Mauricio Macri decidió volver a ponerse en movimiento, tras el Mundial. Después de varios meses en los que combinó intervenciones públicas puntuales con una intensa actividad de puertas adentro, el expresidente prepara una nueva etapa que incluirá viajes al exterior, recorridas por el país y una mayor participación en el proceso de reorganización del PRO.
En el entorno del fundador del partido amarillo sostienen que el objetivo es consolidar su rol como ordenador político, mientras el oficialismo atraviesa una relación cambiante con los distintos sectores del macrismo y comienza a abrirse la discusión sobre los acuerdos hacia 2027.
La agenda inmediata de Macri tendrá un capítulo internacional. Macri viajará a Italia, donde tiene previsto volver a dar clases de liderazgo en la Universidad de Bologna, una de las instituciones académicas más prestigiosas de Europa y con la que mantiene vínculos desde hace tiempo. La actividad formará parte de una serie de encuentros académicos y políticos durante su estadía.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
A su regreso retomará las recorridas por el interior del país. En el PRO trabajan para cerrar una visita a Jujuy hacia fines de agosto, en el marco del denominado “Próximo Paso Tour”, la iniciativa con la que Macri busca mantener contacto con dirigentes, empresarios, jóvenes y referentes provinciales.
La gira forma parte de una estrategia más amplia. Según pudo saber PERFIL, también está prevista una recorrida por distintas provincias de la Patagonia antes de fin de año. La intención es sostener la presencia territorial del expresidente en regiones donde el PRO busca fortalecer su estructura y recuperar protagonismo político.
Aunque evita pronunciamientos permanentes sobre la coyuntura, Macri sigue de cerca la evolución del vínculo con el Gobierno nacional. En su entorno aseguran que mantiene abiertos canales de diálogo indirectos y que existen intercambios de mensajes a través de terceros con funcionarios y referentes libertarios.
El expresidente, sin embargo, continúa privilegiando un perfil de prudencia pública mientras observa la evolución del escenario político.
Esa expectativa también atraviesa la vida interna del PRO. Macri decidió respaldar el posicionamiento del exministro de Economía Hernán Lacunza como uno de los dirigentes con posibilidades de competir en el futuro. Cerca del expresidente destacan su perfil técnico, su experiencia de gestión y consideran que puede convertirse en una figura de consenso dentro del espacio.
Lacunza nunca dejó de asesor a dirigentes, gobernadores y legisladores. Y en especial marca agenda con sus informes para la Fundación Pensar, la usina de ideas PRO, cuya titular, María Eugenia Vidal, sumó en estas semanas a la exlegisladora Paola Michielotto (del riñón de Cristian Ritondo) como directora ejecutiva.
Pensar sigue siendo un lugar donde el expresidente se siente cómodo: no falta a sus cenas, le da su aval a todos los informes y en el interior cada provincia fue sumando sus dirigentes al think tank macrista.
Paralelamente, en las últimas semanas, además, Macri sumó una pausa fuera de la política. Viajó para presenciar el Mundial, una actividad que combinó con reuniones personales durante su estadía en el exterior antes de retomar la agenda partidaria.
Otro dato que genera expectativas dentro del macrismo es el inminente regreso de Daniel Angelici al país. El histórico operador político permaneció varias semanas en el exterior y promete involucrarse nuevamente en las decisiones políticas, sobre todo en la Ciudad.
Con viajes, recorridas, contactos políticos y un rol cada vez más activo en la vida partidaria, Macri busca volver a ocupar un lugar central dentro del PRO sin lanzarse formalmente a ninguna candidatura. Su apuesta pasa por conservar capacidad de influencia sobre las principales decisiones del partido, fortalecer la estructura territorial y llegar con margen de maniobra a la discusión política que comenzará a acelerarse una vez superadas las elecciones legislativas.