El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, defendió este jueves el programa económico del Gobierno y reconoció que el despegue de la inversión requiere más tiempo. Ante empresarios y economistas, atribuyó esa demora a las dificultades de acceso al crédito de los sectores llamados a liderar el crecimiento y pidió sostener las reformas.
Durante su exposición en el 16° Foro ABECEB, realizado en el Faena Art Center, el funcionario comparó el proceso argentino con las transformaciones de China, Corea del Sur, Singapur y Taiwán. Según planteó, esas experiencias tampoco registraron un salto inmediato de la inversión después de sus reformas, sino una expansión gradual que se aceleró con los años.
“Estamos contentos con el avance que hemos tenido”, sostuvo Sturzenegger, quien ratificó la apertura comercial, la desregulación y el ordenamiento fiscal como ejes de la gestión.
La explicación de Federico Sturzenegger sobre la demora de las inversiones Para desarrollar su argumento, el ministro recurrió a un trabajo de los economistas Francisco Buera y Yongseok Shin sobre las economías asiáticas. El análisis describe cómo las restricciones financieras pueden demorar el traslado de recursos desde actividades menos productivas hacia otras con mayor potencial.
Sturzenegger explicó que las empresas que deben expandirse necesitan financiamiento, pero muchas todavía no cuentan con el patrimonio o las garantías suficientes para acceder al crédito. Por eso, primero deben acumular recursos propios antes de invertir a una escala mayor.
“Las subsidiadas previamente se achican, las productivas tardan, la productividad de la inversión sube lento”, resumió.
El funcionario vinculó ese proceso con las oportunidades de la Argentina en energía, minería, agro y economía del conocimiento. Desde su perspectiva, la demora en la respuesta de la inversión no justifica modificar la orientación del programa, sino sostener las condiciones necesarias para que esos sectores puedan desarrollarse.
“Argentina necesita durante muchos años hacer las cosas bien, que es cumplir los contratos y extender el ordenamiento de las cuentas fiscales, algo que no es fácil. Se necesita mucho tiempo”, afirmó.
Apertura comercial y exportaciones, los resultados que destacó el ministro En su balance, Sturzenegger mencionó la baja de la inflación, la caída de la pobreza, el crecimiento del Producto Interno Bruto y el aumento del volumen exportado. También destacó la expansión minera y las mejoras en la productividad.
El ministro atribuyó parte de esos resultados a los cambios regulatorios en hidrocarburos y a la apertura de las exportaciones energéticas. Según las proyecciones que presentó, las ventas externas del sector podrían alcanzar los u$s50.000 millones en pocos años, mientras que las exportaciones mineras llegarían a u$s45.000 millones en una década.
También aseguró que el Ejecutivo avanzó más en la apertura económica durante los últimos seis meses que en las últimas tres décadas, y reafirmó que el Estado debe concentrarse en mantener sus cuentas ordenadas y dejar espacio a la actividad privada.
“El resto lo van a hacer ustedes”, señaló ante los empresarios, a quienes identificó como los responsables de generar riqueza. “Hay que remar como los noruegos, hacer y hacer y que la ansiedad no te maree respecto de lo que es importante y relevante”, expresó.
José Luis Daza admitió que esperaba una recuperación más fuerte En el mismo encuentro, el viceministro de Economía, José Luis Daza, reconoció que la actividad mostró un desempeño inferior al que había previsto. “Yo esperaba un crecimiento más alto”, afirmó, aunque sostuvo que el proceso mantiene la dirección correcta.
El funcionario señaló que la recuperación del crédito y la baja de tasas observadas entre febrero y junio fueron interrumpidas por un cambio en las condiciones financieras. “A partir de julio tuvimos un shock de tasas. Indudablemente, eso tuvo un efecto”, admitió. Daza también relacionó las dificultades para elevar la inversión con la incertidumbre sobre la continuidad de las reglas económicas, y planteó que la historia de inestabilidad argentina lleva a los inversores a exigir mayores garantías antes de comprometer capital a largo plazo.