La Argentina dio un nuevo paso para ampliar la disponibilidad de órganos destinados a trasplantes. El Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) aprobó un protocolo nacional para utilizar la perfusión regional normotérmica en procesos de donación en asistolia controlada.
Esta estrategia permite preservar los órganos después de la muerte “circulatoria” y, al mismo tiempo, evaluar en quirófano si el órgano mantienen condiciones adecuadas para ser implantados. Según afirmó el ministro de salud Mario Lugones “este avance es el resultado del trabajo del Incucai junto con especialistas y equipos de procuración de todas las provincias. Es una innovación médica que se traduce en más oportunidades de vida para los argentinos”.
La diferencia con la procuración convencional está en lo que ocurre después de constatar la muerte.
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En la donación en asistolia controlada, el fallecimiento se produce por el cese irreversible de la función circulatoria luego de la adecuación del esfuerzo terapéutico. Con este sistema de circulación extracorpórea es posible restablecer de manera controlada el flujo sanguíneo y aportar oxígeno a determinadas regiones del cuerpo, manteniendo los órganos a una temperatura cercana a la fisiológica.
El procedimiento no revierte la muerte ni restablece la circulación cerebral: su objetivo es preservar y evaluar los órganos que podrían ser trasplantados.
Récord: se superó la cifra histórica de donantes de órganos y de trasplantes
El nuevo protocolo establece criterios comunes para la utilización de la técnica en todo el país y contempla modalidades: abdominal, torácica y toracoabdominal. La consecuencia es qeue este formato médico amplía la posibilidad de obtener -además de riñones- órganos como hígado, páncreas, corazón y pulmones a partir de donantes en asistolia controlada.
También fija requisitos para la selección de donantes y receptores, las condiciones técnicas, las responsabilidades de los equipos, la capacitación del personal y las medidas destinadas a garantizar la seguridad y trazabilidad del procedimiento.
Historia del procedimiento en Argentina
En la Argentina, la donación en asistolia comenzó a desarrollarse en los últimos años y recibió un marco específico en 2023. Desde entonces, la mayor parte de los procedimientos estuvo orientada a la obtención de riñones. Según datos del Incucai, desde 2018 se registraron 198 procesos de donación en asistolia controlada y, en lo que va de 2026, ya se habían realizado 58. La PRN, por su parte, comenzó a utilizarse en el país en 2024 y hasta ahora había sido aplicada en 35 procesos.
La técnica no es experimental en el sentido estricto de la palabra.
Esta opción tiene antecedentes de utilización clínica en Europa y Estados Unidos, y España es uno de los países que más desarrolló la donación después de la muerte circulatoria. Estudios publicados en revistas científicas encontraron que la PRN puede mejorar la utilización de órganos y los resultados de determinados trasplantes. En un estudio español sobre 803 trasplantes hepáticos de donantes en asistolia, por ejemplo, la perfusión normotérmica se asoció con menores riesgos de complicaciones biliares, pérdida del injerto y muerte del paciente frente a la técnica convencional de recuperación rápida.
También existen resultados alentadores para otros órganos. Investigaciones españolas describieron la utilización de PRN toracoabdominal para recuperar simultáneamente corazones y órganos abdominales de donantes en asistolia, mientras que otros trabajos estudiaron su aplicación en pulmones. Estos antecedentes explican por qué la estrategia es considerada una herramienta para ampliar el número de órganos potencialmente trasplantables, aunque sus resultados dependen de la selección del donante, los tiempos de isquemia, la experiencia de los equipos y la infraestructura disponible.