El legado de Manuel Antín y una generación que transformó el cine argentino

8 Min Read
El legado de Manuel Antín y una generación que transformó el cine argentino

Diego Sabanés explicó que el libro dedicado a Manuel Antín nació con la intención de reconstruir una trayectoria que excede ampliamente su obra cinematográfica. A partir de conversaciones con el director y de una extensa investigación de archivo realizada junto a María Ángel Fernández, el trabajo busca recorrer los múltiples ámbitos en los que Antín desarrolló su actividad y recuperar el legado de una figura central de la cultura argentina.

En diálogo con +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Sabanés destacó que el recorrido incluye su vínculo con el cine, la poesía, el teatro independiente, la gestión cultural y la formación de nuevas generaciones de realizadores. También recupera materiales como la correspondencia entre Manuel Antín y Julio Cortázar, considerada por el autor uno de los documentos más valiosos de la investigación.

Una trayectoria que necesitaba una “enciclopedia”

Para Sabanés, la dimensión de la trayectoria de Antín hacía insuficiente cualquier abordaje limitado exclusivamente a su trabajo como director de cine. El cineasta también tuvo un papel destacado en la gestión cultural, especialmente durante el retorno de la democracia, cuando estuvo al frente del Instituto de Cine, y posteriormente con la fundación de la Universidad del Cine.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

“Manuel necesitaba casi una enciclopedia porque es alguien que ha transitado por tantos lugares, ha trabajado con tanta gente y ha hecho tantas cosas”, afirmó Sabanés.

El libro también recupera aspectos menos conocidos de su recorrido, como su relación con el teatro independiente y su vínculo con la poesía. Antes de dedicarse al cine, Antín publicó varios libros de poesía, una faceta que, según Sabanés, no suele ocupar un lugar central en los relatos sobre su trayectoria.

La investigación combinó las conversaciones mantenidas con Antín y el trabajo sobre documentación de archivo. Para sus autores, esa metodología permitió acercarse a los diferentes mundos que atravesó el cineasta.

“Era un poco asomarse a muchos mundos, no uno solo”, explicó Sabanés.

Una generación que abrió nuevos caminos

Uno de los aspectos centrales del legado de Antín fue su capacidad para tender puentes entre generaciones. Sabanés destacó especialmente el papel que tuvo la creación de la Universidad del Cine en la formación de nuevos directores y en la renovación del lenguaje cinematográfico.

Aunque las nuevas generaciones filman de una manera diferente a la de los directores de los años 60 debido a los cambios tecnológicos y de época, Sabanés considera que existe una continuidad en la mirada.

“Manuel incentivaba mucho a que cada director encontrara… su propia política”, señaló.

El guionista explicó que Antín formó parte de la generación de cineastas argentinos que comenzó a realizar sus primeras películas durante la década del 60. Sin embargo, el propio director cuestionaba que pudiera hablarse de una generación organizada, ya que no existía un manifiesto ni una estructura común.

Aun así, Sabanés sostiene que aquellos directores compartían determinadas inquietudes y que Antín supo comprender que, décadas más tarde, aparecería una nueva generación que necesitaría expresarse a partir de otras herramientas.

El vínculo entre tradición y nuevas tecnologías

Según Sabanés, Antín entendió que los cambios tecnológicos y legislativos podían abrir una oportunidad para nuevos realizadores. Su aporte no habría consistido solamente en conservar un legado, sino también en ponerlo a disposición de quienes comenzaban a filmar.

El director consideró que Antín comprendió que la experiencia acumulada por los cineastas de los años 60 podía servir como aprendizaje para los realizadores que surgieron posteriormente.

“Había un legado, un aprendizaje por el que ellos en los 60 habían pasado, que le iba a servir a esa nueva generación”, sostuvo.

Para Sabanés, el desarrollo posterior de numerosos directores surgidos de ese ámbito terminó demostrando el valor de aquella apuesta. La diversidad de miradas que caracteriza al cine argentino contemporáneo sería, en parte, una consecuencia de ese espacio de formación.

“Yo creo que la historia le dio la razón, porque hay un montón de directores ahora muy diferentes entre sí que han surgido de ese camino que abrió él”, afirmó.

Antín y Cortázar: el diálogo entre dos mundos

Otro de los capítulos destacados de la trayectoria de Manuel Antín fue su relación con Julio Cortázar. El cineasta llevó al cine obras del escritor y mantuvo con él una extensa correspondencia que, según Sabanés, constituye uno de los materiales más valiosos recuperados durante la investigación.

“Son extraordinarias y yo creo que son uno de los testimonios más ricos que nos ha dejado la segunda mitad del siglo XX de colaboración entre dos personas con sus mundos propios”, destacó.

Las cartas muestran, según explicó, una relación en la que ambos podían mantener posiciones diferentes sin que eso afectara la admiración y el afecto que sentían mutuamente.

Sabanés remarcó que Antín y Cortázar no siempre coincidían y que incluso llegaron a criticarse. Sin embargo, la posibilidad de sostener un diálogo profundo a pesar de las diferencias aparece, para el director, como uno de los aspectos más interesantes de esa relación.

La capacidad de admirar una idea diferente

A partir del vínculo entre Antín y Cortázar, Sabanés también planteó una reflexión sobre el presente. En su lectura, aquellas cartas muestran una forma de intercambio intelectual basada en la posibilidad de escuchar y valorar una posición diferente.

“Con un amor incondicional y con mucha admiración de uno por el otro y eso creo que es genial, la capacidad de admirar la idea diferente, que es algo que como sociedad estamos perdiendo, lamentablemente”, afirmó.

Para Sabanés, ese aspecto de la relación entre ambos trasciende la anécdota histórica y adquiere una dimensión contemporánea. En tiempos de discusiones cada vez más polarizadas, la correspondencia entre Antín y Cortázar aparece como un ejemplo de cómo dos personas pueden discrepar, cuestionarse y, al mismo tiempo, conservar el respeto y la admiración mutua.

El libro busca así reconstruir no solo la obra de Manuel Antín, sino también los vínculos, las ideas y los espacios culturales que atravesaron su vida. Desde el cine y la poesía hasta la formación de nuevas generaciones y su diálogo con figuras como Cortázar, el recorrido propone recuperar la dimensión múltiple de una figura fundamental de la cultura argentina.

Share This Article
Leave a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *