El gobierno de Javier Milei tiene pendiente la aprobación del Tratado de Cooperación en Materia de Patentes, más conocido como “PCT” cuya aprobación quedó demorada en la Cámara de Diputados desde mayo pasado, cuando en medio de presiones cruzadas las comisiones de Relaciones Exteriores, Legislación General e Industria lograron dictamen de mayoría.
Según pudo saber PERFIL, un sector del oficialismo evalúa llevarlo al recinto el próximo 26 de agosto cuando La Libertad Avanza tiene planeado convocar a sesión para tratar otras iniciativas importantes, como la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) que fue anunciada en cadena nacional por el Presidente. Sin embargo, en la Mesa Política ponen en duda esa certeza porque temen que no llegarán con los votos.
Las dudas dentro del Gobierno reflejan el estado asambleario que hay sobre el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Si el texto llega el 26 de agosto al recinto de la Cámara Baja sería una validación para el ministro, que quedó duramente golpeado tras el traspié del jueves en el Senado y la ferozmente amputada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Las dudas de la Mesa Política van de la mano del malestar que respiran sus miembros sobre la estrategia elegida y la preocupación de repetirla. Antes de la decisión final, “El Coloso” será convocado por esa instancia que lidera Karina Milei (ver pág. 2),
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El nuevo impulso a la adhesión del PCT se dio luego de que el Gobierno argentino alcanzase un Acuerdo Comercial con la administración de Donald Trump y fuese anunciado el pasado 5 de febrero.
Un dato clave para que el tratamiento de la adhesión al PCT vuelva a ser impulsado por la Casa Rosada es que la administración de Trump, resolvió cuestiones tarifarias en materia de comercio exterior.
El Gobierno norteamericano se vio forzado a reembolsar fondos a empresas importadoras por decisión de la Corte Suprema de dicho país, y además readecuó el cuadro tarifario.
La Casa Rosada esperaba a la resolución de la cuestión para volver insistir en la adhesión, luego de las fricciones que se generaron entre el Canciller Pablo Quirno y el ministerio de Desregulación, por la celeridad en la aprobación.
Esta semana, hubo funcionarios de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) visitando Buenos Aires. Más precisamente, su Directora de Asuntos Jurídicos, Loreto Bresky. La OMPI es la encargada de administrar y gestionar el PCT a nivel global con sede en Ginebra.
Funcionarios del más alto nivel de la gestión libertaria mantienen diálogo con Bresky. Hubo también reuniones en la semana que concluyó y es en ese marco que en el oficialismo entienden estarían las condiciones dadas para avanzar con la aprobación de la adhesión. Pese a las voluntades, deberá ser acordado en el marco de la Mesa Política que este jueves sufrió un duro revés en el Senado.
Esta vez, sería con un dato novedoso. Cilfa, la cámara empresaria que nuclea a laboratorios de origen nacional dieron el visto bueno para la aprobación del dictamen con “reserva del Capítulo II”, lo que obligará a que vuelva al Senado.
En contrapartida, Ceame, la cámara que nuclea a los laboratorios de origen extranjero ha sido históricamente promotor de la adhesión al PCT.
Las expectativas están puestas en que durante el mes de septiembre sea ratificado en la Cámara alta (fue aprobado en 1998) y desde hace décadas quedó pendiente de ratificación en la Cámara baja. El año próximo será electoral y el contexto podría poner dificultoso para la agenda legislativa.
“Es importante entender que el PCT no concede patentes ni existe una patente internacional. Lo que ofrece es un procedimiento que simplifica el camino para solicitar protección en múltiples países”, sostuvo Bresky en diálogo con PERFIL.
“La decisión de conceder o rechazar una patente sigue siendo competencia de cada oficina nacional (INPI)”, agregó la funcionaria.
El Gobierno argentino se encamina de esa manera a aprobar la adhesión de un tratado que incluye la interacción con 159 países. Solo Uruguay a adherido con reserva del “Capítulo II”, tal como se encamina la administración libertaria.
La diferencia entre adherir o no los capítulos es que el Capítulo I es obligatorio para todos los solicitantes del PCT, mientras que el Capítulo II es totalmente opcional aunque permite revisiones en el proceso que incluye un Examen Preliminar Internacional.
El Capítulo I es una búsqueda internacional de patentes o documentos similares a la presentación del solicitante.
“La adhesión al PCT no modifica la duración de las patentes ni altera la legislación nacional. En Argentina, como en el resto de los países del mundo, las patentes tienen una vigencia de 20 años”, explicó Bresky.
Para la funcionaria de la OMPI, adherir al PCT a la Argentina le permitirá tener “protección internacional de las innovaciones y brindar mayores herramientas a los innovadores argentinos para competir en el mundo”.
“Es un facilitador para que la innovación argentina llegue más lejos”, concluyó.