán Quirós podrá mostrar a fin de año un récord en inversiones sanitarias que van desde los grandes hospitales a los centros de atención primaria con un total de 500 obras. El jueves Quirós inaugura uno de esos centros de salud en Colegiales con el propio jefe comunal.
El tercer eje es clave: los adultos mayores, históricos votantes del PRO y de los Macri. Allí la subsecretaria del área, Mercedes Joury, viene trabajando con los centros de jubilados, donde Jorge Macri suele concurrir, al menos, una vez cada quince días. Y en muchos casos lo hace acompañado de su mujer, Belén Ludueña. Desde la economía plateada (para incentivar el trabajo después de los 60) hasta las actividades recreativas y culturales, la Ciudad viene trabajando fuerte el segmento.
Aunque no todos son proyectos prósperos en el Gobierno porteño: en Uspallata crece la bronca con el instagramer Pablo Bereciartúa, ministro de Movilidad, quien volvió a demorar la adjudicación de la línea F por tercera vez y aún no termina la tan mentada cárcel de Marcos Paz. Eso sí: sigue levantando carteles ilegales de estacionamiento.
Con todo, en el almuerzo semanal del gabinete porteño el comentario generalizado fue la charla entre Karina Milei y Mauricio Macri. Se habían enterado, como casi todos, por los medios de comunicación de que comenzaba una etapa de diálogo y negociación. Pero pocos contaban con más información. Y el jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny, se fue un rato antes que el resto de los ministros del restaurant con apellido francés donde degustaron las delicias europeas.