El secretario de Política Económica, José Luis Daza, planteó que uno de los principales desafíos que enfrenta la Argentina es recuperar la confianza de la población en el sistema financiero y lanzó una fuerte definición para describir la magnitud del problema: sostuvo que muchos argentinos están dispuestos a asumir el riesgo de trasladar grandes cantidades de efectivo antes que depositar sus dólares en un banco.
Durante su participación en Experiencia IDEA Rosario, Daza relató que días atrás, mientras se encontraba en Nueva York, vio la noticia de una mujer que llevaba dinero en efectivo para comprar un departamento y sufrió el robo de la mochila en la que transportaba los fondos.
“A mí muchos amigos me han dicho: ‘Yo tuve que comprar un departamento, fui con chaquetas especiales, tuve que poner la plata por acá y por allá porque te pueden robar’. ¿Ustedes se dan cuenta de la locura de esto?”, planteó.
Y agregó: “La gente está más dispuesta a arriesgar que la robe un motochorro a poner la plata en el sistema financiero”.
Para el funcionario, detrás de ese comportamiento se encuentra el historial de crisis financieras que atravesó el país. “No quieren poner la plata en el sistema financiero por la historia de corralitos, del Plan Bonex, de reestructuraciones”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que existe una desconfianza hacia el Estado que llevará tiempo revertir. “Una señora le tiene más miedo al Estado argentino y a poner los dólares en el sistema financiero formal que a que se los roben los motochorros. Es increíble”, señaló.

El desafío de reconstruir la confianza
Daza aseguró que recuperar la credibilidad del sistema financiero será un proceso gradual y vinculó ese objetivo con las decisiones adoptadas por el Gobierno desde el comienzo de la gestión de Javier Milei.
En particular, destacó que la administración libertaria evitó una reestructuración de la deuda en pesos pese al complejo escenario financiero que, según describió, recibió en diciembre de 2023.
“Todos nos enfocamos mucho en la extraordinaria hazaña de haber sido capaces de resolver el déficit fiscal en un mes”, afirmó, pero consideró que fue igualmente relevante “no haber defaulteado la deuda local el día uno”.
El funcionario elogió especialmente al ministro de Economía, Luis Caputo, por el manejo de ese escenario. “Yo, si me hubieran puesto de ministro de Economía, habría volado por los aires”, sostuvo. Y agregó que “prácticamente todos los economistas del establishment” habrían tenido dificultades para administrar una situación que calificó como “increíblemente difícil”.
Según Daza, evitar una reestructuración forzada, una aceleración inflacionaria o una ruptura de contratos fue un primer paso para que los argentinos vuelvan gradualmente al sistema financiero.
“El no haber hecho un ajuste impuesto por el mercado, con reestructuración y con hiperinflación, es un paso adelante para formalizar el mercado financiero, para que la gente poco a poco empiece a confiar y no necesite ir a pagar con la plata en una mochila”, sostuvo.
La economía informal funcionó como una “válvula de escape”
El secretario de Política Económica reconoció, de todas formas, que el sistema financiero argentino continúa siendo una de las principales debilidades estructurales del país.
“Queremos tener el sistema tributario más efectivo y eficiente del mundo. Queremos tener un mercado laboral todavía mucho más eficiente y flexible. Queremos tener un sistema financiero que hoy no tenemos. Es una tragedia, no tenemos un sistema financiero”, aseguró.
También señaló como uno de los problemas centrales el elevado nivel de informalidad laboral y estimó que cerca del 45% de la población trabaja por fuera del circuito formal.
Según explicó, la economía informal funcionó como una “válvula de escape” durante el proceso de ajuste, al absorber trabajadores que de otra manera podrían haber quedado desempleados. Sin embargo, remarcó que también genera mayores costos y presión tributaria sobre quienes permanecen dentro del sector formal.
“Tenemos un sistema impositivo y de reglas laborales que hacen prácticamente imposible contratar trabajadores. Eso lo tenemos que resolver”, sostuvo.
Daza anticipó una economía más sólida de cara a 2027
Más allá de los desafíos estructurales, Daza se mostró optimista sobre las perspectivas macroeconómicas de la Argentina y descartó que una elección genere por sí misma las condiciones para una nueva crisis.
“Las elecciones no generan crisis. Lo que genera crisis son, número uno, desequilibrios macro y, número dos, la posibilidad de un quiebre en el régimen que se está imponiendo”, explicó.
En ese sentido, aseguró que el país podría llegar a los próximos comicios con una situación considerablemente más robusta que en procesos electorales anteriores.
“Por primera vez desde que yo vengo trabajando con Argentina, hace más de tres décadas, vamos a llegar a una elección con superávit externo, superávit de cuenta corriente, superávit fiscal, con los bancos totalmente calzados y sobrecapitalizados, comprando reservas, no vendiendo reservas, con la inflación cayendo y con la economía creciendo”, enumeró.
“Desde el punto de vista macro, estoy sumamente tranquilo, muy confiado, y creo que se vienen noticias muy positivas por todos los frentes”, agregó.
Daza también anticipó que el Gobierno buscará profundizar la acumulación de reservas antes de las elecciones de 2027. “De acá a la elección vamos a comprar por lo menos US$ 10.000 millones más”, proyectó. Según sostuvo, eso permitiría llegar a los comicios con un colchón de reservas considerablemente mayor al disponible durante la turbulencia del año pasado.
Asimismo, estimó que el superávit comercial podría rondar los US$ 25.000 millones este año y ser todavía mayor durante 2027.
“Argentina tiene para crecer a más”
El funcionario también trazó un escenario optimista para el crecimiento de mediano plazo y consideró que el atraso acumulado durante las últimas décadas representa, paradójicamente, una oportunidad para acelerar la inversión.
“Solamente si dejamos de hacer las chambonadas y las locuras que hicimos en los últimos 30 años, vamos a crecer a tasas del 4% al 4,5%. Pero tenemos para crecer a más”, afirmó.
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Daza sostuvo que la Argentina cuenta con una combinación particular entre recursos naturales, capital humano y un bajo nivel de inversión acumulada que podría favorecer un proceso de convergencia con economías más desarrolladas.
Sin embargo, volvió a marcar como contracara el deterioro que encontró al regresar al país.
“Tenemos un capital humano de país desarrollado, de élite, y tenemos una infraestructura física y un stock de capital y tecnología comparable —no se ofendan— a países africanos”, afirmó.
Para Daza, justamente esa brecha abre espacio para un fuerte proceso inversor en los próximos años. “Pocos países tienen las condiciones iniciales como las que tiene Argentina hoy. La clave es perseverar, seguir por el rumbo, fijar reglas. Sabemos cómo deben ser, no hay que redescubrir la rueda”, concluyó.
FN