La creciente tensión en Cisjordania está provocando choques entre Estados Unidos e Israel, socios históricos en Medio Oriente. Desde el pasado domingo, un grupo de colonos judíos ortodoxos fuertemente armados mantiene bajo asedio diversas viviendas palestinas en la localidad de Qusra, cercana a Naplusa, en una incursión violenta que obligó al gobierno israelí a desplegar tropas en la zona para intentar contener la escalada de violencia.
El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, calificó la ofensiva de los colonos judíos como un “horrible acto de terrorismo”, ejerciendo una inédita presión pública sobre el Ejecutivo de Benjamin Netanyahu para frenar el hostigamiento.
Este episodio evidencia la creciente impunidad de los grupos radicales en territorio ocupado y profundiza las fricciones bilaterales entre ambos aliados frente al deterioro del orden en la región.
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“Las acciones de quienes llevaron a cabo este horrible acto de terrorismo destinado a intimidar y acosar a esta familia son repugnantes. No hay excusa para un comportamiento tan propio de matones”, afirmó Huckabee. Sus declaraciones resultan especialmente llamativas, ya que Huckabee, pastor evangélico y figura cercana al movimiento de colonos, ha respaldado en el pasado los asentamientos israelíes en Cisjordania.
Entre las propiedades afectadas por la incursión de los ortodoxos judíos figura la de un palestino-estadounidense, motivo por el cual se cree que intervino Washington. Los residentes aseguran que han quedado aislados y sin acceso a alimentos ni a otros suministros básicos.
El ejército israelí envió el miércoles tropas a la zona y retiró una carpa instalada por los colonos, pero testigos aseguraron que éstos permanecieron en el lugar y continuaron el bloqueo. Posteriormente, las fuerzas armadas anunciaron el despliegue de un nuevo batallón para tratar de restablecer el orden.
La ONU pidió a Israel que “respete las obligaciones que les incumben en virtud del derecho de ocupación, a fin de garantizar la seguridad de la población palestina local”.
Más asentamientos. Poco después de las declaraciones del embajador estadounidense, varios dirigentes israelíes, incluido el ministro de Defensa, Israel Katz, acudieron al asentamiento de Ganim, en el norte de Cisjordania, que fue reinaugurado este jueves incrementando la polémica. Ganim fue uno de cuatro asentamientos desmantelados en 2005.
Tres de estos asentamientos fueron reconstruidos bajo el actual gobierno de Netanyahu, en un contexto de aceleración de la expansión de las colonias israelíes y de legalización de puestos avanzados levantados sin autorización oficial.
“Hemos regresado a Ganim y hemos regresado para quedarnos”, declaró durante la ceremonia el ministro de Defensa, Israel Katz. Actualmente, más de 500.000 israelíes viven en asentamientos en Cisjordania, considerados ilegales según el derecho internacional, en un territorio habitado por cerca de tres millones de palestinos.